18 de Septiembre de 2018
Abr
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Hoy analizamos PlayStation VR: El Futuro ¿ha llegado?

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La Realidad Virtual, VR en sus siglas anglosajonas, es algo que siempre nos ha atraído. La Fantasía, la leyenda, es inherente a la capacidad de abstracción del ser humano y desde tiempos ancestrales nos ha acompañado con los mitos y las leyendas que se confunden con lo real en el amanecer de los tiempos. Ésa otra realidad ha evolucionado desde la comunicación oral, a la escrita, pasando por la pintura, la música, el cine y, por supuesto, los videojuegos.

 

El ocio electrónico nos traslada de forma interactiva a realidades alternativas, virtuales, que no existen, pero que llenan nuestra mente de otros mundos que nos evocan y evaden a la vez del mundo real. La interacción con el videojuego ha evolucionado, desde el teclado al ratón, pasando por los diversos joysticks o mandos, volantes hasta el control por movimiento que tanto éxito le dio a Nintendo con su Wii.

 

Sin embargo siempre hay una distancia entre el mundo real y el virtual, siendo éste una mera ventana a la que asomarnos. Ya en películas de hace más de treinta años, como Tron (1982), habíamos imaginado no ya asomarnos a la realidad virtual, sino estar dentro de ella, formar parte de ella, soñar, en definitiva.

 

Porque ésa es la gran ilusión de la Realidad Virtual poder formar parte de otros mundos, como hacemos en los sueños, pero sin tener que someternos a Morfeo y controlando dichos sueños. Aunque es algo que ya se ha intentando otras veces es en esta década del dos mil diez donde han aparecido aparatos de realidad virtual, “gafas”, que nos han acercado esta opción más que nunca gracias al avance de la tecnología. HTC Vive, Oculus Rift y otra serie de gadgets nos han traído la Realidad Virtual, lo que soñábamos en el futuro, al presente, pero ha sido Sony con sus PlayStation VR la que ha conseguido introducirla en nuestros hogares gracias a su popularidad.

 

Bienvenidos al Futuro Hoy, bienvenidos a la Realidad Virtual, bienvenidos a PlayStation VR.

 

 

Analicemos ahora estas gafas VR en profundidad, después de esta pequeña licencia introductoria que me he permitido. Tal y como os he dicho ya, PlayStation VR no inventa nada, toma lo que ya hacen otros, pero con la ventaja de popularizarlo, dado el gran parque de consolas ps4 que hay ya en el mercado, entre 60 y 70 millones, con un aparato ajustado de precio, comparado con lo que valen otros. PlayStation VR sale hoy por unos 300 euros mientras que los HTC u Oculus salen por unos 600. Además si ya tienes la ps4 no necesitas más, pero para los otros sistemas necesitas un ordenador de cerca de 1.000 euros que casi nadie tiene a día de hoy.

 

 

Evidentemente los otros sistemas son superiores en calidad, efecto y técnica, pero también lo era el sistema Beta y sin embargo triunfó el VHS. Pero hoy no vamos a comparar sistemas de Realidad Virtual, hoy venimos a hablar de lo que Sony nos ofrece.

 

 

Pues bien, después de una oferta de 289 euros tenemos nuestra caja que incluye el juego PS Worlds, con cinco minijuegos VR, la Playstation cámara, imprescindible para que reconozca el movimiento de casco y mandos, y las gafas en sí. Las gafas o casco, en este caso la segunda versión, cuentan con un display con la pantalla donde se integra el control del aparato (apagado, ajustes, volumen y cascos). El casco se une a la unidad de procesamiento, que es una pequeña caja negra que suple lo que la ps4 no alcanza, y una serie de conectores entre la ps4, la televisión, la cámara y la unidad de procesamiento. Hay una buena serie de cables, pero es sencillo de montar y fácil de ordenar.

 

 

Esto nos da un espacio frente al televisor de entre 2 y 3 metros de fondo que es el área donde la cámara nos reconocerá, el área de juego. El funcionamiento, además de la pantalla en sí como pantalla, es que tanto el casco como el/los mandos poseen unas luces LED que permiten reconocer el movimiento del punto de vista así como lo que tengas en la mano. Además esto ocurre de forma independiente, es decir puedes mirar a un lado pero disparar hacia otro. El acabado del conjunto es bastante espectacular, sobre todo las gafas en sí, que son bastante cómodas, no muy pesadas, con un diseño muy bonito, ergonómico y cuidado. Vamos, que están muy chulas.

 

Bueno, pues ya lo tenemos todo conectado, operativo y funcionando, con las gafas puestas. ¿Qué es lo que podemos hacer ahora? Pues empecemos directamente por los juegos de Realidad Virtual. Y si hay que decir algo es que funciona. Es así, funciona. Cuando te pones las gafas (con o sin auriculares) directamente estás en el interior de otro mundo, de otra realidad distinta de la que estabas antes.

 

A través de las gafas todo el cono de visión queda completo con la imagen del mundo virtual que al girar la cabeza, gracias a la detección de movimiento de la cámara, hace que la sensación sea plenamente la de estar en otro sitio. Aún más, si te mueves hacia cualquier parte el punto de vista cambia, por ejemplo si estás en un coche y te agachas el salpicadero te tapará la carretera. Si estás al borde de un precipicio temerás dar un paso más por temor a caerte.

 

La sensación de inmersión es total y absoluta, lo que tampoco quiere decir que sea perfecta. En primer lugar porque aunque la sensación funciona el cerebro sufre. No es lo mismo mirar en la distancia que engañar a tus ojos a mirar a la distancia, cuando en realidad miran a 10 centímetros. Esto se percibe sobre todo con el movimiento.

 

La sensación estática es fabulosa, la contemplación es genial, pero cuando se mueve el coche en el que vas, o simplemente mueves el joystick para avanzar, la sensación de mareo y oclusión es bastante acentuada. Es cierto que esta sensación es subjetiva, no es igual para todo el mundo, pero lo que sí es objetivo es que acentúa dicho mareo, o motion sickness como la describen en anglosajonia.

 

 

Claro, no es lo mismo jugar a la experiencia de Realidad Virtual de The Last Guardian, que es muy contemplativa, y se ve genial, que jugar a Rez o Wipe Out, donde el movimiento vertiginoso, al menos a mí, me hicieron quitarme las gafas antes de caer redondo al suelo. Igualmente pasaba con Resident Evil VII, que con una ambientación genial, quedándose embobado uno mirando al detalle la nauseabunda casa, sin embargo lastra una terrible sensación de mareo al moverse uno a través de pasillos estrechos.

 

 

 

 

Nuevamente debo remarcar que esto es algo subjetivo, pero generalizado, eso sí. Es el precio que hay que pagar, al menos a día de hoy, por la Realidad Virtual. Un juego largo requiere de sesiones cortas de juego, si no quieres acabar en la taza del WC, y las experiencias cortas son muy interesantes pero, eso, cortas.

 

La jugabilidad además de casi todo es totalmente individual, por lo que en mi caso, con cinco personas más mirando, queda algo floja la experiencia. Es cierto que los demás, salvo películas en 3D si no tienes un televisor 3D, pueden ver lo que haces en la tele, pero la experiencia es muy, muy pobre, sin poder compararse con lo que está viviendo el que tiene las gafas.

 

Un último ejemplo de juego VR fue la misión de Star Wars Battlefront. En dicho juego hay una única misión VR, que dura menos de 20 minutos, y que si bien es divertida de experimentar, casi no se puede describir como juego.

 

Así mi experiencia, repito mi experiencia, la mía, fue muy agridulce con respecto a la Realidad Virtual. Por un lado funciona, pero por otro es muy incómodo de jugar por lo que ofrece una experiencia, al menos para mí, muy limitada. Yo me preguntaba ¿a qué puedo jugar? Si los mejores juegos VR me marean y aunque sea muy divertido probarlos en VR al final los voy a jugar normal ¿para qué quiero PlayStation VR?

 

 

Voy a añadir dos matices más, uno positivo y otro negativo. El positivo es el buen funcionamiento de los mandos y complementos. Esto es que es aún más abrumador, no ya encontrarte en otro mundo, si no comprobar cómo dicho mundo funciona de forma más real que los juegos a los que normalmente juegas. Farpoint, un shooter en primera persona, es genial como ambientación disparando con la pistola hacia un lado mientras vas buscando con la mirada donde están todos los aliens, desligando totalmente la cámara del arma. Lo malo es que si miras para todos partes... efectivamente marea.

 

 

 

 

El aspecto negativo, que no interfiere directamente con la experiencia de Realidad Virtual, pero que está ahí, es la baja resolución de los juegos y experiencias. Si un juego se ve bien en ps4, al pasar a VR tiene que bajar la resolución ya que de hecho la consola, a pesar del procesador VR, tiene que lanzar dos imágenes donde antes proyectaba una, una para cada ojo para dar el efecto estereoscópico. Y como no hay más donde rascar esto se hace bajando resolución. Así la casa de Resident Evil tiene dientes de sierra y texturas que parecen más de ps2 que de ps4, aunque insisto que no afecta directamente a la experiencia virtual. Quizás por eso los juegos de diseño estilizado y minimalista luzcan mejor. Esto sería fácilmente solucionable con más potencia, pero esto requeriría más dinero y más dinero significaría que la gente no lo compraría.

 

Como veis hasta ahora la llegada del futuro, aunque espectacular, guarda más de una sorpresa agridulce. Lo bueno de PlayStation VR es que aquí no acaba todo. Además tenemos acceso a contenidos VR como vídeos VR de YouTube. Aquí la experiencia vuelve a ser estupenda en cuanto a inmersión, pero en este caso ya no podemos interactuar, esto es jugar, tan sólo mirar. Y lo mismo podemos darnos un viaje en video en montaña rusa, con el consiguiente mareo, que ver leones de National Geographic, muy bonitos la primera vez, o acabar viendo porno VR que como opción me parece más que respetable. Eso sí, como ya he comentado, si es cinético marea y nuevamente la resolución de dichos vídeos es más baja que si ves el vídeo en modo normal. Además, salvo el porno, después de visto un video ¿qué más vas a hacer?

 

Bueno pues nuevamente Sony nos da más uso para nuestras VR, y es que tiene un modo cinemático, esto es, que son una tele más. Puedes tener la tuya apagada, o con otro aparato conectado, mientras tú estás aislado con tus gafas (y cascos) y disfrutar de un contenido de video o sonido en tu ps4 a través de las gafas.

 

 

 

 

En este caso lo que se visualiza no es todo el cono de visión, es como si estuvieses en el cine. Tal cual, igual de grande, algo absolutamente espectacular. Puedes poner la imagen aún más grande o algo más pequeña, pero en lugar de estar en el salón de tu casa estarás en el cine. Esto, nuevamente, esconde algunas pegas. La primera es que la pantalla es Full HD, pero a ese tamaño los píxeles se notan, es decir, que para verse tan grande la pantalla debería tener más resolución, por lo que debería ser todo más potente y más caro. En definitiva, es más grande pero no se ve mejor (salvo que aún tengas una tele de tubo). Además las lentes que hay antes de la pantalla de las gafas dejan una leve sensación de que hay algo intermedio. Jugando no se aprecia mucho, pero viendo una peli de forma muy estática sí que es apreciable y es raro.

 

Por cierto que para ver las gafas tienes que ver tú bien, como verías a dos metros y medio de distancia, si llevas gafas te las tienes que poner con gafas, porque si no se verías borroso.

 

Bien pues he probado DVD´s, Blu Ray´s y Netflix y las sensaciones son encontradas. La resolución es la que es, ya lo hemos comentado, pero aquí se unen dos aspectos más negativos. Por un lado después de ver Blade Runner 2049, que dura dos horas y media largas, uno acaba cansado, muy cansado, de llevar las gafas puestas. Que no pesan, es cierto, pero después de tanto rato uno acaba ya sudado y con el cuello cansado. Además uno puede, dejando apretado el botón options, centrar la imagen hacia donde uno mira. Esto es comprensible jugando, pero cuando estás viendo la tele, al rato te das cuenta de que la imagen se ha descentrado y cada diez o quince minutos hay que centrar la imagen. Esto en una serie es algo secundario, pero en una película nuevamente se vuelve algo muy pesado.

 

 

Pero no todo son cosas negativas, lo bueno es que nuestras PlayStation VR también son un monitor 3D. Así yo, que no tengo tele 3D, puedo ver, por ejemplo, Rompe Ralph en 3D, como si en el cine estuviese, perfectamente. Si tu tele no es 3D los demás no lo verán ni oirán y necesitarás los cascos obligatoriamente, pero oye algo extra. Funciona perfectamente, salvo por los problemas de resolución, cansancio y descentrado que ya hemos hablado.

 

Pero es que además podremos jugar a cualquier juego normalmente con nuestras gafas, sin VR. De esta forma los demás pueden estar viendo la tele mientras tú te echas unas partidas. Suena muy bien, pero aquí se acumulan los efectos negativos descritos anteriormente. Jugar a Alien Isolation, dando vueltas en primera persona por los pasillos de la nave Sebastopol, aunque sea sin VR, pero como si estuvieses en el cine, marea. El juego en la tele no marea, pero con las gafas la sensación de opresión empeora, con el añadido de la resolución, cansancio y descentrado. Al mover la cámara en Metal Gear Solid V la sensación era un tanto mareante aunque las misiones de Star Wars Battlefront sin embargo eran muy inmersivas sin VR.

 

Resumamos un poco y describamos qué nos ha deparado el futuro con las PlayStation VR. Nos ha traído una Realidad Virtual que funciona y a un precio asequible, al menos el más asequible del mercado. Tiene bastante contenido, el que más por ahora, de juegos y experiencias, al que hay que añadirle los videos VR así como las funcionalidades como pantalla secundaria: jugar en modo normal y ver películas normales y en 3D.

 

En contraposición se trata de una experiencia que requiere descansos periódicos, tanto por el cansancio físico como por el cansancio mental, con un acabado técnico discreto, y que funciona más como complemento que como experiencia propia.

 

En conclusión diría que las PlayStation VR cumplen con lo ofrece, una experiencia asequible en VR con funciones complementarias muy interesantes, pero que son sólo para un pequeño espectro de jugadores, ya que el jugador medio o no le sacará partido a la experiencia, o directamente no podrá sacarle partido a la experiencia. Eso sí, si no te marea, o te marea poco, son lo mejor.

 

Lo que sí os aconsejo sí o sí es que lo probéis, no sólo por ver cómo funciona la experiencia, sino porque por mucho que os lo expliquen, u os lo escriba yo mismo, hasta que no se prueba no se comprende exactamente cómo funciona una experiencia de Realidad Virtual. Y para haceros con una opinión propia debéis experimentarlo en primera persona. Pero no lo probéis en una tienda, pedidlo prestado a un amigo mejor, un fin de semana, para que podáis trastearlas en profundidad y con total tranquilidad.

Debo deciros que después de probarlas intensamente, y sin saber después qué más podría hacer con ellas que me apeteciera (jugar no), las he devuelto a la espera bien de que bajen, mucho, de precio o de que la tecnología diseñe algo que me maree menos.

 

Y eso que sueño con viajar dentro de un Orbital Frame, tal y como Zone of the Enders VR promete, pero me parece que me conformaré con pedirlas prestadas un fin de semana.

 

 

 

 

El Futuro ha llegado, pero hay que tener cuidado con lo que se desea porque uno puede acabar consiguiéndolo.

 

 

 

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