25 de Mayo de 2018
Ene
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Ponemos Marcha Metálica Sólida (que bien queda eh?)

Buenas Tardes gaticos! Hoy vamos a hablar de una de mis sagas preferidas, hasta una última ida de olla descomunal, Metal Gear Solid!

Voy a escribir unos pensamientos para cada juego de los tochos (véase definición de tocho los que salieron originalmente en las consolas de sobremesa), y a hacerlo cronológicamente. Pero oju! no siguiendo cronológicamente los juegos, sino cronológicamente como los jugué yo! que por azares de la vida coincide cronológicamente cuando salieron a la venta. O sea que voy a publicar cronológicamente por lo menos 5 blogs, y así ya no tengo que estar cronológicamente pensado que publicar en el siguiente blog y me ahorro el pensar ya desde mi segundo blog (cronológicamente hablando).

Vamos a hablar de la primera parte, con el que rompieron todos los esquemas y sorprendieron a propios, extraños, y a algún que otro perro callejero.
Por desgracia (tampoco mucha para mí la verdad), yo nunca pude tener una PlayStation propia (siempre he sido más de Nintendo, gracias a mi hermano que se compró la Super durante mis años de pelotas calvas), pero conseguí que un amigo me dejara la suya con este juego (y supongo que algunos más, pero mi memoria los ha borrado completamente, tal flasheo men in black), por lo que se ganó mis apuntes del cole para toda la vida (aún hoy le voy pasando apuntes que tomo en el trabajo, aunque él sea enfermero y yo consultor SAP).

El primer Metal Gear me pareció fantástico en su día. El juego me dejo patidifuso con su historia cuando yo era un pipiolo. Se desarrollaba de una manera que me metió de lleno dentro. Usaba pequeños truquitos para engañar a mi mente de jugador incauto (en aquella época por supuesto, ahora ya todos los de este medio somos muy inteligentes y leemos a Shöngen cada semana), y me iba presentando situaciones que me hacían relacionarlas con cosas que tenía y tengo muy interiorizadas de otros medios, tales como el cine, para contarte la historia y te entrase mejor (continuamos hablando de la historia). Por ejemplo, ponía créditos iniciales o usaba cinemáticas con el propio motor del juego con el fin de que no hubiera ningún corte extraño que te cortara (pun intended) el rollo (esto se reforzó aún más en la quinta parte, pasando de la cinemática al juego y viceversa con un movimiento de cámara sin cortes).

Todo esto no tendría sentido si la historia no fuera buena, y joder si lo era mecagüen dios. Tenía unos personajes interesantes pero diferentes de lo que estaba acostumbrado, ya que emulaba a cualquier peli de acción occidental pero con personajes con rasgos orientales (no físicos, sino psíquicos (bueno excepto Mei Ling que lo tenía todo (Aaaai Mei Ling.... que bonica ella))), misterios que se iban resolviendo poco a poco, y giros de guion inesperados. Lo de las tarjetas y cómo me utilizaron aunque simple fue de las cosas que me acuerdo más. Me hizo decir para mis adentros, "huh, mira que astutos los malos haciendo yo todo su trabajo, y parecian tontos cuando los adopté".

Aparte, aunque la jugabilidad mirándolo ahora con perspectiva tampoco es que fuera su punto Strong (referencia al 1r blog de manera encubierta a lo publicidad subliminal mostrando etiquetas de bebidas a la cámara Show de Truman style), en aquellos tiempos aún se estaban creando nuevas formas de jugar en un entorno 3D, con lo que al ser novedoso me divertí mucho jugando con los guardias al pilla pilla y peleando con los jefes finales, sobre todo con Sniper Wolf y su duelo de francotiradores en la nieve.

La banda sonora y voces también me impactaron. Fue el primer juego que jugué con voces en castellano, con el añorado Alfonso Vallés que esperemos que descanse en paz allí donde esté (ataque al corazón quizá? A vosotros eh? Alfonso Vallés sigue vivo, digo añorado porque no ha repetido el papel como Snake, y que descanse en paz en su casita allí donde esté claro) y con una canción final "The Best is Yet to Come" que también me dejó huella por inesperada, al ser la primera canción cantada que escuchaba en un juego, y por buena, y que tan pronto pude acceder a internet me la descargué todo de una manera muy legal, pagando impuestos y todo eso que hace automáticamente un torrent digo Spotify.

Como podéis ver, me lo pasé muy bien jugando a este juego, y creo sinceramente que me hizo subir mi coeficiente intelectual uno o dos puntos, para después volverlos a bajar, of course, escuchando haciendo zapping a tertuliano indeterminado número 2.

Por cierto lo de Shöngen es un nombre inventado, google nunca falla tonticos.
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