He de empezar por el final: la Game Boy Advance (en adelante la GBA) fue la culpable de que dejara los videojuegos aparcados durante mucho, mucho tiempo. Eran finales de los años 90 y se rumoreaba constantemente acerca de esta portátil. Lo de los 32 bits nos hacía abrir los ojos a más de un (iluso) que pensaba que íbamos a tener una Playstation o Saturn en nuestras manos, que íbamos a jugar al Tekken 1 de la Play después de pegarnos un chapuzón en la piscina, que íbamos a disparar con Virtua Cop en el chalet... y de esas ilusiones a lo que pasó de verdad... ¡Menudo cambio!
La ゲームボーイアドバンス (Gēmu Bōi Adobansu) llegó a las tiendas españolas al nada barato (aunque tampoco excseivamente caro) precio de 20.000 ptas (entonces no había euros) que le sablé a mi abuela. La ilusión de leer, en revistas de la época (que ahora veo que desinformaban y te creaban pajas mentales enormes) que el Castlevania de dicha consola era tan glorioso como el de la Play me hizo flipar... afortunadamente, lo alquilé antes (algo que debéis hacer antes de comprar nada, para no llevaros sustos) y vi la tremenda mierda que era: un Castlevania de 16 bits, oscuro (me acuerdo que no se veía de ningun modo, ni de día ni de noche ni con linterna ni sin ella). Y es que aparte de sus dudosos 32 bits (que no sé en qué se gastaban, porque el Mario de la NES no me parecía la leche precisamente) venían acompañados de "esa" pantalla oscurita, que no veías casi ningun juego a menos que te pusieras a la luz del sol de un modo especial. Fue otro grave error que luego se ha resuelto, pero que todos pensamos que con esta consola ya venía arreglado y ¡no!.
En fin, luego ya empecé a ver el "super-catálogo" que sacaba, con ports de Doom y Duke Nukem tipo Super Nes y eso me quitó ánimo. Me compré varios juegos buenos, los mejores de esa consola (el de Wario Land 4 me sorprendió porque ahí sí que hubo un amago de 32 bits con efectos de 16 bits) o los baratos que estuvieran bien (como el Megaman Battle Network 1, Super Street Fighter 2) pero que tampoco eran supercañeros (aunque el Megaman engancha hasta que te lo acabas) y eso me quitó mucha ilusión por el mundillo. Me puse ya con los PCs y al poco tiempo, con el Warcraft 3, lo dejé todo de lado.
Es algo que aprendí: las compañías de juegos y revistas te meten muchos pájaros en la cabeza, desembolsas un pastón y te decepcionan. No fue la primera vez.
1 Comentario:
La potencia de una consola
17 de Junio de 2008 • 11:18 — Auric Goldfinger