21 de Octubre de 2018
Ene
11

Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. El cierre de la saga.

La saga Metal Gear Solid fue una revolución en la primera consola de Sony, su segunda y tercera parte, ya para ps2, llevaron al Olimpo de los videojuegos a su creador Hideo Kojima.

 

 

 

 

 

Para la cuarta parte se pensó ya en el salto generacional diseñando el juego, en exclusiva, para ps3. No fue un juego de lanzamiento, pero si apareció en una edad temprana de la consola allá por el año 2008 (va a hacer ya 7 años…) Aún así supuso un shock en el medio la aparición de tamaño juegazo en el que se tenían depositadas las máximas expectativas después de Snake Eater y su revisión Subsistance.

 

Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots se creó como autohomenaje a todos los fans de la saga Metal Gear, metiendo en el saco todos los elementos relacionados en los tres primeros juegos y cocinándolos a fuego lento para obtener un producto muy, muy cuidado y ofrecer al jugador el Metal Gear definitivo. Gran parte de todo esto se cumplió, aunque posiblemente el juego no quedó tan redondo como su antecesor, y es que el conjunto no siempre es la mera suma de sus partes, existe algo más llamado alma, sinergia, que no es posible obtener ni definir de una forma objetiva. Aún así no os engañéis Guns of the Patriots es un juego que justifica la compra de una consola, de hecho yo me compré la ps3 para jugar a este juego ( y a otros muchos, claro…)

 

 

 

 

 

Kojima, henchido de orgullo y fama después de sus enormes éxitos, decidió continuar la saga pero cerrándola de manera que el nuevo juego fuese irresistible para todo seguidor de la misma poniendo a trabajar a su magnífico equipo con el apoyo de Konami e incluso de Sony (pobre Xbox 360 que nunca disfrutó de dicho juego). El trabajo fue tan exhaustivo y detallado (y bien ejecutado), fue tan grande, que dicho juego no llegó a tener ninguna revisión, como sí la tuvieron sus anteriores. Cuando Kojima consiguió cerrar Metal Gear Solid 4 creo que consiguió dormir muy bien, y es que la ps3 nunca fue sencilla de programar, y éste juego, aún en su temprana edad, fue uno de los que mejor sacó partido a su hardware.

 

Para Guns of the Patriots se volvió a cambiar de protagonista, sí, es Snake, el de la primera y segunda parte, pero en su forma Old Snake, lo que además de dar para un montón de bromas en el juego, da pie a que el protagonista vuelva a ser distinto, algo que le encanta a Kojima. Aún así Snake seguirá siendo duro de pelar y deberá trabajar más que nunca para resolver la maraña argumental en la que nos veremos involucrados.

 

Como siempre empiezo por los gráficos: de lo mejorcito que encontrarás en ps3. Es cierto que quizás años más tarde la gente de Naughty Dog sacaría aún más partido de los gráficos de la consola, pero más allá de lo técnico gráficamente el juego vuelve a estar en el techo de su plataforma.

 

Tenemos un juego en tercera persona, con cámara libre, con posibilidad de poner la cámara en primera persona en partes de disparos, pensado para deslumbrar y gustar desde el diseño contenido y realista (que no real).

 

El músculo técnico, asombroso en la fecha de salida, nos da unos protagonistas, escenarios, efectos, entornos y demás elementos apabullantes. En esta ocasión lo que más me llamó la atención fue la variedad de escenarios, y es que el juego se divide en cinco actos, cada uno en un entorno bien distinto y diferenciado.

 

Todos son espectaculares, aunque dos destacan por encima del resto el primero, en mitad del conflicto judío-palestino, o el cuarto, en mitad de una vieja conocida base militar secreta. El cuarto es destacable por lo carismático y nostálgico, pero el primero, siendo nuevo, es simplemente espectacular. La mejor ambientación nada más arrancar el juego, ahí es nada. Las otras no serán peores, pero sí quizás menos llamativas o no tan bien resueltas. La atmósfera, el color, los diferentes grupos en conflicto, los gekkos… Todo parece indicar que Metal Gear Solid 4 está diseñado para este escenario, siendo los demás la muestra de cómo se vería en otros paisajes. De todas formas cada fase tiene no sólo un aspecto distinto, sino una jugabilidad aplicada distinta, no es lo mismo estar en mitad de la selva, que en una ciudad sitiada, que en una base militar. Esto afectará al tipo de infiltración o camuflaje. Eso sí, los alicatados árabes de la primera fase o sus solerías son genuinas de este juego.

 

 

El juego luce de maravilla, aunque los movimientos del protagonista siguen siendo un tanto robóticos, sello marca de la casa. Iluminación, texturas, polígonos, todo raya al máximo nivel. Pero lo que nuevamente eleva este juego por encima del resto no es su potencia, es la mano del maestro Yoshi Shinkawa reorquestando, diseñando y rediseñando, organizando y mostrando TODO el apartado gráfico del juego, desde su excepcional portada hasta el magnífico diseño de los jefes finales, pasando por el diseño mecánico.

 

Parece increíble, pero todo lo que toca este hombre posee el mismo impulso de calidad, dentro de un equipo donde se le respeta, cada videojuego se convierte en una obra de arte de un verdadero artista contemporáneo en plena madurez.

 

El conjunto gráfico es una nueva Obra Maestra de diseño, calidad, potencia con una estética innovadora y propia y que vuelve a dar una clase maestra de cómo debes hacer algo para hacerlo bien. Nuevamente basta con ver cualquier imagen o video para saber de lo que estoy hablando, valen como ejemplos los que acompañan a esta entrada. Un 10 en gráficos, otra vez, en un Metal Gear.

 

 

Ahora toca hablar de sonido, apartado que nuevamente va de la mano de los gráficos. Desde la melodía de la pantalla de inicio, pasando por la canción vocal de la intro, hasta los temas finales, originales o escogidos para la ocasión nos darán una ambientación triste, del ocaso que el pobre Snake tiene que vivir dada su condición de Old Snake. Además se le añaden melodías propias de la saga con reorquestaciones e inclusiones de temas de los otros tres títulos. En resumen musicalmente es excepcional y la épica y temática de la saga quedan perfectamente escenificadas con el plus de carisma que destilan por los cuatro costados.

 

 

 

 

 

 

Pero además, y como siempre, tanto el doblaje de los personajes, con los mismos actores de otras entregas, como los efectos sonoros de disparos, pasos, mecánicos, golpes, todo suena excepcionalmente. Jugar a este juego con un buen sistema de sonido es jugar a un juego distinto, mucho mejor. Por tanto el apartado sonoro es de excepción, nueva obra maestra, de lo mejorcito que te vas a encontrar en ps3. Desde luego una producción de Kojima es garantía de calidad…

 

Ya ni nos planteamos lo del doblaje al castellano.

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad y en un Metal Gear es hablar de infiltración y ritmo. Como siempre la base del juego es investigar tramas de espionaje infiltrándote en zonas enemigas sin que te atrapen o descubran más solo que la una. Bueno en este juego quizás es cuando más ayuda tengas en forma de gadgets, códec, tienda de armas, etcétera. Pero es que a la vez es cuando más complejo será todo.

 

Lo primero de todo es ver la nueva vuelta de tuerca que Kojima le da a la infiltración, y es que aprovechando la potencia de la ps3 se mejora notoriamente la inteligencia artificial de los enemigos. La principal diferencia con este juego respecto de los anteriores es que Snake no se enfrenta contra una facción enemiga, en Metal Gear Solid 4 Snake se ve envuelto en un conflicto entre dos facciones enfrentadas pudiendo escoger entre pasar desapercibido (al menos intentarlo), ayudar a un bando o a otro (con lo que podrías recibir cobertura de tus aliados) o directamente ir a por todos. O mejor aún, todo mezclado.

 

Hay que reconocer que estas múltiples vertientes pueden llegar a provocar gran confusión en determinados momentos, pero esto hace que, a pesar de las numerosas ayudas de las que podamos disponer, habrá que estar más atentos que nunca a todo lo que hay a nuestro alrededor y a todo lo que ocurre, ya que con dos bandos en pleno conflicto el entorno y los enemigos son totalmente dinámicos.

 

Así en la primera fase acompañamos a unas milicias palestinas contra un frente del ejército israelí, y a partir de ahí deberemos navegar en mitad del conflicto para llevar a cabo nuestra misión, que nada tiene que ver con las motivaciones de cada bando. La realidad es que en el juego no te dicen quién es cada facción, pero la ambientación no requiere etiquetas.

 

 

 

 

 

Hay que reconocer que el planteamiento es totalmente original y perfectamente integrado en la vieja jugabilidad de Metal Gear. Es un nuevo paso totalmente natural pero que avanza y complica una jugabilidad que ya estaba muy pulida.

 

Por cierto que un gran rasgo de inteligencia por parte de Kojima para su inminente Metal Gear Solid 5 The Phantom Pain es la novedad de introducir la libertad de movimiento por el mapeado, algo más o menos presente en su tercera parte, y la libertad de afrontar misiones, en lugar de dar un juego totalmente lineal. Es magnífico que los desarrolladores no se conformen con hacer lo mismo cada vez. Metal Gear es el mismo tipo de juego, pero no es el mismo juego, cada nuevo juego aporta algo nuevo algo que no ocurre con casi ninguna franquicia (FIFA, Assasins, God of War, Call of Duty…)

 

El otro gran cambio en la jugabilidad es la simplificación del camuflaje visto en Snake Eater, en lugar de escoger camuflaje el traje octocamo nos dará el patrón del entorno que tengamos a mano, o el que tengamos guardado. Parece una facilidad excesiva, pero con lo heterogéneo del entorno así como lo complejo de comportamiento enemigo no creáis que las misiones serán coser y cantar.

 

Por lo demás Metal Gear en estado puro: gran cantidad de videos con el motor del juego que nos ayudan a avanzar en la historia (hay quién dice con razón que demasiados), fases de infiltración, de tiroteos, de seguimientos, jefes finales, todo bien mezclado sabiamente para darnos un ritmo constante que hace que el juego no se haga nunca repetitivo y nos anime a jugar y jugar.

 

Mención especial en un par de fases, quizás no muy bien desarrolladas jugablemente, pero resueltas con mucho cariño hacia el jugador, como son el choque entre Metal Gears o la lucha final.

 

Otros elementos destacables son las batallas con los jefes finales que, como siempre, están muy bien resueltas aportando variedad, espectacularidad, dificultad y motivación. El comando Beauty and the Beast Unit, formado por cuatro terribles femme fatale con asombrosas capacidades y motivaciones. Jugabilidad old school hoy en día.

 

Por último destacar que vuelve a aparecer el sistema de combate cuerpo a cuerpo, CQC, Close Quarters Combat, que directamente desde el pasado de Snake Eater se vuelve a integrar perfectamente en la jugabilidad, probablemente la forma más satisfactoria de avanzar entre el enemigo, más que a tiro limpio.

 

Nuevamente Hideo Kojima lo vuelve a hacer, nos da el mismo juego de siempre pero adaptado a los nuevos tiempos y haciéndolo crecer, casi siempre, para mejor. Para mí Snake Eater, la tercera entrega, quedó más redonda en jugabilidad. La simplificación del camuflaje para mí no es mejor, es simplemente distinta, y todo la interactividad con el entorno, en su caso selvático, en este juego no está tan llevada al extremo. Este juego no es tanto de supervivencia pura como sí lo era Snake Eater. La gran baza es la multiplicidad de situaciones de conflicto con el enemigo. Así tenemos un juego sobresaliente, que destaca por encima del resto en calidad, variedad de situaciones e inteligencia artificial. Es un referente total en la generación, cuya única pega es que se queda atrás, aunque tan sólo sea un poco, con respecto a su antecesor. Mi nota sería un 9,5, rozando la obra maestra.

 

Otros lo acusarán de corto en la parte jugable, nada innovador respecto a anteriores entregas, pero es un Metal Gear ¿qué esperabas?

 

 

 

 

 

 

Por último llegamos a la historia, y en este caso nos encontramos más cerca de la segunda parte que de la tercera, y no sólo en el hilo narrativo. Es decir, la historia sigue los hechos narrados en Sons of Liberty, ya que la tercera parte era una precuela, pero no me refería a eso. Lo que quiero decir es que la primera parte era un juego tópico, la segunda empezaba como una película de espías y nadie sabe cómo acabó… La tercera tuvo una historia épica y dramática que se grabó en las retinas de todos nosotros. Esta cuarta entrega empieza resolviendo los cabos sueltos de las anteriores entregas y aunque al final los resuelve el trenzado al que nos lanza no es apto para neófitos.

 

Metal Gear Solid 4 es un juego incomprensible para el que no conozca la saga, ya que se perderá totalmente en personajes y guiños, y que complica una trama, a base de horas y horas de videos, por el mero placer de gustar al fan. Esto en sí no es malo, al revés, a la gente (y a mi) le encantó, pero siendo objetivo la historia no es muy buena.

 

Hay elementos muy made in Kojima que quedan un tanto absurdos, como el personaje del mono, o una boda que nos encontraremos en el juego, que uno no tiene muy claro qué hacen en el juego, dentro de la historia. Además todo queda muy exagerado, adecuado para dar un toque épico, pero alejado de los elementos más sutiles y aún más conseguidos, de su antecesor.

 

Uno quiere seguir avanzando para ver qué pasa con Snake y con todo su equipo, pero es que el propio desarrollo de la historia se hace pesado y demasiado enrevesado. Sinceramente creo que no hacía falta liar las cosas tanto, pero Kojima es Kojima.

 

Igual que hay que criticarle determinadas cosas hay que señalar las bondades de las situaciones ya míticas como Old Snake luchando no sólo con sus enemigos sino con su propia “edad”, las motivaciones de los jefes finales, así como los distintos enfrentamientos entre Metal Gears, o los diversos duelos con viejos amigos y enemigos que iremos desarrollando a lo largo de todo el juego.

 

 

 

 

 

Se trata de una historia, Snake buscando al malo hasta dar con él, no muy brillante, fan service total, que no está bien desarrollada, entorpeciendo más que ayudando. Para mí correctita, de 6, cuya mayor bondad es darle Metal Gear en vena al fan.

 

El juego es un gran juego, muy bien desarrollado y cuidado, como pocos, con un escalón muy irregular en su historia, casi prescindible, salvo por dar la excusa de realizar los encuentros más memorables de la saga. Infiltración made in Kojima de la buena, de lo mejorcito que has podido jugar en ps3, y en ningún sitio más, ya que es exclusivo. Se cierra la saga con esta cuarta parte, que no se finaliza, ya que son dos cosas distintas, y nos dejó durante 7 años soñar con el futuro Metal Gear. Para mí un juego sobresaliente, de 9, imprescindible para los poseedores de una ps3, porque por juegos como éste uno tiene una ps3.

 

Después vendrían el también excelente Peace Walker para PSP aunque luego tuvo su versión HD para las consolas de sobremesa que en breve os analizaré, que nos volvió a poner en la piel del Big Boss, y Metal Gear Solid 5, con su prólogo Ground Zeroes, que también os analizaré en breve, y The Phantom Pain, el núcleo principal del juego que saldrá durante este 2015.

 

Nuevamente a mi me parecen más interesantes los juegos del Snake original que el de su clon, y ponerme en la piel del Big Boss en su futura quinta parte será la excusa perfecta para comprarme una ps4. Su tráiler Nuclear ya nos ha puesto el Hype por las nubes así que espero que en esta ocasión la historia esté a la altura. Un Snake oscuro, gris y contradictorio es mucho más interesante que un Snake héroe.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

0