“Todos nacemos originales y morimos copias“. Con esas sencillas palabras, el suizo Carl Gustav Jung lograba expresar el evidente desgaste que sufre el ser humano con el tiempo, y como el entorno entorpece nuestros propios conceptos hasta incurrir lenta pero inexorablemente en la pura mediocridad.
No, no hablo de ninguna pedantería filosófica que posiblemente a nadie interese, sino en un hecho que vivimos todos los días. ¿Cuántas compañías han exprimido sus sagas hasta la saciedad de forma lamentable? No hace falta que levantéis vuestras antorchas contra SEGA por el maltrato del puercoespín azul, pues no es sino la punta de un inmenso iceberg del que aún conocemos poco. Y aunque es cierto que la mayoría de veces se debe a que mitificamos determinadas obras, no podemos justificar según que cosas.





