17 de Diciembre de 2017
Feb
28

Dark Souls o el Descenso a los Infiernos

Si ha existido una saga innovadora y que ha marcado una influencia determinante en la generación de ps3 y Xbox360 ésa ha sido la saga Souls, muy por encima de los efectos de masa o de los asesinos. From Software, viejos artesanos de los videojuegos, nos han regalado un impulso de aire fresco, traído desde la jugabilidad más clásica (parece que esté hablando de cocina). Comenzando desde el modesto Demon´s Souls.

 

 

Dark Souls es la secuela espiritual de Demon´s Souls, y representa la culminación de las ideas anteriormente representadas, quizás con una mejor factura aunque con una menor sorpresa, claro. Se trata de un juego de rol japonés, de acción en tiempo real, donde manejaremos a nuestro personaje (ya que héroe puede que no sea la más adecuada de las aceptaciones en este caso) en tercera persona y donde tenemos que acabar con todo, todo lo que se nos ponga por delante por una sencilla razón: matar o morir.

 

Con las magníficas críticas que tuvo Demon´s Souls me hice con él y, a pesar de las advertencias de no ser un juego para todos los públicos, intenté jugarlo. No lo conseguí, me pareció un juego excepcional, pero demasiado duro para mí.

 

Sin embargo la espina la tengo aún clavada. Siendo tan bueno ¿cómo abandoné? Con las excepcionales críticas de Dark Souls II y el inminente Bloodborne, otra secuela no autorizada para ps4, me sentía tentado más que nunca a volver a intentarlo. Tuve suerte, encontré una edición limitada de Dark Souls, con su libro de arte, banda sonora, y making of a un precio estupendo, y fue el empujón que necesitaba para volver a introducirme en un mundo de almas, un mundo oscuro, muy, muy oscuro. ¡Bendito sea el Sol!

 

 

Lo primero de todo, al que no haya jugado nunca a estos juegos, la primera advertencia: Dark Souls no es un juego satisfactorio, es un descenso al infierno, una tortura en la que uno se sumerge y que no acaba, tan sólo cuando uno decide dejar de jugar. A mí me costó entre 60 y 70 horas acabar la primera partida, con consultas puntuales de guías incluidas, y aunque ha habido otros juegos de rol de similar duración hay una diferencia fundamental. En otros juegos hay picos de dificultad, pero la historia va avanzando, conoces personajes, tienes interés en explorar y la forma de evolucionar, tú y tus personajes, hace que esas horas sean de diversión, en resumen el viaje es divertido. Aquí no.

 

El viaje no es divertido, cada paso es una nueva frustración, cada avance supone un paso atrás, o dos. La desesperación, soledad e impotencia serán tu compañía durante esas horas. Es cierto, lo mejor es no mirar guías, no saber nada, pero así el peligro de abandono es mayor. ¿Y para qué jugar a un juego así? Buena  pregunta. Por el reto.

 

Dark Souls es un maratón, al principio, cuando uno está fresco es soportable, pero cuando uno pasa el primer cuarto del juego, cuando uno comienza a comprender el camino que ha ha decidido seguir la fortaleza psicológica es lo más importante. Satisfacciones puntuales en forma de victorias sobre jefes finales que te han matado 20 veces en la última semana, el primer día que no has muerto jugando o aún más, la primera vez que consigues vencer a un invasor de juego on line, son las gotas de agua que podrás encontrar en este desierto. La satisfacción al final no es la de ser el mejor jugando, ni el más poderoso, es la de haber podido superar todos los obstáculos, haber llegado hasta el final del camino.

 

No apto para todos los públicos.

 

Entrando en detalles, empezamos por los gráficos. Dark Souls se ve muy bien, luce una pátina oscura que enlaza perfectamente con el título del juego, la desolación, podredumbre, la soledad quedan magníficamente representadas desde el principio al final del juego. Esto se consigue por un lado con un excepcional diseño conceptual de juego. Los diseños de las decenas y decenas de distintos enemigos son fabulosos, los diseños de las armaduras y armas del protagonista también son fantásticos (es que el protagonista es cien por cien personalizable), pero lo mejor son los escenarios, el mundo de Dark Souls.

 

El mapa del juego es uno de los mejores y más inteligentes mapas jamás creados en la historia de los videojuegos. Es así. Está separado en decenas de partes, cada una con una personalidad propia, algunas mejor acabadas y otras quizás que no rayen tan elevado, pero el conjunto es sencillamente excepcional. Sólo cuando el juego está en su recta final uno aprecia el cubo de rubik al completo, como cada pasillo, cada escalera, está en un sitio determinado. Aún más, se aprecian retazos de zonas que podrían haber crecido aún más, que podrían conducir a nuevos elementos, pero que se acaban ahí ¿Cómo podrían haber sido?

 

Un diseño de fantasía medieval clásico, con castillos, mazmorras, bosques, cuevas, armaduras, espadas, magia, caballeros, dragones y monstruos inenarrables dignos de Lovecraft. Genial, simplemente genial. Cada vez que uno avanza en el juego lo mejor no es ver qué nuevo tipo de enemigo te vas a encontrar, lo mejor es ir viendo como el entorno crece, avanza, se bifurca. De hecho quizás sea el elemento que más te empuja a jugar. Cuando en una bifurcación uno ha superado un reto de tres días hasta llegar a una hoguera donde guardar la partida, echa la vista atrás con melancolía ¿qué habría al otro lado del camino? Es el momento de valorar si merece la pena retroceder y perderse en varias horas y días de sufrimiento para averiguar si hay algo al otro lado, o por el contrario sigue uno por el camino seguro del avance, que no más sencillo… ¿Cuánto puedes soportar?

 

Estos magníficos diseños se acompañan con una magnífica gestión de cámara, tomando que es cámara libre y unas estupendas texturas y modelados. Las únicas taras gráficas son problemas de optimización, ya que en escenarios muy grandes el juego se ralentiza, y algún que otro bug donde algún personaje puede quedarse enganchado por el motor de colisiones. Si bien esto ocurre, en la experiencia de conjunto no es reseñable.

 

Gráficamente el juego es una obra maestra del diseño muy bien ejecutada en los circuitos de nuestras viejas consolas, un juego muy sobresaliente, que nos sumerge en un  mundo terrible, sobrecogedor. Caminar absolutamente aterrorizado por una mazmorra porque ya no te quedan frascos de Estus para recargar tu vida, sin saber qué enemigos te esperan más adelante, con una ténue luz por única compañía, observar la magnificencia de la ciudad perdida de Anor Londo o recorrer la ignominiosa Ciudad Infestada, donde cada paso nos repulsa y aterra son experiencias únicas de este juego, si eres capaz de alcanzarlas.

 

 

Una vez analizado lo que se ve, hablaremos de lo que se oye. Las voces del juego, sin que tengan gran peso dado lo sucinto de su historia, están perfectamente recreadas tanto por el tipo de voces como por la ambientación. De igual forma ocurre con la banda sonora, temas muy corales, que rememoran melodías medievales, de excepcional factura, quizás con un peldaño  menos de carisma y que sólo están presentes en los momentos significativos del juego, con jefes finales o puntos de inflexión de la historia. La música es fantástica pero su función es secundaria sólo para remarcar ciertos aspectos.

 

Sin embargo los efectos sonoros de golpes, de pasos, fuegos, ruptura de los distintos elementos, el sonido ambiente, el crepitar del fuego… Esos efectos sonoros serán nuestra gran compañía a lo largo del juego. Voces y música, de gran nivel, son meras comparsas del auténtico viaje en solitario de nuestro protagonista. El conjunto es muy notable, recordándose con cariño (como la música de la pantalla de carga) y cumpliendo perfectamente su función en el conjunto del juego.

 

 

Ha llegado el momento de hablar de lo más importante de este juego, su jugabilidad, ya que tal y como pasaba con su antecesor (y por lo visto con sus continuaciones), es lo que lo caracteriza y lo que marca un hecho diferencial con el resto de juegos. Yo la definiría como una jugabilidad clásica. Antes los juegos eran muy cortos, pero muy difíciles, para avanzar debías conocer de memoria cada recoveco del mapa y los patrones de los enemigos. Dark Souls utiliza estas mecánicas clásicas bien cocinadas con rol del bueno, con toneladas de armas, enemigos, debilidades, fortalezas, niveles y personalización haciendo que jugar dos veces a Dark Souls sean dos juegos distintos, eso sí, en todo caso siendo imprescindible conocerse como la palma de la mano el mapa del juego.

 

Nuevamente, como ya pasó en Demon´s Souls, apareces en mitad de una mazmorra y con unas mínimas indicaciones de cómo se juega te ves envuelto en una titánica lucha por la supervivencia que durará toda la partida. Bien con la magia, bien con el acero, deberás estudiar a cada enemigo, cada agujero del suelo. Una mísera rata de alcantarilla puede ser letal, tres muerte segura. Un triste esqueleto es el enemigo más implacable que te puedes encontrar, y lo evitarás durante cuarenta horas, hasta que te veas capaz de afrontarlo. Objetivamente eres capaz de ganarles, pero ajustar el tiempo de golpeo, sus rutinas de ataque y defensa, controlar el entorno, son elementos esenciales con cada enemigo. Eso cuando hay uno, cuando hay dos la cosa se complica y cuando hay tres… tendrás que aprender a sobrevivir.

 

 

Es esencial la gestión de la barra de resistencia ya que cada acción la reduce: correr, esquivar, atacar, defender provocan que se reduzca. Esto significa que como golpees a lo loco en tres segundos estás a merced de tus adversarios y a los cuatro segundos muerto. Cada enemigo te aporta almas y con ellas, en las hogueras, situadas estratégicamente a lo largo del juego, puedes subir de nivel tú o tus armas y armaduras. La gestión de las almas es la otra parte esencial ¿subo mi nivel de vida o mejoro la espada? Para avanzar en el juego, ya que cada tipo de enemigo tiene un tipo de debilidad y fortaleza y en todo momento deberás  compaginar la precisión de tu movimiento, el ritmo del golpeo, esquiva y parada con las mejoras de tus habilidades y armas. Cada vez que mueres pierdes las almas, puedes recuperarlas si llegas con vida donde las perdiste, pero cuando mueres pierdes las almas. Y mueres, mueres, mueres.

 

De esta forma el consumo de almas en mejoras debe escogerse muy cuidadosamente ya que cada vez cuesta más mejorar y la gestión de habilidad y almas es esencial para avanzar. Pero esto es tan sólo la superficie del juego, luego tenemos los subjefes de fase, los jefes finales, los distintos atajos entre mundos, el juego on line, tanto cooperativo como competitivo y en general un gran sistema de juego del que nadie te explica nada.

 

Los jefes finales son de la vieja guardia, enemigos terribles, que no caben ni en pantalla, que te matan a las primeras de cambio, y que tras decenas de intentos puedes empezar a comprender qué rutinas seguir para vencerlos o cuáles son sus debilidades. El juego invita a jugar on line a través de invocaciones, con hasta otros dos jugadores, para conseguir pasar las zonas más difíciles. De hecho algunos enemigos los vencí gracias a este sistema, sólo habría sido casi imposible. El problema de esto es que en un juego de hace ya algunos años no siempre es factible encontrar gente con la que jugar. Pero estas invocaciones se producen sin controlar quién viene y exactamente qué va a hacer, si ayudarte o perderse. Además para hacer invocaciones debes ser humano, la humanidad es otra característica difícil de conseguir en el juego y que se pierde cuando te matan. Para conseguirla muchas veces te ofrecerás a ser invocado por otro jugador para echarle una mano, para aprender que hay más adelante, para perderte o simplemente para no estar solo unos minutos.

 

La magnífica contrapartida son las invasiones. En mitad de un castillo, alerta de lo que te viene tras la siguiente puerta que vas a cruzar te aparece un mensaje de que has sido invadió. ¿Invadido? Sí, invadido, en esa parte del mundo hay otro jugador cuya misión es matarte, quedarse con tus almas y humanidad. Además para realizar invasiones hay que alcanzar un nivel elevado del juego, por lo que además de no saber muy bien que está pasando, normalmente el enemigo es ridículamente superior a ti. De esta manera y de forma aleatoria la estrategia que tenías planteada para avanzar se ve interrumpida por un extraño que sólo busca exterminarte. El resto de elementos del juego siguen funcionando igual, los enemigos siguen siendo terribles, pero además debes estar prevenido de por dónde te van a atacar.

 

 

Las primeras veces son muertes seguras, cuando empiezas a comprender el juego on line, tienes compañeros invocados que te pueden ayudar contra la amenaza invasora. Sin embargo, en la fase final del juego uno empieza a poseer un nivel suficiente para resistir y vencer al invasor, depende de su nivel, claro. La primera vez que un invasor retrocede ante ti, huye, y te das cuenta de que las tornas han cambiado, de que no eres una víctima, de que tú eres el gato y él el ratón, esa vez es cuando te das cuenta de que estás madurando como jugador en Dark Souls, de que el reto está a tu alcance. Una obra maestra de la jugabilidad, bien pulida, bien medida, pero para nada accesible.

 

 

En algunas ocasiones el juego te da una concesión, como reconociendo que existe la posibilidad de no disponer de conexión a internet y puedes realizar invocaciones, o recibir invasiones, con la inteligencia artificial del juego. Si bien son una pequeña ayuda la verdad es que no son comparables a la experiencia de jugar con, o contra, otro jugador humano. Y os lo dice un fanático de la experiencia monojugador. Es lo más parecido a que alguien se ponga a jugar a tu lado con otro mando, como antiguamente. Clásico, pero renovado.

 

 

Dark Souls, una vez terminado es quizás aún más sorprendente. Durante todo el juego estás deseando poder avanzar, que dejen de matarte, encantado de descubrir nuevos mundos pero atenazado por el temor a un nuevo enemigo. Durante el juego vas sufriendo y creciendo como jugador, deseando llegar hasta el final del camino. Lo más grande del juego es que una vez has conseguido todo lo que te proponías puedes empezar de nuevo. Pero no desde cero sino con tu personaje al mismo nivel con el que acabaste. Es cierto que ahora los rivales serán aún más duros, especialmente más difíciles serán los jefes finales, pero cuentas a tu favor el conocimiento, decenas de horas de muertes, de conocer cada rincón y cada debilidad hace que la segunda partida sea hasta diez veces más rápida que la primera, si no vas recolectando ítems. Ya conoces las mecánicas hasta ahora ocultas, y lo que es peor, la sed de venganza que ha ido creciendo en tu interior queda desatada. Cada uno de esos enemigos que te han hecho sufrir mil y una muertes pagarán lo que te hicieron pasar, invadirás mundos para hacer aprender por las malas a los neófitos qué es Dark Souls y volverás a invocar a desconocidos compañeros de viaje para doblegar a los enemigos más épicos…

 

Todo esto es Dark Souls. Grande, muy grande.

 

 

Como podéis comprobar, en mi opinión, se trata de una jugabilidad sobresaliente, que continua, pule y perfecciona las mecánicas reinventadas en su antecesor Demon´s Souls haciéndolas mejores, aunque ya no tan originales.

 

Ahora habría que hablar de la historia pero no hace mucha falta. La historia está ahí, algo de que eres un alma perdida en un mundo de almas perdidas, y una serie de señores (y señoras) de cada zona que son aliados, o enemigos, y un rey muy malo señor de Lordran, el mundo que vas a recorrer. Todo muy bien. Vamos que nos importa un bledo y ni falta que nos hace, si te apetece te metes en la historia, pero que de lo que se trata es de ir dando mamporros y de rolear que es gerundio. Es un juego para jugar, no para seguir la historia, y ésta no sirve para hacerte avanzar, eso descansa en la jugabilidad. Por eso Dark Souls es un JUEGO así, con mayúscula. Y por eso no voy a valorar su historia por más ligera, tópica o intrascendente que sea.

 

Llegamos a las conclusiones finales. Gráficos sobresalientes, Sonido notable, Jugabilidad rozando la Obra Maestra. Evidentemente es un juego absolutamente sobresaliente en su conjunto, difícil en el sentido de que no es agradable de jugar y que requiere un esfuerzo de voluntad para seguir avanzando en el juego a lo largo de las semanas. Es un juego al que aconsejo jugar, a éste o a cualquiera de la saga Souls. Probablemente este juego tenga el mejor mapeado de la serie, con una jugabilidad pulida, pero eso ya lo tendrá que valorar cada uno.

 

 

Es difícil aconsejar cual jugar primero ya que no es como un Uncharted donde todos los juegos son divertidos. Vas a sufrir con los juegos de Souls y quizás sólo puedas jugar a uno, dado el número de horas y dificultad que requiere. Entre la primera entrega y este primer Dark Souls creo que éste segundo es mejor juego, y si tienes que elegir entre uno u otro yo elegiría Dark Souls, aunque bien es cierto como mérito artístico y técnico fue Demon´s Souls quien dio el puñetazo sobre la mesa. Tan es así que después de jugar Dark Souls, y aunque había vendido mi Demon´s Souls, vi de segunda mano de su Phantom Edition y ya la tengo en mi estantería esperando su momento para volver a intentarlo.

 

 

Además tenemos ya a buen precio Dark Souls II que, a falta de jugarlo, según la crítica es otra vuelta de tuerca más a su primera parte. Lo que os decía, es difícil elegir uno y muy, muy, muy duro jugar a los tres.

 

Es un viaje que volverá a hacer, seguro, pero que tardaré en repetir, y es que uno no puede templar su alma en el infierno todos los días.

5
Valoración media: 5 (2 votos)

3 Comentarios:

Muy buena entrada, aunque

Muy buena entrada, aunque cada vez me doy cuenta que Dark Souls es lo que cada uno considera que es. Yo aun no he podido dar la primera vuelta, estoy jugando a Dark Souls. Me encuentro en la fortaleza sen, con mi tercer personaje, los otros dos quedaron abandonados según como fui desenvolviendo el juego y viendo que no podia seguir con ellos. Hasta ahora este tercero es el personaje con el que más avanze. Pero de momento sigo sin tener en tan alta estima al juego. Ya haré mi propio analisis supongo cuando lo termine, porque me prometi a mi mismo que lo iba a terminar.  Aunque dudo que mi analisis sea tan positivo como el tuyo jajaj.

Saludos! Sr. Jack. 

Te queda aún un largo viaje

Gracias por comentar. Aún te queda bastante de tu viaje. Lo más fácil en general es un buen tanque, aunque en ocasiones te dará problemas, pero aún debes seguir sufriendo y la Fortaleza Sen es de los escenarios más exasperantes... Ánimo Sr. Jack

Lo tengo en mi cuenta de 360

Pero lo he jugado en otra cuenta, tras tiempo de mis colegas del live decirme que lo probara (De hecho lo he cogido bien avanzado el juego) y para mi no es difícil per se. Lo que es, es un castigador de descuidos.

Por lo general, en este juego nunca hay que dar nada por sentado. Las muertes fáciles acaban siéndolo para el jugador. Las trampas suelen estar donde menos lo esperas y así con todo. Un jugador cauto en Dark Souls puede que sufra, pero no tanto como alguien venido del enésimo pasillo fps que este acostumbrado a que le den la manita y al checkpoint.

Llegará el día en el que me ponga con él. Mientras, sigo rejugando y jugando otros títulos.

Excepcional análisis :) ¡Saludos!