21 de Noviembre de 2017
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Rayman Origins: Locura y Diversión

Con el paso de los años la vida te abre caminos y lo mejor que puede hacer uno es adaptarse a ellos para ser feliz. La presencia de mis hijos me impide jugar a determinados juegos durante el día ya que no me parecen adecuados para su edad. Efectivamente esto puede contemplarse como un contratiempo ya que hay cosas que me apetece probar que deben esperar a otras horas del día, o más bien de la noche. Sin embargo procurando darle la vuelta a la tortilla busco juegos que pueda jugar sin que mis hijos me pregunten por qué le pego a ese señor o por qué le estoy pegando tiros a ese otro y que además me resulten divertidos. En esa búsqueda normalmente acontece que esos juegos, aunque sean para mí, son también adecuados a ellos y así jugamos al final todos juntos, y eso que andan entre los 3 y 7 años.

 

Quizás el ejemplo más cercano de juego para mí, pero que han aprovechado también mis hijos, sea Sonic Generations o Sonic CD que recientemente he analizado (os he dejado los links) ya que las plataformas siempre me han gustado en especial con la endemoniada velocidad del viejo erizo azul. Sin embargo en dicha búsqueda tenía dos demos en mi ps3, de Rayman Origins y Rayman Legends, que eran muy vistosas y que coincidieron con una oferta del ps Store (10 euros los dos, y eso que yo soy de juego físico) y unas vacaciones por delante. Aquí empieza mi camino de Locura y Diversión, mi análisis de Rayman Origins, un gran videojuego, mejor aún en compañía.

 

Como os decía tenía la demo del juego, que tras echarle cinco minutos daba un juego típico de plataformas, casi de móvil por sus gráficos 2D que parecen dibujos animados, con un toque de juego de Flash, no sé si me entendéis. Nunca me pareció extraordinario por la demo aunque las críticas de Rayman Origins en cualquiera de las plataformas en las que salío (creo que en todas las habidas y por haber) siempre fueron excelentes.

 

Rayman es un personaje creado por Michel Ancel, al que conocí en el genial videojuego Beyond Good and Evil, para el típico plataformas 2D de mediados de los años 90, a la sombra de Mario, Sonic o cualquiera de sus clones de la época. Si bien el género es tópico, vendió muy bien, probablemente por tratarse de buenos juegos y crear un mundo con un carisma singular, algo en lo que Ancel es un gran especialista, en crear mundos fantásticos. Rayman dio el salto a las 3D, como Mario y Sonic en su día, con escasa fortuna. La franquicia se siguió explotando con juegos para distintas versiones y con spin-offs de otros personajes hasta llegar a este Rayman Origins.

 

Rayman Origins, en 2011 y de la mano de Ubisoft Montreal, con un nuevo motor gráfico creado para la ocasión, supone la vuelta a las 2D del ya clásico personaje, representando dicho título una vuelta a los orígenes con un aspecto muy llamativo. Pulsemos Start y veamos en detalle que nos ha deparado la experiencia.

Como ya hemos hablado los gráficos entran muy rápidamente por los ojos. El UbiArt, el motor del juego, se adapta como un guante a gráficos en 2D puros y duros, que es de lo que está hecho la mayor parte del juego, aunque hay elementos de los fondos en 3D. El colorido llamativo y rutilante junto con la cantidad de movimiento constante en pantalla hace que cualquier persona, aficionada o no a los videojuegos no sea capaz de despegar la vista de la pantalla una vez arranca el juego.

 

El diseño de los personajes, y escenarios, es otro golpe encima de la mesa. En realidad son personajes clásicos de la saga: Rayman, Globox o los Magos, en sus distintas versiones y colores, son protagonistas inolvidables mezcla de sencillez de diseño y carisma rebosante por los cuatro costados al que las magníficas animaciones, gestos y movimientos de locura que continuamente representan te harán adorar y enganchar al mando durante horas y horas.

 

Pero esta es la superficie, el juego está LLENO de personajes y personajes: enemigos, amigos, espectadores, distintos mundos, fases cada una con su personalidad, color y dimensión, todas ellas muy bien atadas, entrelazadas tanto a la jugabilidad de cada fase como a su música fundiéndose el conjunto en un sólido, muy sólido TODO. Las primeras fases, las más sencillas, se jugarán en fases verdes y azules muy alegres. Las fases de locura, con fondos rojos y naranjas, te harán sudar la gota gorda con su frenetismo y las fases más difíciles poseerán colores fríos, tétricos llevando el sufrimiento plataformero al extremo. Un placer para cualquier jugón.

Diseño de producción absolutamente sobresaliente hecho a medida, diseño de personajes, principales y secundarios, y entornos gigantesco, detallado y vivo, y un acabado técnico mejor que cualquier serie de animación actual, y más divertido. ¿Qué más podemos pedir?

 

Nad. Se trata de un grandísimo juego gráficamente hablando que, en sus en principio sencillas 2D, nos da una lección muy satisfactoria de cómo se ve y se mueve un videojuego hoy en día. Ni que decir tiene que para los críos es pura diversión habiendo auténticas peleas por elegirse a uno u otro personaje. Curiosamente al final del juego todos podrán elegirse al mismo personaje, con idéntico skin y color, lo que dará aún más locura al juego ya que hasta 4 jugadores con el mismo personaje es una diversión asegurada al no saber ya ni a qué personaje de todos los que se mueven ya llevas. Os confesaré que mi favorito es Globox rojo…

Tal y como ya hemos comentado el juego se muestra como un todo y el sonido forma parte esencial del entramado de Rayman Origins. Hay una cuestión clave, jugar a Rayman Origins sin sonido es jugar a otro juego, mucho más plano, con menos profundidad y más pobre. Con esto os quiero dar una idea de lo importante que es su música y efectos. Hablar de doblaje es absurdo porque voces no hay, los personajes no hablan salvo en textos, aunque las voces, meros sonidos sin un idioma concreto, en sí mismas son tan llamativas y alegres que se te grabarán a fuego en tu cabeza, repitiéndose una y otra vez en cualquier momento del día.

 

Los efectos del juego, de los golpes, saltos, sorpresas y gestos de cada personaje o entorno se adaptan perfectamente a la ambientación y al tempo del juego, pero la música, la música es otro mundo. La música de cada fase de Rayman Origins parece especialmente pensada para engancharte al juego. Al principio parece que la música son melodías más o menos copiadas de películas de Indiana Jones o del Oeste. Y es así, son melodías que quieren recordarte películas y evocarte otras experiencias que ya conoces, pero hay más. Cuando uno juega y rejuega durante dos horas una fase se da cuenta de que la música se adapta a dicha fase, que la pausa, la prisa, el sobresalto de lo que ocurre en pantalla con lo que suena está muy, muy bien escogido.

 

La música resulta divertida, frenética, evocadora, divertida y absolutamente carismática. Con sólo volver a escuchar unas notas no sólo reconocerás que se trata de la música del juego, mentalmente te asaltará el color y el aspecto de la fase a la que corresponde. Esto unido a las voces sonoras de sus personajes y a los efectos nos llevan a una gran sorpresa musical y sonora encerrada dentro de este Rayman Origins, nuevamente sobresaliente. La inmersión de la música en el juego es esencial y genial.

 

Alguien podría plantearse la pregunta de cómo, teniendo la demo, no había apreciado lo fantástico de su aspecto audiovisual. La respuesta vuelve a ser que Rayman es un todo único. Sus gráficos son maravillosos, su música loca y divertida, pero Rayman es un juego, un juego con un orden, una estructura muy, muy bien pensada. La demo sólo ofrece tres fogonazos de lo que es una larga, larga serie de luces que poseen un sentido mayor cuando se recorren tal y como se pensaron.

 

Rayman Origins no es un personaje gracioso en un mundo divertido con música rítmica dando saltos. No. Rayman Origins en un profundo juego de plataformas muy estudiado, divertido y largo que te obliga a recorrerlo desde unas bases muy sencillas y divertidas, aptas para niños de tres años, hasta extremos realmente desafiantes y complejos que agradarán al más fanático acérrimo de las viejas y duras plataformas.

 

La curva de dificultad del juego está perfectamente estudiada, implementada y ajustada. Todos los personajes se manejan igual, sólo cambia su aspecto, y al principio nos basta con saltar y golpear a los enemigos en una serie de cuatro mundos, cada uno de ellos con cinco o seis fases que se van desbloqueando conforme avanzamos.

 

Contamos con tres tipos de fases, la típica de plataformas y saltos, otras más difíciles de fases contrarreloj, en este caso contra el Tesoro que corre delante de nosotros y al que debemos perseguir sin perder ni una décima de segundo en un salto si no queremos tener que reiniciar la fase, y las tremendamente originales de Pikamoskito, esto es, subirnos a lomos de un mosquito cual Matamarcianos de scroll lateral de toda la vida para limpiar la pantalla de enemigos y acabar enfrentándonos a enormes, y divertidísimos a la vez que estrambóticos, jefes finales.

 

Un ejemplo del descaro del diseño del juego es que si ya de por sí el protagonista no tiene piernas o brazos y va sobre un mosquito en algunas fases, Globox en dichas fases no se sube en el mosquito, es el propio mosquito el que se sube en Globox ¿?

 

Los jefes finales, si bien poseerán patrones sencillos y fáciles de descubrir tras un par de ocasiones sin embargo poseen un diseño y tamaño absolutamente loco ocupando a veces más allá de toda la pantalla y siendo una muestra clara de lo que el juego nos aporta.

 

Pero esto es sólo la primera capa, la segunda capa es que conforme avanzamos vamos desbloqueando habilidades de nuestros personajes como correr por las paredes, bucear, volar, etcétera. Esto nos permitirá desbloquear otro grupo de cuatro mundos nuevos compuestos a su vez de otras cinco o seis fases cada uno de ellos. Los tres tipos de fases antes descritos se complican con una vuelta de tuerca añadiendo mecanismos, dificultades, tamaños, tipos de pavimentos, de golpes, de enemigos…

 

Y luego llega la tercera capa, una vez desbloqueados estos nuevos cuatro mundos y completados, se nos libran las fases más difíciles del juego donde el desafío, la diversión y la locura quedan totalmente garantizados.

 

Pero no acaba aquí la cosa, cada fase de cada mundo posee una serie de premios, entre tres y seis, que se deben recoger para desbloquear las últimas fases extras de Tesoros, lo que a su vez te dará no sólo nuevos skins de personajes, sino acceso a la fase más difícil del juego, La Tierra de los No Tan Muertos, auténtica celebración de las plataformas y diversión donde las haya.

 

Así uno se verá obligado a rejugar todas y cada una de las fases ya superadas, las primeras ya muy sencillas, para obtener todos los lumies (caritas amarillas) desperdigados por cada fase, descubrir las pequeñas subfases secretas (hasta dos por fase) o jugar contrarreloj cada una de ellas. Tal y como he comentado para las primeras fases esto es un paseo, pero para las últimas fases el desafío es extremo.

 

Y lo mejor para el final, y es que esto se puede jugar con un jugador, con dos, con tres o hasta con cuatro jugadores simultáneos. En cualquier momento se puede enganchar o dejar de jugar un jugador, en cualquier fase. Si el juego en sí es un plataformas muy divertido en una experiencia monojugador, la experiencia multijugador, exclusivamente a nivel local en ps3, aumenta de forma EXPONENCIAL la diversión. Podríamos abrir un debate comentando como algo negativo que no posee juego online pero mi opinión es que no lo hace peor juego, en absoluto, no estaría mal, pero lo más divertido es tener a alguien codo con codo jugando contigo con el que te puedes reír y picar en todo momento.

 

Así el absoluto aire desenfadado y divertido del juego se convierte en un desparrame de LOCURA Y DIVERSIÓN con cuatro personas jugando a la vez. Evidentemente el juego se vuelve más sencillo (bueno, depende, con mis hijos más pequeños es más difícil que jugar solo), pero infinitamente más divertido. Cada jugador puede interactuar con su compañero, bien pegándole, bien sujetándole, bien quitándole una vida pero también puede salvarlo en todo momento. En lugar de morir, cuando hay varios jugadores, con que quede uno jugando éste puede salvar a los demás en todo momento.

 

Aunque es cierto que un purista podría pensar que esto estropea la experiencia de diseño del juego, es justo al revés, el juego está pensado para que haya cuanta más gente jugando mejor. La cantidad de personajes, sonidos, movimientos en pantalla se convierte en algo absolutamente absurdo e insano como en ningún juego antes he podido apreciar. Lo mismo se convierte tu compañero en tu rival que, la mayor parte del tiempo, en tu salvavidas. El juego se muestra y presta para jugar de forma cooperativa y coordinada y, por supuesto, gamberra.

 

Reconozco que jugar junto a tres de mis hijos a la vez, ayudándonos unos a otros, o fastidiándonos cuando surge la ocasión, planificando la fase de recolección de lumies o correr desesperadamente detrás de un Tesoro dejando al resto atrás con la música alegre y loca sonando de fondo y los gritos de: ESPÉRAME, SÁLVAME, NO VAYAS POR AHÍ han supuesto cerca de dos meses de risas para toda la familia, desde los pequeños de tres años hasta mi mujer, que aunque le desesperan las plataformas, ha disfrutado enormemente de vernos a todos felices jugando a algo juntos, a veces durante arduas y largas horas hasta conseguir mejorar aquel tiempo para desbloquear la última fase.

 

Rayman Origins no ha inventado las plataformas, ni las 2D, ni el multijugador, ni el sistema de juego, pero lo ha mezclado todo de una manera tan sabia que roza la obra maestra de la jugabilidad. Es diversión pura, supongo que al nivel de los mejores juegos de Mario, pero con un aire irreverente, guasón, divertido y muy, muy loco que lo diferencia y lo entrona en el Olimpo de los mejores juegos de plataformas de todos los tiempos, ahí es nada.

 

Hablar de historia en este juego es harto innecesario, los protagonistas durmiendo la siesta liberan sin querer a una serie de seres muy raros que provocarán una invasión del mundo que, vete tú a saber por qué, resolviendo cada fase lograrás arreglar, si es que hace falta arreglar algo. Total que todo es la excusa perfecta para que los protagonistas se echen a bailar al son de la música que toque bien cuando ganan una fase, cuando consigues un record o, simplemente, porque son así de alegres.

 

Alegría, ésa es su mayor cualidad. Ése es el mejor resumen del juego, calidad y alegría encerradas en tu consola. Gráficos originales, música alegre, jugabilidad que garantiza Diversión, así con mayúsculas, mejor aún en compañía, que sirve tanto para el jugador más experto como al más tierno infante.

 

Gracias Michel Ancel por hacernos este juegazo y ofrecernos esta fabulosa conjugación de diseño y técnica, de diversión y dificultad, de locura y planificación. Gracias por Rayman.

 

Y después de esto viene su secuela, Rayman Legends, de la que hablan aún mejor. Antes tengo que terminar de desbloquear las últimas fases para desbloquear a Globox Morado y acabarme al 100% el juego. No lo dudéis, no pienso jugar solo por la noche, esperaré a jugar con mis hijos por las tardes para reírme con ellos y disfrutarlo juntos.

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