Saludos a toda la banda, ya hemos llegado al mes de febrero y el blog
brilla por la ausencia de este servidor, tranquilos ya pueden comenzar a
llorar por mi presencia. Este receso interrumpido solo para hacer una
aparición puntual me ha servido para descubrir muchas cosas locas que me
obligan a darlas a conocer así que comenzamos.
Entre todas las cosas que he experimentado me encuentro con más obras de
mi autor de locura sin sentido favorito, Junji Ito, el cual me
demuestra cada vez más que el ser humano es el único que impone limites
en esto de crear la historia más absurda con lo primero que te
encuentras, sean espirales (significado oculto y misterioso mis
pelotas), peces voladores (el filme de Gyo está bastante entretenido) o
una ciudad sin calles. Ahora nos presenta un concepto totalmente
revolucionario en cuestiones de belleza… y estupidez.
Horror Color a Carne es una pequeña historia que nos relata las
aventuras de una maestra de Kinder que se involucra en la vida de un
pequeño niño con severos problemas de piel (¡Es un pinche monstruo!)
cuyo comportamiento y aspecto perturba a todo ser que se encuentra en el
plantel.
La historia comienza de manera rompedora, no han pasado ni una mísera
pagina y tenemos ya a la protagonista haciendo la pendejada numero 1.
La protagonista, que responde al nombre de Monoko, camina sola por una
estrecha calle oscura donde se dice ronda un monstruo, inclusive se le
ocurre la remota idea de tomar mejor la calle principal, en la dimensión
alterna de Junji Ito tomar decisiones por el bienestar personal es
inconcebible al parecer.
Mientras Monoko camina una figura perversa llega por atrás y
¡Zaz...Sombra misteriosa utiliza cubetazo con mierda… es muy efectivo…
Monoko se ha debilitado… sombra misteriosa ha escapado! Monoko queda
totalmente bañada en algo que desconocemos, pero arruina tanto su ropa
como su cabello, al final decide cortarse el pelo por quedar estropeado y
es así como inicia un día de trabajo como maestra de kínder.
En posteriores páginas vemos como Monoko sufre de acoso y burla por sus
propios alumnos, estos acontecimientos le hacen plantearse el rumbo que
ha tomado su vida mientras cuenta su experiencia a otra maestra, podemos
ver en las siguientes escenas niño jugando sin nada fuera de lo normal
por lo que pasmos tranquilamente la pagina para ver que ¡NO MAMES QUE
FREGADOS ES ESO!
Aparece Chikara un pequeñuelo siniestro e inquietante en todos los
sentidos que lastima a un niño y la maestra Monoko toma cartas en el
asunto para resolver el problema, mientras la extraña criatura se aleja,
es en este momento cuando se suelta una de las mayores perlas en toda
la historia por demostrar las pocas luces que la maestra trae.
“Con suerte llegara a parecerse a ella (joven y hermosa madre) algún día” por un par de huevos.
De ahí siguen una serie de sucesos relacionados con el mal
comportamiento del niño y la maestra al ya no aguantarlo más decide
hablar con su madre. El encuentro con la familia es bastante
perturbante, la madre en realidad es la tía y la verdadera madre se la
pasa duchándose todo el tiempo. La casa en la que vive el joven Chikara
esta tiene el papel tapiz rasgado, según su madre por el mismo, Monoko
termina por olvidar totalmente el motivo por el que fue y al final no se
acuerda de que chingados paso, esto me despega dudas sobre el gran
problema que tiene Junji Ito en trabajar escenas que superen las dos
páginas ¡UN HURRA!
Creo que el resto de la trama no es tan interesante, se descubre quien
es el sujeto que hecha mierda a base de cubetas a la gente y llegamos a
la estremecedora parte final que comienza a verse después de esta
apoteósica escena:
Normal, si yo me encontrara a una mujer que se desnuda enfrente de mí a
altas horas de la noche en una calle desolada también saldría corriendo
como un autentico marica, aquí la lógica hace acto de presencia. Manoko
es atacada mientras conversa con la tía perpetradora de crímenes
callejeros y despierta en el apartamento de Chikara. Luego de una
historia sobre una sustancia que promete juventud la señora madre del
esperpento saca una botella de acido ultra potente que se le vierte
accidentalmente en la piel.
No se sabe para qué mierdas era la botella, de nuevo se ve que Junji Ito
recurre al recurso fácil de sacarse acciones de la puta nada para
conectar a la siguiente virguería sanguinaria:
En la escena final el autor de semejante barbarie trata de dar un
mensaje de los diferentes conceptos de belleza y sobre los resultados
que se consiguen cuando se busca de manera enfermiza. En resumen, la
madre en búsqueda de una belleza encuentra la hermosura extrema al
desprender la piel de la carne, la pelea comienza cuando el hijo,
cansado de toda esta estupidez, derrite con acido la piel de su madre y
esta termina con los músculos destrozados, no sin antes arrancarle la
piel a su propia hermana, la historia no puede terminar de otra manera
que la siguiente:
Eso, una puta mierda de final. Los defectos que terminan por echar a
perder la historia radican en la pésima forma de contarla, personajes
planos y escenas planteadas para darle un motivo, por más estúpido y sin
sentido que sea, a la chorrada siguiente… vamos, que es de lo que
siempre cojea el creador de esto.
De todos modos no culpo si te gusto, pues en caso de ser seguidor de
Junji Ito te encuentras una obra que sigue el concepto básico de lo
grotesco y morbo que hace que este pequeño siga leyendo sus obras a
pesar de parecerme pobres en todos sus aspectos.
El manga lo puedes encontrar fácilmente por la Internet, la traducción
es bastante buena aun a pesar de encontrar pequeños defectos que
entorpecen la lectura en una que otra frase.
5 Comentarios:
@ El Camino
6 de Febrero de 2013 • 06:03 — ProloguerPues una historia bastante macabra...
A mí este tipo de mangas no me gustan, pero bueno, espero una puntuación de tu parte (¿a tí te gustó?).
Saludos
No se por que pero tu forma
6 de Febrero de 2013 • 07:26 — Invitado (invitado)Respuestas: Prologuer
8 de Febrero de 2013 • 00:24 — El CaminoPero que mala historia y
8 de Febrero de 2013 • 00:42 — (Fenixwave) (invitado)Respuestas: Fenixwave
8 de Febrero de 2013 • 03:22 — El CaminoSaludos.