Pinceladas
Un blog de David Hernández, periodista especializado en entretenimiento electrónico, Fórmula 1 y multicultura.
Seguramente muchos de vosotros hayais estudiando japonés. Hoy día la cultura japonesa se ha extendido de tal manera que adentrarse en el estudio de su idioma es algo que cualquier amante de esa cultura ha hecho y que le ha dado buenos resultados, al menos hasta poder comunicarse medianamente bien en romaji. Pero, ¿y sobre el idioma chino? Posiblemente haya un gran desconocimiento sobre este idioma, pero si os dijera que es más sencillo que el japonés...al menos gramaticalmente...¿cambiaríais de idea?
Tiempo atrás me adentré con el idioma japonés hasta llegar a tercero en la EOI. Es decir, mi nivel es el suficiente para hablar cara a cara con un japonés y domino la gramática japonesa bastante bien. El problema que tuve fue con los dichosos kanjis, solo pude aprenderme 450 y llegué a tal punto de no poder aprenderme más, así que lo dejé tirado en tercero.
Siguiendo con la moda impuesta de enseñar nuestras últimas adquisiciones, voy a enseñaros algo muy peculiar y quizás algo friki, pero que no lo es realmente.
Llevaba años buscando un Tang Zhuang para hombre (changshan), pero irse a China está bastante caro, así que en España solo he estado encontrando imitaciones, y encima a precios altísimos. Recientemente y aprovechando la llegada de una persona desde China encargué el changshan, y dí unas instrucciones muy claras: "I want a dragon", es decir en castellano: "que lleve un dragón y no sea cara". Al final del dinero me olvidé porque fue un regalo, pero lo del dragón era irrenunciable, así que optaron por traerme un Tang Zhuang con siluetas de dragón adornando la seda. Encima el traje es de doble uso, es decir, si lo pones del reverso lo puedes seguir utilizando. Así que por un lado es de color negro y por el otro es amarillo.
Con la expansión del coleccionismo, hasta hacerlo incluso un fenómeno de masas, existe un gran desconocimiento del precio original de cada uno de los artículos. Para entender la naturaleza de la madurez del mercado, de la escalada de precios y que todo pasado fue un presente proyectado sobre la sociedad que tocaba vivir, es conveniente echar una mirada a las revistas especializadas del sector del videojuego para saber guiarnos un poco más sobre lo que tuvimos a mano y que dejamos de lado por considerarlo “desfasado”.
Muchas piezas de coleccionismo, cotizadas a día de hoy incluso por encima de su precio original, estuvieron incluso de ofertas, de liquidación y hasta sobraban en las tiendas sin que nadie las hiciera mínimo caso. Su reconocimiento llegó, tiempo después, con la llegada de la sociedad rica. Aquellos niños que anhelaban esos títulos y que no podían alcanzarlos, ahora, sin problemas económicos entran al juego de la demanda y oferta para hacerse con uno de estos titulos en el desproporcionado mercado de segunda mano.
Juegos de NES:
Ni Wiimote, ni EyeToy... el mejor invento de los últimos años es U-Force
Un cacharro de Broderbund para la clásica NES que reconocía nuestros movimientos pudiendo jugar a cualquier juego de NES. Podíamos usarlo en Punch Out dando puñetazos en el aire, manejarlo en el Top Gun para sentirte el piloto de un caza, imitando a Bruce Lee en Kung-Fu Master... y todo esto sin necesidad de mandos, solo con tus propios movimientos...
Todo pintaba fenomenal, si no fuera porque el invento no funcionaba...
El nombre y logo de toda empresa es el paso más complicado con el que deben toparse los creativos. A día de hoy nada se hace al azar, pero hace décadas cuando la publicidad en los videojuegos no era tan pronunciada y sus beneficios eran ridículos comparados con los momentos actuales, la mayoría de nombres de compañías y sus respectivos logotipos provenían de hechos personales de sus creadores o directamente del mismísimo azar. Un caso así fue el de Atari.
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