24 de Mayo de 2013
Feb
27

Jugando con el Destino -Parte Primera-

He decidido terminar de publicar un relato escrito por mi, el cual empezó a publicarse en el fantástico blog de Lester Knight: Mundo Destiero. Faltaban unos pocos capitulos para terminar la historia, así que voy a ir poniendolos paulatinamente desde el principio aquí en el blog. Empezamos...

Enlace a la Segunda Parte

Enlace a la Tercera Parte

Enlace a la Cuarta Parte 

Parte Primera -Las Cadenas del Fin-


Nada más llegar desmontó del caballo. La capa que le cubría era del mismo color del cielo; oscuro. Era una noche cerrada y el viento agitaba un intenso hedor a podredumbre y muerte. Provenía del triste estanque que rodeaba la zona. En el centro del estanque, ante él, se levantaba una estructura antaño gloriosa, pero la cual se encontraba en ruinas debido al paso del tiempo. Era de formas redondeadas, y tenía varios agujeros en la zona frontal. Se veían piedras y demás partes del edificio a los pies de este y sobresaliendo del estanque. Por encima de ella, en suspensión, levitaban dos anillos concéntricos, uno encima de otro, que eran atravesados por un débil rayo de luz ámbar el cual parecía provenir del impenetrable y negro cielo. Aun en el estado en el que se encontraba la estructura, se adivinaba su naturaleza arcaica, sobrenatural. Llevaba en pie desde el principio de los tiempos, generación tras generación, y así debía continuar por toda la eternidad.

 

El jinete de la capa oscura se aproximó a la entrada sorteando toda suerte de obstáculos: piedras, plantas, charcos y toda clase de restos humanos y animales. La zona estaba llena de cadáveres en diferentes estados de descomposición. Los había que parecían recientes y otros que tan solo estaban compuestos de pocos y desgastados huesos. Siguió ascendiendo la escalinata que le aproximaba a su objetivo y se paró ante la puerta. Se podía intuir en el borde grabados de escritura rúnica. Apenas se podían leer, y el jinete los recorrió con los dedos sucios de la mano, como intentando reconocerlos. Apenas llegó al último, agachó la cabeza, juntó las palmas, cogió aire, y emitió un gritó grave, antinatural, inhumano. Todo el ruido de la zona cesó, las aves negras se elevaron desde las copas de los árboles que crecían en el estanque, los grillos cesaron de cantar, los sapos dejaron de croar. El tiempo que siguió al alarido no se puede precisar. Tal vez fueran segundos, o tal vez horas, pero lo que es seguro es que la vida parecía haber dejado de existir allí. El jinete había caído abatido de rodillas ante el portal. Se levantó cansinamente y se internó lentamente en la oscuridad de la estancia.

 

Una vez dentro, esperó a que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Se hallaba en un pasillo que se extendía hacia el fondo y terminaba en una estancia iluminada. Avanzó lastimosamente hasta llegar al final del pasillo. La habitación que se encontraba ante él era amplia y circular. En centro de la cúpula del techo se hallaba una enorme abertura que dejaba vislumbrar el cielo. Esta era atravesada por el rayo de luz ámbar. El rayó iba a desembocar justo en el centro de la estancia; y fue en ese momento cuando se percató. 

 

Allí, en el centro, estaba su objetivo, el motivo por el cual se había desplazado hasta aquel rincón alejado de toda civilización. Era un anciano. Se encontraba encadenado a los extremos de un majestuoso y a la vez escalofriante trono de marfil negro. Su cuerpo estaba encogido flotando sobre la base del trono, y el rayo ámbar le atravesaba por la cabeza y recorría todo su cuerpo, lo cual le daba un brillo sobrehumano. No respiraba. El jinete no se movió. El anciano siguió sin respirar. Entonces, el jinete, lentamente, se fue acercando paso a paso hacia él. El anciano seguía sin respirar y con los ojos cerrados. Apenas le faltaban por recorrer dos metros y todo habría acabado. Desenfundo su arma y la alzó para asestar la mortal puñalada. En ese momento, el anciano abrió los ojos. O lo que quedaba de ellos. En su lugar tan solo se encontraba sangre reseca de muchos años. Aun así, parecía poder ver al atacante, ya que dirigió la cabeza hacia él. Este dejó caer el arma entre gritos de dolor y echo a correr hacia la salida. Mientras corría se llevó las manos temblorosas a la cara y se metió los dedos en las cuencas de los ojos. La sangre comenzó a manar descontrolada desde sus parpados. No paraba de gritar. De un fuerte tirón consiguió sacárselos. En la entrada tropezó con una piedra y cayó al estanque. No volvió a salir a la superficie. El único vestigio de su paso por allí serían sus ojos, que se encontraban en un peldaño de las escaleras. Unos ojos sin vida. Unos ojos que habían mirado a la cara de la agonía. A la cara del dolor. A la cara de un fin que se hallaba muy próximo...
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4 Comentarios:

Pues...

Esta bien aunque me he dejado la vista para poder leerlo las cosas como son xD Me ha gustado y por ello te recomiendo que cambies el color de la letra para que otras personas puedan leerlo ^^ Un saludo ^^

EDITO: Lo has cambiado mientras estaba leyendo y comentando xD ahora se ve mejor aunque hay que forzar aun la vista para leerlo bien ^^

Interesante!!!

me ha gustado mucho!!

Saludos!

Hola de nuevo!!

Iba a comentar en tu nueva entrada pero parece que no tiene la opción de comentar activada, y a mi me pasó y con el libro de visitas jajajaja LMAO

Igual, te comento que fue exc! 

Saludos!!

ok,gracias por

ok,gracias por decirmelo!

Ya está solucionado.

Saludos.