14 de Diciembre de 2018
Nov
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Dragon Ball FighterZ o el mejor juego de lucha de la saga

 

Desde la llegada del cine y la televisión a las masas, aún más con el desarrollo de internet, estamos pasando a sustituir a nuestros dioses y mitos, tal y como Neil Gaiman retrata perfectamente en su American Gods. La viejas mitologías griegas, romanas o egipcias están siendo sustituidas por los nuevos dioses y las nuevas mitologías. Si La Odisea de Homero se utilizó, independientemente de sus valores literarios, como divertimento, los nuevos modos de entretenimiento nos llevan a ser testigos en directo de la creación y consolidación de nuevos panteones divinos. El Fútbol, las Olimpiadas, los Superhéroes, los Cocineros, los Famosos, todos forman parte de la divinidad y adoración contemporáneas. Éste efecto se me antoja sorprendente en cuanto a que nunca en la historia había sido tan cambiante y rápido como para llegar a ser consciente el propio sujeto de ello.

 

Os pido perdón por esta filosófica introducción, pero es que hablar de Dragon Ball, de Bola de Dragón para los más antiguos, a día de hoy es hablar de una religión con millones y millones de seguidores en todo el mundo, de la que uno forma parte y ha sido testigo no sólo de su nacimiento, crecimiento y consolidación, también de su evolución traspasando generaciones. El ya viejo manga de Akira Toriyama vuelve una y otra vez a la actualidad, gracias a los dioses capitalistas del mercado y el dinero, para llenarnos de felicidad a sus acólitos, más o menos fieles. En la última iteración de comic (con Toriyama ya sólo de guionista) y anime, con la coletilla Super, nos ha hecho llegar otra serie de videojuegos (otro de los últimos dioses contemporáneos) que han cristalizado en éste Dragon Ball FighterZ. Además ha resultado ser el mejor juego de lucha de Dragon Ball, ahí es nada. Ka - Me - Ha - Me - HAAAAAAAAA

 

 

 

No es cuestión en este artículo de relacionar la miríada de juegos de Goku existentes, aunque todos tendremos en la cabeza, más allá de los juegos más primitivos, los grandísimos Dragon Ball Budokai 3 y Tenkaichi 3 de las dos generaciones anteriores. Budokai era un genial juego de lucha uno contra uno, con un manejo sencillo de base, pero profundo en su jugabilidad avanzada. Tenkaichi era el mayor festival de Dragon Ball que cualquier fan ha visto, con una jugabilidad básica, pero con un aspecto totalmente anime que repasaba la totalidad de la saga. Recientemente hemos tenido otros juegos que se limitaban a copiar dichas fórmulas en ps3 y los Xenoverse que no dejan de ser una transformación de los Tenkaichi con mucha personalización y pérdida de carisma, aunque mantuvo la monotonía de la fórmula jugable.

 

Mientras tanto Arc System Works creaban en Japón juegos de la talla de Blaz Blue o Guilty Gear, con un aspecto totalmente anime, dibujos animados en movimiento, pocos personajes pero totalmente diferenciados y una jugabilidad a prueba de bombas. Dichos juegos tuvieron una estupenda acogida en Japón y en occidente, sin embargo, pasaron prácticamente desapercibidos. Yo llegué a probar alguno de ellos y aunque, efectivamente, son grandes juegos, la falta de conocimiento y carisma de sus personajes hace que la barrera de entrada sea más difícil de traspasar.

 

 

 

Bueno, pero hablemos ya de FighterZ. A primeros de 2018 nos llega un juego desarrollado por Arc System Works tomando como base el universo de Toriyama con una fórmula jugable calcada a los divertidísimos Marvel vs Capcom de hasta tres contra tres personajes en pantalla. ¿Qué podía fallar?

 

 

Poca cosa la verdad.

 

 

 

 

 

Gráficamente lo que nos encontramos es un anime en movimiento, así. Toooooooda la iconografía de Dragon Ball está ahí, los diseños de Toriyama en personajes y escenarios, todo el color y además la animación ya que el juego respeta frame a frame las posturas y animaciones de manga y anime. De hecho el juego en movimiento es sin duda lo más espectacular que hemos visto en videojuegos de la saga (y de otras muchas), incluidos los, escasos, videos in game.

 

 

Tenemos en nuestras manos un juego de lucha en dos dimensiones, aunque los gráficos son en tres dimensiones renderizados con cell shaded, funcionando total y exclusivamente en esas dos dimensiones. Siempre lucha un jugador contra un jugador pudiendo cambiar o recibir asistencias de tus otros dos personajes. La velocidad del juego, las animaciones de los personajes, la fidelidad de los escenarios y la recreación de todos los golpes de los personajes del juego es sencillamente maravillosa en el trabajo realizado. Los más de veinte personajes disponibles, quizás para mi gusto demasiados de la saga Super echando de menos a otros de sagas anteriores, lucen simplemente impresionantes.

 

 

 

A la hora de luchar el juego fluye sin fallo ante nuestros ojos echando tan sólo de menos cuando juegas no poder prestar más atención a los ataques especiales y efectos, para no acabar recibiendo una paliza del contrincante ya que un parpadeo te puede hacer tragar un combo interminable. Cuando juegas lo aprecias, pero cuando ves el juego como espectador el efecto es simplemente hipnotizador, sobre todo para el fan de la saga. Ver cómo un personaje es abatido destruyendo el escenario o cómo la Genkidama destruye Namek después de alcanzar a tu contrincante sólo son comparables al gesto de Goku cuando vence a Nappa con un Kaioken o cuando se produce el choque de energías entre Goku y Vegeta.

 

 

Los gráficos son absolutamente sobresalientes, con especial cariño a las animaciones de introducción de personajes y recreaciones del anime que, cuando aparecen, valen cada euro que has pagado por el juego. Dragon Ball en estado puro. El modo historia, recreado para la ocasión con un personaje exclusivo del juego, la Androide 21, posee uno videos bastante inferiores en cuanto a nivel de animación, pero del modo historia prefiero hablar un poco más adelante.

 

 

 

Ahora quiero hablaros de su apartado sonoro. Tenemos dos grandes aspectos, por un lado las voces y por otros los efectos de sonido. Perfectos. Voces y expresiones originales, por supuesto en japonés, no recuerdo si se puede poner en inglés, pero ¿quién lo querría poner en inglés? y el sonido de cada ataque especial y movimiento sacado de la serie original. Nuevamente te dan ganas de llorar, aún más cuando lo acompañan los graficazos del juego.

 

 

Pero en este apartado ya empieza una tacha, y son las músicas. Las músicas del juego no son malas, acompañan muy bien la acción, pero no son las de Dragon Ball. Eso ha pasado siempre con los videojuegos de Goku, razón por la que me compré el Tenkaichi 3 japonés (Sparking Meteor), ya que en Japón sí traían las músicas originales. De aquella experiencia aprendí que efectivamente no tiene nada que ver jugar con la música de siempre que con la creada para el videojuego ya que pierde la magia que uno busca.

 

 

 

Aquí en FighterZ perdemos la música original, pero… ¡No! Hay un DLC con las músicas originales del anime, diez temas que si bien no recogen la gran cantidad disponible al menos te dan la suficiente variedad para corregir el problema. Esto ya empieza a ser discutible ¿si no pago más no me lo das? Entonces no es un problema de licencias, es directamente un problema de dinero, que con lo que he pagado por el juego no ves suficiente para darme la música del juego. Igual podría pasar con los personajes, podrían ser otros y si no pagas no se parecerían a los de la serie. Lo del DLC me pareció fatal, pero como fiel acólito, y sabiendo que sin la música no sería igual, pequé y me compré la versión con el pase de temporada que además de la música me daba los nuevos personajes entre los que están Goku y Vegeta Base o Broly y Cooler. ¿De verdad hay que pagar aparte por Goku base? Pues sí. Y no me gustó un pelo pero lo hice…

 

 

 

Bueno pues todo solucionado, una vez compras las músicas ya puedes disfrutarlas en tu juego… ¡Pues tampoco! Resulta que sólo puedes poner las músicas originales de forma puntual en algunos modos de juego y además capando la grabación de partida mientras las escuchas por lo que, a pesar de haber pagado un dinero extra por ellas, no puedes ponerlas en la mitad de las partidas, o directamente nunca si pretendes compartir el buen rato que has echado con los colegas (o tú solo). Esto sería un timo si no fuese porque, por lo visto, en lo que se llama Season 2 vas a poder pagar por más canciones…

 

 

¿En serio? Sí. Pues ya no es un timo, son dos. Y ya no es cuestión de dinero, es que además no se te da libertad para usarlo.

 

 

 

El apartado sonoro, por tanto, queda en un notable, dada la ausencia total de carisma de las músicas que trae el juego, que tiene un arreglo parcial si decides pasar por caja, siendo muy criticable, no ya el hecho de que sea de pago, sino el que aunque pagues varias veces nunca tendrás libertad para usar la música. Eso sí, los momentos en los que los astros se alinean y puedes jugar con el We Gotta Power y los personajes de siempre en una batalla reñida son absolutamente inolvidables.

 

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad y aquí hay que hablar de la vieja saga Marvel vs Capcom que tan buenos recuerdos nos trajo en el pasado. Incluso su tercera parte, con la clásica oferta de lucha tres contra tres, pero de uno en uno, fueron unos juegos muy divertidos y llenos de frenetismo. Lástima que el actual Marvel vs Capcom Infinite, para consolas de actual generación, no esté a la altura. Una lástima siempre que se da un paso atrás…

 

 

De acuerdo, pero centrados en FighterZ tenemos las mismas mecánicas, escogemos hasta tres personajes para enfrentarnos con hasta tres personajes. Se trata de luchar uno contra uno hasta acabar con la terna rival. La base jugable del uno contra uno podríamos asimilarla a Street Fighter, con movimientos de “media luna” (aunque en realidad sea un cuarto de luna), salto en la palanca y defensa hacia atrás. Vamos el típico juego de lucha de toda la vida. Los controles son muy simplificados, y todos los personajes se manejan igual. Esto podría parecer algo pobre, pero no lo es.

 

 

El juego no quiere que te quedes pensando cual es la combinación adecuada de cada personaje, todos se manejan igual, pero cada uno hace una cosa distinta. Evidentemente hay personajes que se pueden parecer, pero la variedad en la galería de personajes es enorme. Algunos muy lentos, otros rápidos, otros mejores para cuerpo a cuerpo otros para lucha aérea, otros…

 

 

 

 

También hay que considerar que el listado de movimientos por personaje no es nada limitado, hay golpe débil, medio, fuerte, “magia”, ataques especiales, salto, doble salto, superataques, teletransporte, carga de ki y las distintas combinaciones de todo ello con las medias lunas. No es nada sencillo controlar totalmente un personaje. A esto hay que añadirle los combos, si bien hay un par de autocombos, pulsando cuadrado o triángulo, los combos únicos de cada personaje y sus distintas combinaciones con otras técnicas hacen que dominar un personaje sea todo un reto. Pero es que no manejas a uno, manejas a tres.

 

 

Pero ahí no queda todo debes controlar también la relación de tus tres personajes siempre mirando por el rabillo del ojo qué personaje tiene tu rival y como controla a los otros dos que tiene guardados. La relación de los personajes es más compleja también de lo que parece. Puedes utilizarlos para darte una ayudita con el personaje principal, o directamente para sustituirlo, bien para que el otro recobre algo de vida, bien para alargar un combo o simplemente para variar de táctica. Además los ataques especiales pueden solaparse con cada uno de los aliados si tenemos ki suficiente.

 

 

Y es que la gestión de la barra de ki, de la barra de energía es esencial, pudiendo alcanzar ésta hasta siete niveles. Los ataques base cargan dicha barra, los especiales gastan una y los super tres, compartiendo tus tres guerreros Z la misma barra. Como vemos más que un juego de lucha de ver quién es capaz de golpear primero, se trata de un juego de estrategia donde conocer a tus personajes, y a tus rivales, saber combinarlos y sacarlos en el momento adecuado y, sobre todo, dominar el exigente nivel de técnicas individuales (más por su combinación que por su compleja ejecución) es esencial para ganar en el juego.

 

 

 

El juego explota en el multijugador, bien en casa o a través de la red, donde funciona muy bien. Las infinitas combinaciones de batallas, situaciones y exigencia ante un rival humano elevan a Dragon Ball FighterZ a las más altas cotas de diversión que un juego de lucha te puede llevar, a la altura de los grandes clásicos como Street Fighter o Marvel vs Capcom convirtiéndolo, seguro, en el mejor juego de lucha de Dragon Ball.

 

 

Los modos individuales de juego, bien, ahí están. Los típicos modos entrenamiento, desafío de combos, sencillo tutorial, torneo y lucha están ahí y cumplen su función. El modo historia es largo, aunque un tanto monótono. Dicho modo historia nos ofrece tres arcos argumentales nuevos hechos para el juego (la misma historia contada desde tres ángulos) que sirve de excusa para que todo el mundo se dé de tortas. Cada arco tiene quince o veinte pantallas y cada una de ellas entre tres y diez batallas, algunas optativas, todo ello con videos intermedios. Se cuenta la historia de la Androide 21, villana creada por Toriyama para el juego.

 

 

La verdad es que la historia en sí es penosa, sirviendo tan sólo para presentar un luchador original y como excusa para jugar. Se agradece el intento de originalidad pero, sinceramente, para esto preferiría mil veces rememorar los grandes momentos del anime. La lástima es que los videos más significativos de Bola de Dragón están ahí, tienes que acabar una batalla con unas condiciones específicas, y cuando ocurre es genial, aunque no en el modo historia. Lo malo es que no han ofrecido un modo historia clásico, como ya le pasó a Xenoverse, y no hay opción de jugarlo, ni siquiera pagando, como pasa con las músicas.

 

 

Sería genial un DLC gratuido con el modo historia clásico ¿mucho pedir?

 

 

Por cierto que otro detalle que no me ha gustado nada son la ausencia de transformaciones, una seña marca de la casa. El único personaje que se puede transformar en el juego es Freezer, y sólo como Golden Freezer, nada de las cinco transformaciones originales, algo que ya teníamos muchos años atrás. Los demás personajes parten del modo que los escojas, Goku base, Super Saiyan, Blue… Hay ataques donde se ve que se transforma, pero no es lo mismo que una transformación donde el personaje lo sigues manejando con unas habilidades potenciadas. Las transformaciones, además de darle el carácter de Dragon Ball genuino aportaban un plus más de variación y estrategia en la jugabilidad que aquí no existe. Y es evidente como se ha visto con Freezer, que se podría haber implementado. Podemos pensar que esto sirve para equilibrar los personajes en las luchas, pero podrían haberlo implementado en algunos modos de juego, tal y como sí han hecho con las músicas. Querer es poder y aquí no se ha podido.

 

 

 

Recapitulemos un poco. Dragon Ball FighterZ es el mejor juego de lucha de la saga en toda su historia, ahí es nada, además de uno de los mejores del momento, tal y como se ve en la escena competitiva. Además ha sido un éxito arrollador de público existiendo una comunidad enorme esperándote en la red para jugar y asegurando, de paso, la continuidad del juego en el futuro. La parte mala es que en lugar de una segunda parte parece que lo que tendremos será una andanada de nuevos DLC de pago en lo que últimamente se ha llamado seasons.

 

 

Para mí se trata de un juego muy notable que roza el sobresaliente, siendo objetivos. Su jugabilidad es a prueba de bombas, aunque de un nivel exigente en cuanto uno intenta profundizar en ella, en el nivel más alto del género de lucha. Los gráficos son fabulosos, con sus alocadas animaciones y un apabullante espectáculo visual, pero las modestas músicas originales, la política de pagos del resto de música y personajes, y la ausencia de un modo historia carismático, con lo fácil que habría sido implementarlo, configuran un resultado heterogéneo. Quiero decir que en determinados momentos el juego es una absoluta maravilla, aunque otras se percibe un pequeño peldaño más atrás de lo que uno esperaría o, simplemente, de lo que ya hemos tenido en otros juegos. Es una pequeña astilla clavada jugar a Tenkaichi 3 y comprobar cómo ahí sí se alcanzó el universo de Toriyama en su totalidad siendo este Tenkaichi 3 todavía la Biblia de todo aficionado a los juegos de la saga con cientos de personaje y respirando Bola de Dragon en cada pantallazo del juego, y aún sigue siendo divertido de jugar, a pesar de su sencillez de control.

 

 

Como buen acólito de Bola de Dragón Dragon Ball FighterZ es absolutamente imprescindible, un must have, no lo dudes, hazte con él y disfruta. No es perfecto, un modo historia clásico, transformaciones, más personajes y las músicas son elementos con margen de mejora, que lastran al juego quizás un poco por debajo del sobresaliente, si eres imparcial. Como no lo soy para mí es un juego divertido, sobresaliente y absolutamente imperdible, perfecto para pegarse de tortas con un amigo.

 

 

 

Ojalá algún día tengamos una auténtica secuela que lo eleve al nivel de obra maestra de Dragon Ball, mientras tanto con mi arcade stick y Goku base tengo mi dosis garantizada.

 

 

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