Lo que os traigo hoy es uno de esos revolucionarios
experimentos que se balancea sobre la delgada línea que separa la ciencia de lo
esotérico, lo que conocemos y lo que al ser desconocido, despreciamos e incluso
tememos. Se trata de un proyecto científico que se lleva realizando en la
universidad americana de Princeton desde Agosto de 1998. Seguid leyendo, porque
nos vamos a asomar a una ventana hacia otro plano de la conciencia humana.
El GCP (Global Consciousness Project), o proyecto de
conciencia global en cristiano, es un extenso experimento que lleva 10 años en funcionamiento.
Éste proyecto surge a partir del PEAR (Princeton Engineering Anomalies
Research) que se orientaba al estudio de la influencia que puede ejercer la
conciencia y la intencionalidad humana sobre la sensibilidad de los aparatos
electrónicos.
Básicamente, el objetivo del proyecto es determinar si una
masa crítica (es decir, MUCHA gente) que centra simultáneamente su atención en
un suceso es capaz de influir directamente en su entorno. Ésta influencia se
“mide” a través una red de ordenadores (65 en la actualidad) situados en
diferentes partes del mundo, conectados a través de internet y que emiten
constantemente unos y ceros de forma aleatoria. Ésta red, llamada EGG (iniciales
de electrogaiagrama) envía sus datos a la sede central de Princeton, donde son registrados
y analizados.
La idea es que según la ley de la probabilidad, la cantidad
de 1’s y 0’s generados por “evento” (un evento equivale a 200 números generados
en un segundo de tiempo) debe ser exactamente igual. Sin embargo, la
experimentación ha demostrado que en eventos que conmueven a la humanidad, ésta
tendencia se desplaza, generándose un número de 1’s superior o inferior a lo predicho.
Estos sucesos comprenden desde desgracias como atentados, catástrofes naturales
o muertes célebres hasta eventos más festivos como finales de año, meditaciones
colectivas, etcétera.
Uno de los generadores de eventos aleatorios que forma parte del EGG
Os diré que desde 1998, más de 200 eventos mundiales han
registrado anomalías en la aleatoriedad de estos ordenadores. La muerte de Juan
Pablo II, la tragedia del colegio de Beslan, diferentes meditaciones colectivas
convocadas por internet, el terremoto de Pakistan…en la página principal, cuyo link teneis más abajo, encontrareis una
lista completa que sigue en continua actualización en la sección "Primary results".
Especial atención merece el atentado del 11-S. La
perturbación en la aleatoriedad fue especialmente notoria en los instantes de
los choques de ambos aviones, del derrumbe de los edificios y durante los dos
días posteriores. Además, el fenómeno fue especialmente intenso en la costa
Este de EE.UU. Y no solo eso, se detectaron pequeñas perturbaciones en ascenso
durante los dos días ANTERIORES al atentado. ¿Precognición humana? ¿Retrocausalidad?
¿Casualidad?
Sea lo que sea, al menos debería hacernos reflexionar. Esto,
que en principio puede parecer cosa de brujería o supersticiones, debe ser
tomado como lo que es, un experimento científico de manual que incluye la
observación de un suceso, la formulación de una hipótesis, el diseño de un
experimento y el análisis de los resultados. Debo recordaros que no os hablo de
la Escuela Octavio Aceves de Tarotismo y Hechicería, estamos hablando de la
universidad de Princeton. Esto no implica a la fuerza que la hipótesis sea correcta, pero constituye una garantía de calidad a la hora
de fiarse de la legitimidad del estudio.
Y lo cierto es que tras todos éstos años de experimentación
parece claro que existe una correlación entre el estado de la conciencia
colectiva del ser humano y el funcionamiento de unos ordenadores distribuidos
por el planeta. De algún modo, la mente humana sería capaz de actuar sobre la materia y hasta cierto punto manipularla. Lo que quedaría por averiguar es como.
¿Hacia una nueva conciencia global?
Sin duda, hay muchos aspectos de la mente humana que quedan
por ser desvelados. A todos nos ha pasado que pensamos en alguien justo antes
de que nos llame por teléfono, o que pensamos una canción un segundo antes de
oirla tararear a alguien que pasa… Son hechos cotidianos, que precisamente por
ello nos pasan desapercibidos. Sin embargo cuando un experimento nos lo pone
encima de la mesa con datos reales somos reacios a aceptarlo como una realidad.
Desde luego, si una mente humana puede llegar a ser poderosa, ¿qué no podrán
hacer millones de cerebros que se unen a la vez en un mismo pensamiento?
Aquí os dejo un enlace a la página del GCP para que le
echéis un vistazo, aunque os aviso, está en inglés. Echadle un vistazo, navegad
por ella, y tomad vuestras propias conclusiones.
Y es que seguramente la verdad no esté ahí fuera, sino
dentro de nosotros mismos…
3 Comentarios:
Creo en el poder mental...
3 de Octubre de 2008 • 18:17 — bankeshinobi...no a lo Toni Camo, ni mucho menos. Pero supongo que hay una relación, que se puede demostrar de forma empírica (cuando lo logren) de que la mente es capaz de transmitir una especie de energía que todavía no sabemos controlar, ni leer.
Me parece una gran iniciativa que seguro terminaran con los obsoletos preceptos que se tienen en contra de esta teoría.
Espero que la humanidad siga avanzando ^_^
Saludos.
The global consciousness projet
11 de Diciembre de 2008 • 16:04 — Invitado (invitado)Hola compañero. Siento no
12 de Diciembre de 2008 • 14:48 — Ecco_83Hola compañero. Siento no poder ayudarte mucho, ya que desconozco de algún tipo de asociación o páginas web al respecto. Sin embargo seguro que podrás encontrar alguna asociación de víctimas del accidente de Spanair, o de accidentes aéreos en general, y quizá poniéndote en contacto con ellos te pudieran dar más información. También te remito a la página del proyecto Conciencia Global que aunque es de ámbito puramente científico, quizá si te pones en contacto con ellos te puedan orientar. Está en inglés, pero si tienes algún tipo de dificultad en escribirles pídele a alguien que te ayude a traducir (yo me ofrezco a ello si quieres)
http://noosphere.princeton.edu/
Una vez más, siento no poderte ser de gran ayuda.
Un saludo,
Marcos