24 de Mayo de 2018
Dic
27

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. Análisis del ¿regreso? de Snake.

Después de firmar el clásico instantáneo en el que se convirtió en 1998 Metal Gear Solid para psx Hideo Kojima y su equipo se pusieron a trabajar en su continuación, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. La verdad es que también se involucró parte del equipo en el primer Zone of the Enders pero eso es otra historia.

 

Para el primer Metal Gear Solid la primera Playstation se les quedó muy corta y considerando que ya estaba en desarrollo la nueva bestia de Sony, la flamante Playstation 2, se volcaron en un nuevo juego que si bien tenía su base jugable en lo desarrollado en su obra maestra original, la nueva tecnología, y la experiencia acumulada, permitió desarrollar un juego mejor, más grande, más pulido, y que no se veía lacrado por la escasa capacidad técnica de la máquina en la que se desarrolló el original.

 

Debido al enorme éxito de su primera parte Sons of Liberty acaparó una enorme expectación a la que Hideo Kojima supo dar respuesta, quizás no la que todo el mundo había pensado, pero desde luego que la dio. Kojima llevó el concepto de Hype al extremo con trailers y demos de manera que el juego no sólo fue un gran éxito jugable, también lo fue comercial.

 

Después de la edición estándar también se hizo una versión Substance, con contenido extra, aunque no añadía gran cosa al juego en sí, y más tarde su versión HD que, por cierto, luce magníficamente en las televisiones de Alta Definición. No todos los juegos pueden decir esos 13 años después…

 

Metal Gear Solid 2 fue uno de los primeros grandes juegos de Playstation 2, allá por el 2001. Extendía las fórmulas originales de los dos primeros Metal Gear y la excelencia de Metal Gear Solid, pero con un apartado técnico simplemente apabullante. En el juego volvíamos a encarnar a Snake, bueno a Raiden, unos agentes especiales que nuevamente debían infiltrarse en un carguero y en una base secuestrada por terroristas donde la principal estrategia es el sigilo a la hora de resolver la muy, pero que muy, enmarañada trama que Kojima se sacó de la manga para esta segunda parte.

 

Nuevamente el juego te mete en una película de acción y espías, con numerosos giros argumentales, videos, acción, música, infiltración y jefes finales. Durante todo el juego predomina gran variedad de ritmo de manera que se pretende que el jugador no se aburra en ningún momento. No siempre estás jugando al escondite, también hay momentos muy trepidantes y partes divertidas made in Kojiima.

 

Gráficamente el juego fue apabullante para la época. A día de hoy aún sorprende en su versión HD. Debieron quitarse la espina poligonal que el primer Metal Gear Solid les supuso para hacer que les cupiese en la psx. Lo primero, y que perdurará siempre, son los nuevos diseños de Yoshi Shinkawa. Nueva obra maestra del diseño de personajes, de entornos, de enemigos, de vestuario, de diseño conceptual, de diseño mecánico… Puedo parecer subjetivo, pero no lo soy, es la realidad: los diseños de base enemiga, de Raiden o de Metal Gear Ray son historia del mundo de los Videojuegos.

 

 

Como decía antes la técnica además acompañó, una cámara fija que siempre nos daba la mejor imagen, la mejor visual y que nos enseñaba un mundo realista, que no real. Todo es como debe ser, todo se comporta como se debe comportar, y con las limitaciones de una ps2 aún a día de hoy debemos decir que fue un enorme logro. La pátina, la luz del juego, es un elemento único y aún a día de hoy totalmente identificable, que le da una personalidad, un sabor, propio.

 

La acción se intercala con videos con el propio motor del juego de manera que la sensación de estar inmersos en una película interactiva es total. La Playstation 2 exprimida al extremo (o casi, que luego vendría Metal Gear Solid 3 a rizar el rizo) y un apartado artístico que explota ante tus ojos. Nada más puede pedírsele gráficamente a este juego, por lo que sí, es una obra maestra de 10.

 

 

 

El apartado sonoro vuelve a estar a la altura de las circunstancias. Los efectos sonoros son absolutamente espectaculares conectados a un buen equipo de sonido. La banda sonora inolvidable de Harry Gregson-Williams te acompañará durante todo el juego y más allá formando parte de imaginería de la saga. Por último el doblaje está lleno de carisma con actores profesionales que también forman parte del “equipo” Metal Gear que dan carácter y personalidad única a cada uno de los protagonistas del juego.

 

El apartado sonoro es sobresaliente, posiblemente inmejorable, aunque hay elementos imponderables, como el doblaje al castellano de su primera parte, que aunque no fuesen objetivamente mejores, sí que le dieron una personalidad propia y única a dicho juego, y que esta segunda parte no posee. No es que eche de menos un doblaje al castellano, que el inglés es igual o mejor, es que no representa lo mismo. Aquí no se oye ¡Pero qué coño!

 

Sonoramente en resumen tenemos otra magnífica obra, sobresaliente por encima de casi el resto de los juegos, pero que no puede destacarse de obra maestra, por lo que le daríamos, numéricamente un 9, eso sí sin nada que achacarle, al revés, todo son bondades.

 

Ahora le toca a la jugabilidad, y en este caso estamos hablando de un Metal Gear, juego de espionaje táctico, de infiltración, con grandes dosis de acción, drama y toques muy personales de Hideo Kojima.

 

En esta segunda parte el control de los protagonistas está mucho más refinado, mejorando los toscos controles de su antecesor, sigue sin ser un Príncipe de Persia, pero mejora mucho ese aspecto. Nuevamente se trata de que no nos pillen, observar tu entorno, a los enemigos y utilizar las herramientas que nos vayamos encontrando para seguir adelante en nuestra misión.

 

Al igual que su antecesor, y como ya he comentado, las fases de infiltración se intercalan con fases de acción, jefes finales, videos, conversaciones por Codec, nueva infiltración, otro video, nuevo jefe final, etcétera. No os equivoquéis, son juegos pausados, pero en los que no estás siempre haciendo lo mismo, poseen una variedad de situaciones que evitan que caigas en la monotonía, algo muy de agradecer para el gran público.

 

Las mecánicas Metal Gear aquí se refinan al extremo, nuevos movimientos, nuevas tácticas, nuevos patrones, nuevas herramientas, nuevos entornos y situaciones, ¡nuevos METAL GEAR! Metal Gear Ray quizás no tenga el mismo carisma que el clásico Rex, pero objetivamente está mejor diseñado y es más espectacular. Poder llevar una katana es algo que todo hemos deseado (y si no que se lo digan a Metal Gear Rising), o pasear en pelotas por el escenario… El que no entienda esto que juegue el juego. No inventa nada pero lo mejora todo, para mí un 9,5 en su jugabilidad, rozando la obra maestra.

 

Por último llegamos a analizar su historia, y en la historia ocurre algo parecido al anterior juego, donde el desarrollo de la historia es mejor que la historia en sí. Nuevamente personajes como Solidus o el mismísimo Raiden pertenecen desde este juego, y por la puerta grande, al Panteón de los grandes personajes del mundo de los videojuegos. Su diseño, comportamiento y carisma resaltan, con Snake dominando desde la sombra todo el juego.

 

Ir avanzando en la historia va resultando cada vez más satisfactorio, animándonos a continuar jugando con cada giro de guión. Ahora bien la historia en sí, ya no es que sea una historia muy tópica llevada con dignidad adelante, es que el último cuarto comienza a desviarse por un camino muy particular, el de Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, buscando un guiño con el jugador, pero que, sinceramente, arruina el todo de la historia y te deja con una sensación final de ¿no podíamos haber tenido algo mejor después de todo el juego?

 

No quiero entrar en spoilers, y el juego merece ser jugado porque es interesante y divertido, y la historia consigue llevarte al final pero, ¿a qué final? Ya no es que haya partes del juego donde los tintes surrealistas campen a sus anchas, que no le viene mal, es que creo que eso impregne el final desdibuja las motivaciones de la historia de todo lo que has jugado antes, aunque no lo desdibuja jugablemente.

 

Luego tenemos detalles como el que tuvo Kojima de cambiar al protagonista, Raiden en lugar de Snake, sin que nadie lo supiese hasta que no salió el juego. Se distribuyó una exitosísima demo donde Snake era el protagonista, pero el genial giro vino cuando a partir de esa demo el protagonista pasó a ser el nuevo personaje Raiden.

 

Snake es el tipo héroe américano lleno de testosterona y duro, Raiden es un personaje con formas afeminadas (pelo, rasgos, movimiento…) con gran ambigüedad sexual, mucho más japonés. No le sienta nada mal al juego, al revés, le sienta bien, tomando en consideración que Snake continua apareciendo en el juego, pero al público que quería volver a tener a Snake en su mando le supuso una afrenta que aún no se ha perdonado a día de hoy. A mi me parece muy bien que cada Metal Gear tenga su protagonista, dando variedad a cada juego: Snake, Raiden, Naked Snake, Old Snake, Big Boss… Distintos protagonistas, o el mismo pero en distintas etapas en su vida, que hacen que cada juego tenga un carácter distinto. Yo aún estoy esperando el Metal Gear donde The Boss sea el protagonista, en plena segunda guerra mundial. Ése sería para mí el videojuego que está por hacerse, con un joven Naked Snake como púpilo, puro fan service.

 

Además quiero destacar que el juego te obliga bastante a conocer el anterior juego porque si no no comprendes gran parte de lo que estás haciendo, quién es cada uno o los guiños que te irás encontrando. Sons of Liberty fue el primer Metal Gear al que me enfrenté y lo abandoné a las 8-10 horas porque no conseguía saber qué estaba haciendo y por qué. Años después, habiendo jugado al Metal Gear Solid 3, Peace Walker y el 1 (en orden cronológico de la historia) jugar al 2 fue una enorme satisfacción imprescindible para abordar Metal Gear Solid 4 como se merece.

 

Como curiosidad final deciros que en el juego las Torres Gemelas aparecían, pero que los atentados del 11S hicieron que se cortaran determinadas escenas del mismo, tal y como le pasó a la película de Spiderman, donde se borró la escena donde Spidey atrapa un helicóptero con una telaraña entre las dos torres. La realidad siempre superará a la ficción.

 

La historia no está a la altura del resto del juego, incluso elimina parte de los valores que el resto de juegos de la saga sí consiguen alcanzar así que la voy a valorar con un 6 ya que al menos sirve de motor del juego. Y es que el único ¡Pero qué coño! que podrás escuchar en el juego será el que puedas exclamar tú cuando el juego termine…

 

El juego en su conjunto es inolvidable, memorable, y aún más situado en su contexto. Es un puro espectáculo gráfico y sonoro, que pule y mejora toda la jugabilidad del primer Metal Gear Solid, que no es poco. Personajes carismáticos, diversión garantizada y una polémica historia cierran de forma imperfecta un juego que aún a día de hoy es reseñable e imprescindible para los amantes de la saga. Un juego muy notable, de 8, totalmente recomendado para los amantes de la saga pero que difícilmente se podría aconsejar a quien quiera conocer qué es un Metal Gear.

 

Para mí es un juego entrañable, divertido, con muchos guiños para el jugador, que con la aportación de Raiden y los diseños de la base y Metal Gear Ray significó el apuntalamiento de la saga y la pista de lanzamiento del futuro y definitivo Metal Gear Solid 3, auténtica estrella de la saga, para mí el mejor, de lejos.

 

 

 

 

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1 Comentario:

SOLO.

Solo con ver el intro inicial de Metal Gear Solid 2 ya te sube la adrenalina, es espectacular, la saga Metal Gear es mi saga preferida, y su segunda parte me encanto, eso si, Metal Gear Solid 3 fue la entrega mas madura en lo que se refiere a argumento, jugabilidad, etc, y espero con ganas el Metal Gear Solid 5, un saludo.