21 de Septiembre de 2017
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Batman: Arkham Asylum. El inicio de la saga

En ocasiones ha surgido el debate de cuál ha sido la mejor saga de la anterior generación y en esos debates se habla de Assasins Creed o Mass Effect, sin embargo para mí una de las mejores sagas ha sido Batman Arkham del que este Arkham Asylum fue su primer juego. La saga tiene grandes logros como una jugabilidad propia, con un sistema de combate y sigilo muy espectaculares (más que profundos), una gran ambientación y un enorme respeto por la figura del Señor de la Noche, algo que todos los aficionados al comic y a los videojuegos no podemos más que agradecer. Pero abramos las puertas de nuestro manicomio favorito, adentrémonos en sus tétricos y lúgubres pasillos y veamos que esconde en su interior.

 

Los juegos de superhéroes siempre han casado bien con los videojuegos. La fantasía superheroica no es difícil de trasladar a los mundos virtuales aunque normalmente el traslado a videojuegos se suele realizar con poco cariño quedando productos muy orientados al fan pero de escasa calidad jugable. Todos recordamos sin embargo juegos míticos del comic como los Marvel vs Capcom o el, para mí ya, legendario Spiderman 2. Cuando apareció este Batman, realizado por el estudio Rocksteady, todo el mundo pensó lo mismo: Un juego de Batman ¡Genial! Pero ¿estará a la altura?

 

Todo el mundo hablaba muy bien del juego y cuando su secuela estaba ya en camino, Batman Arkham City (os dejo el análisis que hice en su día del juego) me decidí a jugarlo. Dicho y hecho. Debo reconocer que cuando lo hice lo cogí con muchas ganas, pero sufrí una gran lacra que tengo (yo y algunos otros): me mareaba muchísimo al jugar, por la cantidad de pasillos en los que transcurrían, así que cuando llevaba ya como una cuarta parte del juego lo dejé harto de irme a dormir mareado y con dolor de cabeza. Pero, independientemente de los efectos de la amplitud del ángulo de visión de la cámara y de su movimiento en mi cerebro, el juego me estaba gustando, con alguna fase de jefe final que me encantó.

 

Así pasaron años, me regalaron su segunda parte, que al discurrir muchísimo más en exterior me mareó menos, que también me encantó y me quedé con la espina clavada de no haberme terminado este Arkham Asylum. Aprovechando una estupenda oferta del PS Store me lo pillé digital (quién me ha visto y quién me ve) y lo dejé en la nevera para un momento de tránsito videojueguil. Habiendo terminado Ground Zeroes y a la espera de The Phantom Pain, con el inicio del verano encontré ese momento y puedo ya, por fin, analizaros completamente este Batman Arkham Asylum.

 

 

 

Aquí os dejo un video para abrir boca.

 

 

 

 

 

Una de las claves del éxito de esta saga han sido sus gráficos por lo que de entrada sólo podemos clasificarlos de sobresalientes. El diseño de producción es magistral, simplemente. Batman ha tenido infinidad de diseños, para comics, películas, videojuegos, figuras, etcétera. Pues resulta que la estética de este Batman, y de sus secuelas, es ya un clásico, por encima en calidad y carisma a la mayoría, incluso de las películas (antiguas o nuevas). Tan sólo diseños como los de Miller en El Regreso del Señor de la Noche o Marshall Rogers en los años 70, son aún más clásicos, pero los de este Batman son igualmente magníficos.

 

 

 

 

 

Cuando hablo del diseño no sólo hablo de Batman, hablo de la perfecta adaptación al medio de su panteón de héroes y villanos: El Joker, el Comisario Gordon, Bane y un larguísimo etcétera de personajes que empapan la mitología de nuestro murciélago favorito. Pero el diseño va más allá, los escenarios son los otros grandes protagonistas del juego. El Asilo de Arkham es otro personaje más, todos sus edificios, torres, sótanos, cuevas y secretos son la excusa para dejar de ser Bruce Wayne e introducirnos en el retorcido y oscuro mundo de Amadeus Arkham.

 

Cualquier neófito quedará encantado con la estética realista, aunque de proporciones exageradas, del videojuego, pero es el fan de Batman el que apreciará aún más lo bien que le sienta dicha estética renovada a toda la saga, y lo respetuosa que es con las décadas de murciélago a sus espaldas.

 

Este diseño gráfico incluye una excelente calidad de animaciones, que podremos apreciar en las luchas, videos in game, menús, ilustraciones, todo es Batman, todo está bien hecho. ¡A disfrutar se ha dicho! Por cierto que el diseño de determinados jefes finales me pareció, si no especialmente original, sí sorprendente y muy, muy fresco. Algo muy de agradecer hoy en día.

 

Con todo no puedo decir que sus gráficos sean perfectos, además de que mejoraron en calidad técnica en los siguientes juegos el juego cuenta con una pega de origen, si es que se puede llamar pega. El diseño del juego hace que los escenarios sean muy cerrados, un enorme conjunto de pasillos con libertar para circular por ellos (recordad mis dolores de cabeza y mareos), pero donde uno se siente encerrado, encorsetado. Esto por un lado es positivo para dar mayor ambientación al estar encerrados en Arkham, pero jugablemente deja pendiente lo bien que le hubiera sentado un mundo abierto. No os preocupéis por eso, sus secuelas sí lo tuvieron.

 

Así tenemos unos gráficos de 9, sobresalientes, que aunque no sean una obra maestra, sí que dejan huella y marcarán escuela tanto en sus propias secuelas como en futuros juegos que imitarán la fórmula y estética de este exitoso Batman.

 

En cuanto al sonido estamos prácticamente al mismo nivel que los gráficos. Por un lado está total y magníficamente doblado al castellano, una rara avis hoy en día. Intensos y divertidos diálogos, desde los protagonistas hasta los secundarios pasando por las diversas grabaciones que encontraremos. Todos los personajes están muy bien caracterizados sin que nada rechine, Batman suena a Batman y el Joker al Joker. Quizás una desincronización de volumen con respecto a la distancia a la que se encuentre el personaje sea lo único que se pueda achacar, requiriendo subtítulos si no queremos perdernos alguna frase por un descenso brusco de volumen.

 

Los efectos de sonido están perfectamente integrados, desde pasos a luchas incluyendo los de los distintos gadgets que Batman irá utilizando a lo largo de su aventura. Además contamos con una banda sonora de lujo, que le impone epicidad, aunque peca quizás de intrascendente. Resumiendo, está muy bien, música de aventura y heroísmo, pero con ausencia de carisma o personalidad. Vamos que ahora no te la puedo tararear porque no la recuerdo, algo que con otras como The Last of Us, Metal Gear o Shadow of the Colussus no pasa.

 

Sonido magnífico, nada que achacarle, de notable alto, de 8, tan sólo un pequeño peldaño por debajo de las grandes bandas sonoras del género que jamás olvidaremos.

 

Ahora toca hablar de quizás lo más característico de este juego, junto con sus gráficos, la jugabilidad. Y es que si antes comentábamos que la banda sonora era muy buena pero carecía de carisma con la jugabilidad pasa al contrario. Quizás no inventa la rueda pero Batman Arkham Asylum aporta una sabia mezcla de elementos conocidos, sazonado con un par de elementos originales, que lo auparon como uno de los grandes juegos de superhéroes. Investigación, aventura y acción a partes iguales para contarnos una historia del Batman como lo que siempre ha sido: un detective enmascarado. Esta fórmula, que se irá puliendo en sus secuelas, se encuentra ya desarrollada en este juego.

 

Manejamos a Batman y debemos ir dejándonos llevar por cada uno de los laberínticos recovecos del Asilo de Arkham para desmadejar la enésima travesura del Joker. Batman deberá explorar su entorno para conseguir las pistas para encontrar su siguiente objetivo. El seguimiento de las pistas suele ser bastante sencillo, y por el camino irá impartiendo justicia a mamporro limpio, o utilizando su entorno oscuro para cazar a sus enemigos, hasta llegar a las batallas de jefes finales que irán desbloqueando nuevos edificios y zonas de Arkham.

 

Batman va bien equipado para afrontar los desafíos que le esperan con diferentes bat-herramientas que irá desbloqueando poco a poco conforme se avance en el juego: Batarang, Gel explosivo, Mejoras de armadura, etcétera. Conforme nos vayan haciendo falta se irán desbloqueando dando a veces la posibilidad de visitar lugares que antes no podíamos, algo típico de los videojuegos.

 

Batman suele ser muy superior a los rivales, incluso a los jefes finales, aunque la dificultad estriba, según se seleccione, en el daño que los enemigos o Batman reciben y por el elevado número de enemigos que nos podrán atacar, y no uno a uno como en Assasins Creed... Ahora bien, una vez dominada la técnica, bien de infiltración, bien de combate, no es tarea complicada ser el auténtico Bruce Wayne.

 

Aunque en este juego es donde se popularizó la visión de detective, que es una especie de visión de rayos x donde se destacan los elementos con los que interactuar y los enemigos, esto te facilita demasiado las cosas. Al que le parezca que lo hace demasiado le basta con no utilizarlo. De no hacerlo el juego puede llegar a representar un desafío sólo alcanzable para auténticos señores de la noche.

 

 

 

 

 

Las batallas cuerpo a cuerpo merecen mención específica por tratarse de un sistema de batalla muy peculiar donde con un único botón de ataque uno marca el ritmo y dirección. Aunque puede parecer simple la combinación con el imprescindible botón de contraataque provoca una extraña, y satisfactoria, mezcla entre juego tradicional y quick time events. Pero ahí no acaba, en combinación con los botones de esquiva y aturdir se pueden enlazar multitud de combos, algunos imprescindibles para acabar con los enemigos más fuertes del juego. En futuros juegos esto se complicará y optimizará, pero la base, que desde aquí fue muy imitada, está en Batman Arkham Asylum. No inventa nada, pero lo que hace lo hace muy bien. No es el mejor sistema de combate que he probado, pero sí que es muy original y muy, muy satisfactorio. Los movimientos de Batman resultan muy guiados, el control es un tanto indirecto, pero las animaciones, ralentizaciones y efectos de cámara en las luchas son muy cinematográficos y están muy estudiados.

 

En general la jugabilidad es muy amena, lo que hace que sea un juego muy entretenido, al final puede dejar de sorprendernos, pero la duración ajustada del juego hace que no llegue a ser repetitivo. En futuros juegos, más largos, las combinaciones del combate crecerán, pero la base no cambiará.

 

Los jefes finales están a la altura del conjunto, con viejos conocidos de Batman, por un lado con enemigos comunes, que irán subiendo de nivel y tamaño conforme avance el juego, así como los clásicos enemigos de Batman, los supervillanos que no pueden faltar, con fases finales aún más específicas, con escenarios más trabajados y divertidos. Un auténtico placer para el fan y una fantástica sorpresa para el neófito.

 

 

 

 

 

Se trata de un conjunto jugable variado en su duración, muy satisfactorio y, sobre todo, divertido (salvo por los mareos), que aunque no sea especialmente profundo ni original en cada apartado, sí lo es en su sabia mezcla que futuros juegos imitarán a partir de él, no sólo sus secuelas. Eso sí puede ser un tanto duro de rejugar, por lo de ir dando más y más vueltas por los pasillos, perdiendo atractivo. Su secuela Arkham City ofreciendo un mundo abierto con misiones secundarias lo hacen más duradero y rejugable, pero en la base sigue siendo un gran juego. Quedan encontrar los enigmas de Enigma, perdón por la redundancia, y las fases cerradas de combate e infiltración a modo de arena, totalmente ajenas a la historia principal, pero en realidad no sirven mucho más que como entrenamiento.

 

Una jugabilidad muy notable, que aún podrá crecer en el futuro, pero que lejos de resultar una valoración crítica, lo resalto como una gran virtud, un juego muy divertido del que aprovecharás cada una de las horas que le dediques. Gracias RockSteady.

 

Finalmente llegamos a la historia: Batman, el Joker, Arkham Asylum, el Comisario Gordon, investigación, oscuridad y mucha, mucha aventura. Historia muy de comic, nada que trascienda la literatura ni el cine, pero justo lo que nos hace falta, así, en mayúsculas: MUCHO BATMAN. Funciona perfectamente para hacerte avanzar en la aventura y desarrolla los típicos giros de guión para que la historia no sea tan absolutamente lineal como se puede pensar en un principio. Una vez finalizada la motivación de continuar jugando desciende casi completamente, por lo que se muestra mucho más valiosa de lo que pueda parecer.

 

Un gran motor del juego, bien trabado, que te llevará con buen impulso desde el primer minuto, con momentos épicos y llenos de recortes contra la luna llena, como nos merecemos. Una historia notable con la que sonreir al recordar este primer juego de esta saga de Batman. De hecho la historia posiblemente sea aún mejor que la de su secuela recordando más detalles y giros por originales y bien traídos.

 

Su nota final, de notable alto, rondando el 8, nos resume un sobresaliente trabajo gráfico en lo técnico y en su diseño, así como unos notables sonido, jugabilidad e historia. Un conjunto muy bien trabajado, que sabe llevar una producción un peldaño por encima de las expectativas puestas en él. Se trata de un juego sobre todo divertido que sirvió de base para crear toda una saga, un homenaje, a su auténtico protagonista: Batman.

 

Sus secuelas serían mejores juegos en jugabilidad, más pulida, pero no en historia o carisma ya que este Arkham Asylum supuso un puñetazo encima de la mesa como hacía mucho, mucho tiempo que no se veía.

 

Temblad delincuentes, villanos… Batman os acecha detrás de cada sombra.

 

 

 

 

 

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