21 de Octubre de 2017
Feb
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ANÁLISIS GRADIUS V: UN MATAMARCIANOS DE TODA LA VIDA.


Bueno, bueno, hoy tenemos un análisis algo extraño. No es extraño porque el juego lo sea, sino porque se trata de un juego del año 2004, de ps2 y que la mayor parte de la gente ignora. No os equivoquéis, no se ignora porque no se conozca, sino porque se aleja de los estándares del momento (no tiene multijugador on line ni logros) y es un género absolutamente secundario hoy en día.

 

A mí, viejo jugador de recreativas, los matamarcianos siempre me han encantado y, por supuesto, Gradius representa una de las sagas que más alegrías nos ha dado en ese campo. Es impagable el Gradius Collection de PSP, pero a dicho juego le faltaba la piedra angular de la saga, este Gradius V, que representó la última iteración en la saga hasta el día de hoy.


 

Considerando que según la crítica lo mejor estaba en ps2 y yo lo había dejado pasar en su momento (algo imperdonable al precio que estaba en su día, a la mitad que el resto de novedades) me sumergí en ebay para conseguir una copia lo más rápido posible. Es curioso que este juego casi no se ha devaluado de precio con los años, sin ser un FFVII o similar.

 

Debemos recordar que la saga es un matamarcianos de scroll lateral donde lo que tenemos que hacer es sobrevivir matando todo lo que se mueve alrededor y esquivando los miles de proyectiles que a lo largo de la partida nos dispararán. Un mata-mata que se mueve para el lado. Claro que en esta quinta parte no siempre se moverá para el mismo lado y no basta con disparar, también hay que acertar. Una cosa no cambia, hay que esquivar, esquivar y esquivar.

 

Entremos en detalles, empezando por los gráficos. Debemos considerar que salió en el año 2004 y si queremos compararlo con lo que una consola de nueva generación con alta definición nos puede ofrecer es posible que el conjunto pueda verse algo tosco, pero miradlo desde otro punto de vista: Siete años después lo único que vamos a echar de menos en el juego será la resolución lo demás destaca a un nivel sobresaliente.

 

Tenemos un juego que se mueve en 2D pero con gráficos en 3D, algo que le sienta de maravilla para dar volumen a las animaciones de los enemigos así como su entrada y salida en pantalla. Los fondos se mueven y acompañan totalmente al conjunto con un diseño global simplemente alucinante. Vale, en lugar de usar adjetivos sin significado concreto utilizaré otros como diseño brillante, creativo, imaginativo, variado, original y a la vez respetuoso con la tradición que han asentado otros juegos de la saga.

 

Las animaciones y movimientos son perfectos, todo medido al milímetro, sin que se aprecie el más mínimo tirón aún con decenas y decenas de enemigos, disparos y fondos en pantalla. No digo cientos porque tantos a la vez, en pantalla, no caben, pero en segundos sí que aparecen en determinados momentos cientos de elementos en pantalla.

 

Sin menospreciar las primeras pantallas, que son fantásticas (la fase de los soles es genial), el conjunto va “in crescendo” hasta el final, dado que cada vez que puedas iniciar una nueva pantalla se te volverá a caer la mandíbula pensando, “es imposible que vaya a ser peor que antes pero ¿cómo lo han conseguido?”, con diseños y patrones de enemigos y entornos cada vez más vistosos, trabajados y divertidos. De esta forma acabarás sabiendo de memoria cómo superar las primeras fases pero las últimas serán siempre un desafío (a no ser que te entrenes con ellas, algo que también se puede hacer una vez alcances cada fase).


 

 

Pues ya está todo dicho de gráficos: diseño, cantidad y calidad ¿qué más puedes pedir? Le voy a colgar un 10 porque sinceramente no sé que más se podría exigir en este campo, y aunque no es el mejor juego gráficamente de ps2 sí que coge todo lo que necesita para ser un Gradius y lo sirve en bandeja sin despeinarse, sin fisuras y sin peros.

 

Ahora toca hablar del sonido lo que significa hablar de música y efectos de sonido. Doblarlo al castellano habría sido un esfuerzo inútil, considerando las tres frases que vas a escuchar en todo el juego y que yo quiero seguir oyendo el “Destroy the Core” en su inglés de siempre.

 

La música rescata melodías tradicionales de la saga, junto con nuevas composiciones que, si eres conocedor de la franquicia, te meterán de lleno en el juego, elevando frenéticamente tu adrenalina en momentos de intensa acción y conjugándose perfectamente con el conjunto. Chan chanchan, tarachan chan chan chan…

 

Los efectos, al igual que la música acompañan perfectamente todo lo que se ve en pantalla con dosis cada vez más intensas de elementos que junto con la música te harán que no dejes de parpadear. Todo lleno de fantásticas explosiones, ruidos de disparos, movimientos de naves, etcétera.

 

El conjunto de sonido es sólido como una roca y se te quedará grabada la melodía en la mente por la noche, no sólo por la música sino por lo intenso de su jugabilidad en cada momento. Aún así tampoco es que se trate de una obra maestra musical y aquí creo que el nivel baja un poco (no va a ser todo 10) y le daría un 8 considerando que en este apartado no se ha evolucionado en gran medida respecto de partes anteriores, no como los gráficos que sí se aprecian un peldaño más arriba que la propia evolución tecnológica procedente del cambio de consola soporte.

 

 



 

Ahora toca hablar de la jugabilidad, el mejor arma del juego, aunque a la vez pueda ser la mayor defensa de sus detractores. O te gusta o lo odias.

 

Claro, alguien puede decir que no soy objetivo, pero es que este análisis está basado en el juicio de valor (opinión) del que escribe, y, según mi juicio, este juego es JUGABILIDAD, así, con mayúsculas.


 

Ya os lo he adelantado todo, disparos, disparos y más disparos por todas partes. Deberás moverte frenéticamente por toda la pantalla esquivando a los enemigos, a sus ataques y al entorno, a veces más peligroso que los propios enemigos. Tendrás que observar y estudiar los patrones de los jefes finales que además se sucederán detrás uno de otro en determinadas ocasiones para gozo/desastre del jugador.

 

La dificultad es ajustable en cada partida, así que si te lo acabas en modo fácil no te preocupes, si quieres tienes Gradius para rato, ya que cada nivel prácticamente va a implicar un cambio de estrategia con los enemigos a cambiar sus ataques.

 

El juego está dividido en varios mundos, cada uno de ellos dividido en subfases, cada cual más imaginativo e intenso. De verdad que lo único que eché de menos fue ATENCIÓN SPOILER, si es que en un juego como este pueden existir spoilers, una fase con las cabezas de la Isla de Pascua, por lo demás todo lo que esperaba con una jugabilidad tradicional de la saga.

 

 



 

Los que no disfruten de estos juegos lo tienen muy fácil para criticar, por un lado su escasa duración y repetitividad. Es cierto, el juego es muy corto, te lo pasas no sé, en una hora y media o así. De hecho para evitar esto los diseñadores incluyeron un sistema de continues de tal forma que cuantas más horas de juego acumules, más veces podrás continuar, de esta forma hasta que no acumules mínimo unas 10 horas de juego no tendrás suficientes “créditos” para continuar hasta el final del juego.

 

Esto implica que puedes aburrirte de jugar la primera pantalla, claro, y que siempre estarás deseando avanzar hasta donde llegaste la última vez, pero como no puedes guardar tienes que volver a jugarlo todo. Hoy en día esto no se entiende, e incluso en las producciones contemporáneas hasta puede no tener sentido, ya que la jugabilidad está mucho más ligada a la historia o los efectos que a la precisión y el movimiento, pero a los que nos curtimos en los salones recreativos, donde pasabas horas y horas “espiando” en las máquinas observando cómo jugaban otros para memorizar toda la acción para sacarle el máximo provecho a los únicos cinco duros que ibas a poder gastar, el juego es perfecto, 10.

 

Al que no le parezca así no pasa nada, somos distintos y en el mundo es importante que haya variedad, pero tú te lo pierdes.

 

Podría comentar más cosillas sobre el variado sistema de armamento que posee, incluso personalizable cuando acabas el juego por primera vez, las fases de entrenamiento o explicar en detalle cómo se juega, pero es tan simple y tiene tan poca importancia en el conjunto que creo que con un video se explica qué es un Gradius, por si aún queda alguien que no sabe de qué estoy hablando en realidad.

 

http://www.youtube.com/watch?v=i-bViNdLDu8



 

Si quisiéramos seguir analizando el juego deberíamos hablar de la historia, pero ¿qué historia? ¿quién necesita historia para surcar el espacio para acabar con todos los enemigos alienígenas que amenazan la tierra? Creo que había una pequeña excusa de historia en el juego, pero da igual, no hay historia.

 

Aquí me gustaría criticar a los que dicen que no entienden los videojuegos sin historia, olvidándose de todos los videojuegos deportivos, los arcade (esos tetris o pang) o los matamarcianos, como es el caso. Está claro que Metal Gear es lo que es porque tiene historia y que un juego de rol sin historia es un tostón, pero no todos los videojuegos son historias, ésa es una cualidad de los videojuegos, la interacción y en algunos casos la mayor de ellas, que no se nos olvide cuando nos pongamos serios hablando del ocio eléctrónico, que serio no significa que no pueda ser simplemente divertido.

 

 



 

En este caso no se muy bien qué hacer. O no se computa la nota porque no le hace falta historia o se le da un 10 porque el juego es tan bueno que no le hace falta historia? Dejaremos el debate para otro momento, al que le apetezca.

 

Con todo esto nos da un grandísimo juego, de 9 (sin entrar en decimales), que es perfecto para un amante de lo retro y de los matamarcianos, y sobresaliente para el que quiera acercarse al género con algo relativamente actual.

 

Si lo ves en una tienda de segunda mano cómpralo y échate unas partidas, verás que no te arrepientes.

 

 

 

 

 

5
Valoración media: 5 (1 voto)

2 Comentarios:

un juego de toda la vida,

un juego de toda la vida, tremendo analisis

semper fi

SC

A mi el estilo arcade me gusta

A mi el estilo arcade me gusta, a los niños de la generación pleieshteichon le puede frustrar sobremanera esta manera de jugar, pero a algunos aún nos encanta, de hecho prefiero jugar Crazy Taxi que GT5 (ambos me gustan, pero DE HECHO abandoné el GT5 hace unas semanas para volver a romper mis récords en Crazy Taxi en PC, al cual a propósito le puse la música original de la recreativa)