Tras una larga ausencia (las cosas han estado ajetreadas en mi otro laboratorio, pero afortunadamente todo ha salido bien, Science LVL UP!!) hoy os traigo otra de esas cosas raras que tanto os gustan. Hoy voy a hablaros de lluvias imposibles.
Lluvia roja: arte, ciencia, misterio
Todos hemos oido hablar de las famosas lluvias de ranas, de peces, de aerolitos e incluso de "aerohielitos". A pesar de lo raro del fenómeno, siempre existe una explicación más o menos "lógica". Un tornado por aquí, un desafortunado banco de sardinas que pasaba por donde no debía por allá, unos kilómetros de viaje y voilà, lluvia de sardinas en Moscú. Lo que está claro es que de algún lado han salido. Sin embargo, hace unos años ocurrió una de esas extrañas lluvias que caló en la "cara B" de la ciencia por lo difícil de su explicación, y sobre todo por las exóticas teorías sobre su origen que algunos científicos manifestaron abiertamente. Os hablo de la lluvia roja que cayó sobre la región india de Kerala en 2001.
Lluvia de ranas. Ah, todo un clásico...
Las lluvias de colores no son algo nuevo bajo el cielo de Kerala. Lluvias rojas, amarillas, negras e incluso verdes han sido anteriormente reportadas en ésta zona del globo. Sin embargo, la ocurrida entre los meses de julio y septiembre presentaba ciertas peculiaridades que hicieron del fenómeno un hecho extraordinario.
El principal motivo era su composición. La observación al microscopio reveló que la lluvia era básicamente agua con una serie de partículas rojizas en suspensión. Lo curioso era que a simple vista, éstas partículas asemejaban horrores a células. De hecho, el análisis químico dio como resultado una composición mayoritaria de carbono y oxígeno, e incluso se hallaron aminoácidos, moléculas de origen exclusivamente biológico.
Arriba, fotografía de los cubos que utilizaron para recoger muestras.
Abajo, microfotografía de una gota de lluvia roja.
La pregunta que inmediatamente se planteó era el origen de las presuntas células. El Centro para el Estudio de las Ciencias de la Tierra (CESS) descartó que se tratara de polvo arrastrado por el viento, o partículas volcánicas en suspensión, como afirmaban las primeras teorías, y corroboró su origen biológico. En concreto declararon que se trataban de esporas de Trentepohlia, un tipo de alga formadora de líquenes. Lo que no acertaron a explicar era cómo había llegado a la atmósfera semejante cantidad de esporas como para teñir la lluvia durante tantos meses.
Y aquí llegamos a lo interesante. En 2003, dos físicos de la Universidad Mahatma Gandhi de Kottayam publicaron una artículo de lo más heterodoxo según el cual aseguraban haber demostrado que lo que había llovido sobre los cielos de Kerala eran células... extraterrestres.
En efecto, la naturaleza biológica de las partículas en suspensión parecía más que probada, sin embargo en los análisis efectuados por éstos científicos brillaba por su ausencia uno de los elementos más representativos de la vida en la Tierra: el ADN. Es verdad que existe un número (muy limitado) de células que no poseen ADN, como nuestros glóbulos rojos o nuestras plaquetas. Sin embargo, es de esperar que una forma de vida unicelular posea ADN, más aún si, como decía la teoría del CES, se trata de esporas. Lo que no es en absoluto seguro es que, de existir la vida extraterrestre, ésta se base en un sistema de ADN/ARN como el que conocemos (también decir, como dato curioso, que éstas células han conseguido sobrevivir a temperaturas de 300ºC. Ahí es nada).
Además, se apoyaban sobre otro suceso: precediendo al inicio de las lluvias, mucha gente había sido testigo de un destello en el cielo seguido de una gran explosión. Esto parecía evidenciar la caída de un meteorito que podría haber servido de vehículo para éstas extrañas células.
Aunque a día de hoy la teoría de éstos científicos es, obviamente, muy discutida, aún se desconoce la causa real de lo ocurrido. Sin embargo, esto ha conseguido reavivar las llamas de la teoría de la panspermia, es decir, aquella teoría que nos dice que la vida en la Tierra no se generó en la propia Tierra, sino en las profundidades del espacio, y que simplemente vino a bordo de uno de los numerosos cometas que impactaron sobre nuestro planeta en su juventud.
Aunque la panspermia per se no nos explica nada (nos dice como llegó la vida a la Tierra, pero no como surgió la vida) no nos debería resultar tan descabellada. El Universo nos es tan enigmático ahora como cuando el hombre vivía en cavernas y, como ya os he comentado en anteriores entradas, los límites de la vida parece que se van desdibujando cuando más aprendemos de ella.
Panspermia: ¿somos todos alienígenas?
Sin duda el futuro nos aguarda muchas sorpresas, y quizá llegue el día en el que se descubra vida más allá de la Tierra. Quien sabe, a lo mejor ese día está más cerca de lo que parece, y Marte y la Tierra tienen en común más de lo imaginable...
La ciencia es el vehículo, y la mente es la carretera. Nunca dejéis que los obstáculos de los prejuicios os impidan el viaje.
3 Comentarios:
Muy interesante.
20 de Octubre de 2008 • 23:34 — chouzaMe encantan este tipo de cosas. Me apasiona el espacio y los misterios sin resolver. Si al fin y al cabo todos somos extraterrestres, no hay más que fijarnos en las personas sin poner nuestros sentimieentos por medio...
5 estrellazas!
No sabía que esa teoría tenía nombre
21 de Octubre de 2008 • 00:03 — ZeraelClaro que tampoco es que la "conociera" en el sentido más estricto de la palabra.
Mucha ciencia ficción juega con esa posibilidad...por alguna razón rezuma cierto encanto. Es curioso porque en realidad no explica/explicaría algo excesivamente relevante. Pero sin duda sería exótica. La verdad es que no me explico cómo la ciencia pueda dar contenido al origen de la vida. Creo que es práctica/conceptualmente imposible.A lo mejor es que la pregunta está mal hecha
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Con lo bonita que es la explicación ignorante de la lluvia roja...XD. Vas y nos quitas el encanto ^^
Una entrada muy interesante. Un tema diferente y muy bien tratado. Como siempre, vamos ^^
Que poética la frase del
21 de Octubre de 2008 • 00:23 — xulia (invitado)