25 de Junio de 2017
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Valkyria Chronicles: El Ajedrez y la Estrategia Asimétrica

Al poco de salir la ps3 al mercado apareció Valkyria Chronicles, un producto japonés que nos presentaba un atípico juego de estrategia con un aspecto de dibujos animados ambientado en una distópica Europa entreguerras. Además recientemente este juego ha tenido una remasterización para PC y para PS4. El mayor atractivo de Valkyria Chronicles era la combinación de estrategia con acción, además de posicionar nuestras unidades luego debemos controlarlas directamente, todo con un maravilloso aspecto de anime. Con mi debilidad por los Cell Shaded, como se denominan este tipo de gráficos, Valkyria Chronicles fue siempre un juego que deseé jugar. A continuación os mostraré a donde me llevaron las aventuras del Welkin y su Escuadrón 7.

 

Squad Seven, move out!

 

 

 

Ya hace diez años yo disfrutaba con Heroes of Might and Magic, una serie de estrategia para PC donde no sólo uno debía gestionar el crecimiento de ciudades y ejércitos, además debía dirigirlos a la conquista del mundo y enfrentarse en cruentas batallas. Lo genial de dicho título, por lo que me enganchaba, era que cuando se enfrentaban dos facciones las luchas no eran automáticas, uno podía controlar a cada unidad en un damero cual ajedrez, pero con una variedad de figuras más allá del milenario juego y con infinidad de variaciones en número, tipo de ataques e incluso territorio.

 

Valkyria Chronicles representa un planteamiento similar, no sólo hay que enfrentar a dos facciones con distintos tipos de piezas, además cada uno debe manejarlas individualmente, pero lo maravilloso es que uno lo realiza desde una perspectiva en tercera persona con un aspecto totalmente de dibujos animados. Dicho y hecho, en una estupenda oferta de segunda mano me hago con el juego por 10 euros, lo instalo en mi ps3 (en su día fue exclusivo de dicha consola) y empiezo mi análisis.

 

Lo primero de lo que hablaremos serán los gráficos, ya que además en este juego es lo primero que entra por los ojos. Como ya os he comentado las primeras impresiones son espectaculares, el diseño de personajes, incluso los diseños mecánicos de tanques y similares, así como la interpretación artística de lo mitológico con la Europa de los años 30 y 40 alcanzan tales cotas de calidad y originalidad que realmente marcaron un listón que ha dejado huella en la historia de los videojuegos. Además el juego cuenta con una pátina como de pergamino antiguo y de dibujo coloreado a lápiz que es realmente característica, tipo comic. Me ha recordado a juegos tipo XIII, de la vetusta ps2, ya que los sonidos se acompañan muchas veces con textos onomatopéyicos que, lejos de quitarle realismo al conjunto, lo dotan del aspecto que se busca: un cuento, una narración épica ancestral. Os dejo el video de la intro como espectacular ejemplo.

 

 

 

Estas primeras impresiones sin embargo deslumbran tanto que hasta que no pasa algo más de tiempo uno no observa lo que queda en la oscuridad. Los escenarios son muy básicos, muy, muy acotados, sin prácticamente libertad real de movimiento y totalmente vacíos. Además los videos entre la jugabilidad son de dos tipos, los vídeos de verdad, que son muy vistosos pero muy escasos y que sobrepasan lo que veremos en el juego, y los del tipo viñeta donde veremos poco más que un fondo de escenario con un personaje que mueve la cabeza. Todos están hechos con el motor del juego, dando solidez gráfica al conjunto, pero una vez avanzado en el juego el vacío de los escenarios, sus limitadas posibilidades y tamaño así como la reiteración de pequeñas escenas de video, con poco movimiento, rebajan el sentimiento inicial de estar delante de un anime en movimiento.

 

De esta manera técnicamente juegos como los Naruto o Ni No Kuni se muestran como mucho más avanzados en la técnica de Cell Shaded. La variedad de personajes es bastante elevada, pero su diseño de vestuario, tanto de  los ejércitos como de los elementos míticos o ciudades se vuelve a mostrar muy limitado.

 

La sensación final es bastante agridulce, da la sensación de que una segunda parte de este juego podría ser realmente espectacular, pero en vez de realizarse para ps3 dicha secuela se realizó para psp por lo que en lugar de mejorarse técnicamente se empeoró al adaptarse a una consola netamente inferior. Bien es cierto que la remasterización del juego para ps4 apunta a que pueda estar en marcha un nuevo juego con gráficos técnicamente más avanzados, pero esto es sólo especulación.

 

Un diseño de conjunto muy carismático, sobresaliente y que siempre será recordado, pero con grandes limitaciones técnicas y poca ambición en su puesta en funcionamiento nos hace definir en su conjunto los gráficos como notables.

 

 

 

En cuanto al sonido nos encontramos con un juego donde podemos elegir voces en inglés o japonés, con subtítulos en perfecto inglés. Esto puede echar para atrás al que no posea grandes conocimientos del idioma de Shakespeare, más aún cuando utiliza un lenguaje bastante ampuloso y que quiere evocar al pasado con giros de vocabulario poco comunes. Yo no ando mal de inglés y aunque me enteré de todo había frases o partes donde el significado literal se perdía.

 

Eso sí ambos doblajes son absolutamente espectaculares, las voces son exclusivas de cada personaje, con una gran emotividad y expresividad y la música que acompaña el juego, sin tratarse de una obra maestra acompaña con carisma y calidad todo el desarrollo del juego sabiendo crecer en los momentos más épicos y volverse dulce o tranquila cuando se requiere.

 

Los efectos de sonido quizás no estén tan trabajados, pareciendo más limitados y, quizás, infantiles que sin embargo sí están bien encajados en el conjunto. Dicho conjunto sonoro no llega a ser espectacular, no brilla tanto como los gráficos, pero se mantiene sin embargo más regular y estable, por lo que también calificaría como notable el sonido del juego. Después de acabarte el juego siempre recordarás el “Squad Seven, move out!” de Welkin.

 

 

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad, que en este caso es algo bastante complejo. Básicamente tu controlas al Escuadrón 7 de un grupo militar de un país ocupado en la vieja Europa. Tienes que decidir quién conforma tu escuadrón, formado por más de una veintena de soldados. Cada soldado pertenece a un tipo distinto como vanguardia, explorador, francotirador, cañonero, ingeniero o los especiales que llevan tanques.

 

Cada tipo de soldado tiene unas características propias, y cada soldado tiene unas estadísticas personales, aunque dichos matices son sólo importantes en las dificultades más extremas del juego, por lo que la habilidad de cada soldado principalmente viene marcada por el nivel de su categoría.

 

Así con los puntos que uno gana en cada misión (más cuanto más rápido y eficiente se sea mejor) se puede mejorar y entrenar subiendo de nivel a cada categoría, o mejorar las armas, o mejorar los tanques o su armamento. Esto puede parecer complejo, y lo es en su gestión, pero finalmente se muestra un tanto intrascendente ya que por ir avanzando en el juego uno consigue los puntos básicos para avanzar sin problema.

 

El juego es totalmente lineal, mostrándose la navegación por un libro dividido por capítulos, a su vez dividido en viñetas por las que uno tiene que ir avanzando de una en una. Una viñeta, un video, otra viñeta otro video, otra viñeta un combate, otra viñeta otro video… Siempre igual, como he comentado antes en cada capítulo habrá más o menos un video interesante, los demás serán de pobre calidad y una, o como máximo, dos batallas.

 

En cada batalla sobre un plano del campo de batalla, valga la redundancia, uno deberá disponer sus soldados (como máximo hasta 10 aunque no siempre podrás disponer tantos) de entre los que forman el Escuadrón 7. Considerando que además de los dos grandes protagonistas, Welkin y Alicia, hay 3 grandes personajes, al final uno no suele variar mucho la elección de soldados, por más que haya para elegir. Vamos que al final usas a los mismos 5 y los otros 5 serán poco más que relleno.

 

La ubicación de las unidades es exactamente donde te diga el juego, no hay casi variación. Uno coloca sus soldados en las bases que te pide y tan sólo puedes decidir si uno se pone a la izquierda, al frente o a la derecha pero poco más. A partir de ahí comienza la batalla en una estricta lucha por turnos. Uno dispone de una serie de turnos que deberá ir gastando moviendo a cada uno de los personajes. Cuantas más veces utilices al mismo personaje menos se moverá y menos municiones tendrá, favoreciendo que se varíe en la utilización de personajes.

 

Cuando se te agotan los turnos (o si quieres guardarte más turnos para la siguiente tanda) le toca al enemigo. Cada turno, tuyo o del enemigo, requiere de un lento movimiento del personaje y la posibilidad de atacar o usar las habilidades de cada personaje. Unos servirán para atacar, otros para sanar, otros para aportar municiones, otros son muy buenos en defensa… En general hay una buena variedad de acciones. Normalmente el objetivo de cada batalla suele ser o tomar bases enemigas o destruir determinado enemigo, eso sí, sin que maten a tus oficiales.

 

Una característica interesante es que si matan a un soldado tuyo, pero ganas la batalla, lo habrás perdido para siempre. Cada soldado es único, pero como es bastante intrascendente disponer de uno o de otro esta característica es bastante intrascendente. Os dejo un video con el gameplay para que os hagáis una idea exacta de cómo se juega.

 

 

 

Hasta aquí parece un juego estupendo, estrategia de conjunto pero con dosis de acción directa donde pensar lo que vas a hacer prima sobre la habilidad en pleno fragor de la batalla. Nuevamente se plantea como un evolucionado juego de ajedrez del siglo XXI.

 

 

 

Pero no, algo falla.

 

En los mencionados Heroes of Might and Magic los combates podían variar enormemente, uno podía llevar más o menos soldados, colocarlos en un sitio o en otro, elegir en qué terreno luchar y los enemigos disponían de idénticas opciones. Así el ajedrez son 16 piezas contra 16 en un tablero simétrico, en una lucha de igual a igual. En Heroes la simetría no estaba garantizada, las condiciones muy variables de tipo de enemigos, cantidad o terreno introducían muchas más elementos que podían desequilibrar la acción, eso sí, el desequilibrio podía estar en un lado o en otro y al final los dos bandos podían llegar a controla esas condiciones de desequilibrio. Existía una simetría potencial, aunque no siempre se conseguía, pero formaba parte de la evolución de la simetría del ajedrez.

 

Ahora bien ¿qué ocurre con Valkyria Chronicles? Lo que ocurre es que es un juego asimétrico. En lugar de diseñar un juego donde el jugador es el que puede controlar las condiciones de su tablero, de cuántas unidades debe disponer, de cuáles unidades debe disponer y dónde disponerlas con cientos o miles de posibilidades donde el jugador pueda explorar e incluso inventar estrategias y apoyos lo que tenemos delante es un juego donde el jugador apenas puede elegir algunas unidades en unos sitios muy concretos de un mapa totalmente cerrado.

 

Lo que vengo a decir es que el juego hace trampas. Cada una de las batallas está absolutamente prefijada de antemano, lo único que ocurre es que uno no conoce, la primera vez, cual es la dificultad, el truco, que tiene esa batalla concreta. De esta manera si uno no pone el tipo de unidades que te piden, muere. Si uno no pone un número de unidades mínimo, muere. Si uno no hace los pasos establecidos para avanzar, muere. Ahora bien cuando pones las unidades que se te requieren donde te requieren y las mueves de la forma en que se ha pensado, ganas.

 

Ya está, poco más. Es algo muy limitado, bien es cierto que hasta la mitad del juego no te das cuenta de que en realidad no es un juego de estrategia creativo, es un juego donde tienes que acertar con la estrategia, y para ello basta con jugar una o dos veces la fase. Que se pone muy difícil, pues te juegas algunas de las batallas secundarias, sin carisma alguno, para subir algo de nivel y seguir avanzando.

 

Con esto me pareció que el juego no es honesto, pero aún hay más cosas negativas, y es que su jugabilidad directa es muy, muy tosca. Poder controlar las unidades directamente es algo muy atractivo, pensar si te cubres, si avanzas un poco más, etcétera, le da un toque da acción que agiliza la parte de estrategia. Ahora bien el movimiento y control de los personajes es taaaaaan lento y, peor aún, los movimientos de los turnos enemigos son taaaaaan pesados que rejugar una fase se convierte en una auténtica tortura.

 

Al extremo se llega cuando debes repetir cinco veces una fase y cada vez pierdes porque el juego ha vuelto a hacer “trampas”, poniéndote una emboscada absolutamente inesperada e injusta, o simplemente porque la puntería aleatoria de tu unidad ha fallado estando a dos palmos del enemigo. ¿Otra vez volver a jugar la fase? Ummmm mejor me acuesto y ya otro día. ¿Sigo jugando el Valkyria? Ummmm mejor otro día que es muy pesado repetirlo todo…

 

Entendedme, no es como Dark Souls donde cada paso es una prueba de habilidad y supervivencia con tensión detrás de cada esquina. Se trata de realizar una serie de pasos prefijados, muy lentos y aburridos desde la segunda vez que los realizas, esperando que en esta ocasión no te hagan una nueva jugarreta los desarrolladores.

 

Eso sí, cuando uno más o menos acierta en una fase y se acaba de un forma satisfactoria apetece continuar, pero entras en una dinámica de video tipo viñeta, video tipo viñeta y nueva batalla donde ya no sabes si prefieres que haya más ¿pero un juego no trataba de divertir?

 

Por tanto su jugabilidad es muy, muy tosca, poco pulida, con muchas más posibilidades de las que desarrolla y que claramente está más enfocada en guiar al jugador al camino marcado que en desatar un potencial de batalla luchas y estrategia. La trampa consiste en diseñar un juego totalmente asimétrico, al contrario que el ajedrez, donde la IA enemiga tendrá siempre la ventaja hasta que sepas lo que va a hacer, momento en el que se tornarán los papeles y resolver una fase será un paseo, nunca mejor dicho, militar.

 

Precisamente por el terrible potencial que guarda el juego y las millones de posibilidades que se me ocurren que podrían aplicarse y ver lo limitado y poco afortunado de su propuesta jugable le daría un suspenso en la jugabilidad. Podéis pensar que soy excesivamente duro, pero es que lo más difícil del juego era sacar fuerzas para volver a jugar otra vez una batalla durante una hora para ver si en esta ocasión uno acertaba con lo que se le pedía.

 

 

 

Por último toca hablar de la historia de Valkyria Chronicles. Su historia es absolutamente tópica en un juego de rol japonés, aunque sin grandes profundidades o matices. Personajes, la mayoría semiadolescentes, que, o son muy buenos o muy malos, o que el mundo los ha hecho así. El bueno, Welkin, es un cacho de pan, pero una máquina en el campo de batalla, y cuenta con unos compañeros (y Alicia compañera) que son también muy buenos.

 

A todo esto le echamos un poco de drama, honor en la batalla y una buena dosis de fantasía con razas mágicas (Valkyrias, qué sorpresa) todo muy épico y antibélico (pero hartándote de luchar) que nos llevará por un predecible desarrollo de la historia con sus típicos giros de guión, sorpresas (esperadas) y épico final (por supuesto).

 

La historia además no está especialmente bien contada al predominar los videos tipo viñeta sobre los de calidad y las batallas sólo servir para luchar, por lo que la historia tira lo justo, lo justo, para acabar el juego. Sumado esto a la dura jugabilidad se convierte en un juego candidato a dejar de ser jugado a mitad, no por lo difícil que resulta, sino por la baja estimulación a seguir jugando una vez desaparecidos los flashes de sus gráficos y sonidos y lo aburrido y predecible de su jugabilidad e historia, apenas suficiente.

 

De esta manera nos encontramos en resumen con un juego irregular, que posiblemente deje su huella por algunas de las excelentes virtudes gráficas y originalidad en su jugabilidad, pero que en el conjunto de su desarrollo se perciba como un embrión de lo que realmente podría haber sido.

 

Sin conocer nada del juego puede resultar sorprendente su vistosidad gráfica y frescura de la propuesta jugable. Si llegas a él detrás de su aura de juego de culto puede que te choque lo tosco de su jugabilidad y lo limitado de su típica historia. Al menos el juego conservará siempre la virtud de ser un juego diferente y que será recordado, algo que pocos juegos pueden afirmar.

 

¿Os lo recomiendo?

 

Sí para ver algo diferente, a pesar de que ya tiene sus años.

 

No si buscas diversión rápida y accesible.

 

Más allá de esto Valkyria Chronicles se muestra como un imperfecto y asimétrico, aunque vistoso, juego de estrategia y acción.

 

 

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