Descendiente en cuerpo y alma de MSC, llegó a Xbox PGR2, secuela del primerizo Project Gotham Racing.
Bizarre Creations, con su segundo trabajo para la consola de Microsoft conseguía aúnar tres formas de entender la vida: estilo, perfección y carisma.
Comenzando por su gran modo historia, que nos hacía pasar desde un Seat León hasta un F50, y acabando por sus grandes modos online, PGR2 ofrecía una jugabilidad endiablada, mezcla de arcade y simulación y con gráficos increíbles, que nos mostraban ciudades como Sydney o... ¡Barcelona! con una recreación sublime en la Plaça del Raval o la estatua de Colón.
Tenía tantas opciones y tantas variantes que se hacía inmenso. Pero lo más importante era que creaba un vínculo entre conductor y ciudad que se hacía irresistible.
Las revistas lo valoraron con la nota que se merecía, y se convirtió en méritos propios como el mejor juego de conducción jamás hecho.
La búsqueda de kudos era adictiva, el juego obligaba a conducir con estilo, y tú lo hacías. La satisfacción, inmediata. La jugabilidad, fastuosa.
Ni su tercera entrega y en menor medida su cuarta, han conseguido plasmar la sensación de conducir como esta entrega.
Disfrutadlo, si lo encontráis: estáis ante una obra maestra.