Como ya he dicho, la GBA me hizo perder el interés absoluto por las consolas, que se va a ir documentando en otros capítulos todo el proceso. Pero... y los juegos de PC ¿qué?
Pues no es muy complicado. Al PC, reconozcámoslo, nunca le he tenido cariño (ni la mayoría de gente, si no fuera por los emuladores y cuatro juegos puntuales online, que empiezan a perder terreno con las consolas con juegos online). Precisamente por este hecho, los juegos online, me "metieron" en la movida de los Counter Strike y Unreal Tournament.
Exactamente... ¿qué pasaba? Los jóvenes trabajadores de 15 a 25 años de los polígonos industriales, obras y demás lugares en la época de bonanza económica de finales de los 90 tenían dinero suficiente para pagarse un ordenador nuevo, pero Internet seguía siendo demasiado caro. 50 euros al mes era un gasto enorme para líneas de 256k, con lags (o retraso de conexiones) enormes, con lo que surgió el auge de los Cybers. Aquí, en Valencia, la cosa fue enorme. Se abrían cybers cada mes, llenos de gente, que competían por precio y tarifa de horas con las que enganchar a esa legión de acólitos del hardkore para que pudieran disfrutar de la red de redes a precios módicos (bueno, no tanto como hoy, pero entonces disfrutar de una línea de 2 mb de velocidad en una red que además estaba preparada entre sí para jugar en LAN era todo un acontecimiento para quienes desconocían cosas como la Euskal Party).
En ese ambiente de crianza fue donde se cultivaron, durante unos añitos, el Mirc y sus _NiCkS_ particulares, el MSN Messenger (que luego sufrió otros booms masivos) y, por supuesto, los videojuegos online primitivos.
En contra de lo que hacía pensar el momento, Quake 3 no fue una revolución. Siempre estaba ahí pero a los bakalas no les molaba, quizás porque era un juego "para heavies". En cambio, Counter Strike sí que hacía juego con las musiquitas de Eminem y el tecno más rancio de la época, así que el boom de éste fue brutal. Un ritmo de juego lento pero seguro, muchos bugs (o fallos de programación) y la posibilidad de ChAtEaR en las partidas hizo de éste todo un fenómeno.
Y yo me encontraba bajo de ánimos tras la GBA y, animado por mi primo Jorge, empecé a darle cera a estos juegos. Realmente era (y soy) bastante malo, pero la verdad es que no tenía otra. Esa especie de "obligación" de la época me fastidiaba mucho, yo no quería un PC, pero para jugar en multijugador no tenías otra que engancharte al Counter. Y ahí fue donde vino un poco mi colapso.
Odiaba tener que encerrarme en una sala iluminada muy mal, con olor a mierda constante, veintemil chunguitos soltándome que si no encajaba allí, pretendiendo que lo pasaba bien con los videojuegos. Y es que es ésto, pasarlo bien, lo que realmente importa de un juego. Y ahí lo perdí por completo tras varios intentos y tiempo.
Realmente hay aventuras gráficas y otros géneros en PC, pero no eran lo que me gustaba. Probé con Warcraft 3 y estaba entretenido, pero sin querer le metías trampas para no complicarte mucho la vida.
Como resultado, pasé de todo durante mucho tiempo. Y he aquí la historia completa, por entregas, que empieza por la parte final.
1 Comentario:
Sí señor... SÍ SEÑOR
4 de Julio de 2008 • 17:20 — skas:') que grande eres... joder me ha llegado tu artículo, de verdad.