El electroduende
El mundo del ocio electrónico visto a través de la mirada de un duende...

Ahora que las ‘discretas’ booth babes o modelos promocionales del E3 han dado paso a unas azafatas de lo más recatado, vuelvo a rememorar la censura a la que en ocasiones se ha visto impuesta la publicidad en el mundo de los videojuegos. El primer recuerdo que me viene a la cabeza es la portada realizada por Luis Royo para el juego GameOver, de la mítica compañía española Dinamic, la cual tuvo que ser ‘retetada’, digo ‘retocada’ más allá de nuestras fronteras.
Ya sé que los duendes somos algo canijos, por eso aunque muchos me animaban con la frase de ‘los mejores perfumes vienen en frascos pequeños’, yo siempre quise dar un GRAN salto, aunque no en altura, ya que a pesar de que soy pequeñito, al ser tan sensible, la gravedad me afecta bastante. Por eso, el salto no era literal, pues en la vida real tengo un record personal de tan sólo tres milímetros saltando hacia arriba.
El caso es que quería dar el salto generacional, y no me refería a eso que sienten los padres cuando de repente pasan a ser abuelos y al mirarse al espejo se encuentran con muchas más canas y arrugas de las que tenían el día anterior, lo que quería era tener en casa una consola de las nuevas.
Bueno, por culpa del trabajo no he podido poner la tira antes. No es nada del otro mundo, pero espero que al menos os ponga una sonrisa en la cara... Si os gusta, y no habéis visto las anteriores, ya sabéis donde buscar...
Bueno, hoy toca nueva tira cómica, y en esta ocasión la perjudicada es la XBOX360, aunque realmente ella no tenga la culpa… Gracias por los comentarios anteriores, ya que vuestras opiniones me ayudan a mejorar. Aunque me resulta más fácil escribir que dibujar, voy a intentar hacerle caso a Franchuzas en cuanto encuentre un poquito de tiempo, a ver que sale…
La paz y la tranquilidad reinaban en la comunidad de Gamefilia hasta que un elemento ajeno al mundo de los videojuegos sembró la semilla de la discordia entre los blogueros causando la peor guerra de ‘guarrillas’ (uy, perdón, quise decir guerrillas) vista en una bitácora.
Todo comenzó con la aparición de una inocente imagen en un bloque lateral cuando muchos de los blogs aún se hallaban despertando de su letargo vacacional. Dicha imagen invitaba a los visitantes a unirse sin contemplaciones a un bando, pero yo como siempre, no lo tenía claro.
Olvídate de la película 'Che, el argentino', aquí para revolucionario ya tenemos a Logan...
Así que para tener una mejor opinión al respecto, salí dispuesto a convertirme en uno de esos reporteros que no dudan ni un momento en acudir allí donde se forma la merimorena (por eso de estar en Meristation), y no me refiero a los de ‘Está pasando’, sino a los reporteros de verdad, los reporteros de guerra.
Pero como soy consciente de que uno no puede salir a un campo de batalla así, sin más, sin protección alguna, me puse mi condón favorito y un casco improvisado con una de las macetas que mi tía tiene en la azotea.
Sin embargo, me daba vergüenza salir con un tiesto lleno de motivos florales, así que antes de hacer nada lo pinté de color marrón caca por eso de que a mí personalmente me parece una mierda cualquier tipo de guerra o confrontación, y ésta con más motivo, pues había sido causada por el sexo.
Hoy os voy a hablar de algo muy serio. Tan serio como la triste realidad que se esconde tras una falsa fachada de fama y éxito. La luz de la superestrella que todos creen ver en las portadas de los juegos y de las revistas no llega ni para iluminar la bombilla del cuarto de baño de la Hormiga Atómica. Os voy a hablar de la miserable vida de Mario, el protagonista más mezquino y más cabrón que haya pisado el escenario de un videojuego.
El afable y bonachón personaje ha creado su carrera profesional en base a montones de engaños, estafas, y mentiras, pero pocos son los que se han percatado de ello. Lamentablemente, queridos Nintenderos, yo voy a abriros los ojos, así que agarraos el paquete (los salidos por favor dejad detocaros los güevos, ya que me estaba refiriendo al de los cleenex) porque aquí empieza la terrible y verdadera historia del icono de la gran ‘N’ japonesa (No, la ‘N’ no viene de Nestlé… he dicho japonesa… joder, es que hay que explicároslo todo…)
Como todos sabéis Mario empezó siendo carpintero y yo no sé que tienen los carpinteros (aparte de un buen serrucho) que son como la San Miguel, pues ‘donde van triunfan’. Ya en el pasado, San José que se dedicaba a clavar tachas con la punta de… su martillo, tuvo un niño al que llamó Jesús y le salió echo un Cristo, lo cual fue noticia de portada hasta en la propia Biblia. Luego vino Harrison Ford, que a pesar de ser carpintero se dedicó al mundo del cine sin haber tenido tablas. Y ya el colmo fue este tal Mario, que quería ser famoso a toda costa y al final lo ha conseguido. Algo tan impensable y escalofriante como si un día te levantaras y vieras a Malena Gracia convertida en estrella de Hollywood.
El mundo del ocio electrónico visto a través de la mirada de un duende...
