16 de Diciembre de 2017
Feb
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Uncharted 4: el ¿final? de la saga

Comprarse una ps4 con Uncharted 4 posiblemente sea lo más común entre todos aquellos que hemos adquirido la última consola de Sony, ya sea en su versión de lanzamiento, slim, pro o aquella que nos depare el destino. Todo poseedor de la negra de Sony tiene la suerte de jugar a uno de los mejores exclusivos que existe: Uncharted. Después del enorme éxito de sus predecesores en ps3, con el lanzamiento de la nueva generación hubo una enorme expectación en cómo sería un nuevo Uncharted. En Naughty Dog se pusieron manos a la obra realizando un juego éxito de crítica y público unánime, elegido como mejor juego del año en 2016 a todo lo ancho y largo del globo.

 

Evidentemente estamos ante un juegazo y un triple A, una gran superproducción que gustará a todo el mundo ¿o no? Nathan Drake es historia reciente, pero historia ya, en el mundo de los videojuegos, a continuación os contaré desde el prisma de El Rincón del Chetqué nos encontraremos en El Desenlace del Ladron, A Thief´s End. Acompáñame en el análisis de una nueva aventura del mejor cazatesoros de la era milenial, heredero directo de los Tomb Raider de los 90 y del Indiana Jones de los 80.

 

 

 

Ya en su día realicé un triple análisis de la trilogía original en ps3, donde conocimos a Nate en sus mejores aventuras recorriendo todo el mundo en busca de civilizaciones perdidas, saliendo de atolladeros imposibles y disparando hasta nuestra última bala. Uncharted es una saga que nos propone ponernos en la piel, aunque en tercera persona, de un moderno Indiana Jones que a base de disparos, puzzles y plataformas nos hará recorrer fantásticas aventuras con un enfoque totalmente cinematográfico.

 

Si en ps3 Uncharted 2 y 3 representaban el techo gráfico de la consola en ps4 pasa exactamente igual. Uncharted 4 El Desenlace del Ladrón es un portento gráfico, de lo mejorcito que vamos a encontrar en ps4 en su vida útil, y lo mejor, técnicamente que podemos encontrar hoy en día.

 

Los modelados de los personajes, rostros, animaciones, escenarios, entorno, clima, iluminación, todo, TODO, luce al límite de las posiblidades de la consola. No podemos pedirle nada más. Bien es cierto que alguna transición en animaciones queda forzada, o que se aprecian repeticiones de elementos de renderizados como algunos matojos que volverás a ver una y otra vez, pero son pecata minuta en comparación con lo que se va a desplegar en pantalla.

 

 

 

En cuanto a diseño gráfico Uncharted también ha rayado siempre al más alto nivel. No solo es el carisma de los personajes, los Sully, Elena o Nate o el nuevo Sam, son la magnífica representación de la realidad, desde la habitación de una adolescente hasta una isla pirata pasando por un castillo escocés hasta llegar a una planicie africana: lo que se representa en pantalla es magnífico. Pero aún más allá, no es sólo que se vea bien, es que el modo foto que incluye el juego es un deleite porque el hecho de que el juego sea cinematográfico no es solo un adjetivo. Cada plano, cada imagen de la pantalla tiene una iluminación, un peso, una composición que realmente destaca el juego por encima del resto.

 

 

 

Evidentemente se trata de un apartado gráfico sobresaliente, técnicamente casi insuperable, y que no defino como obra maestra por un pequeño matiz. Uncharted 4 muestra signos de hastío en el diseño. Todo se ve genial, pero las sorpresas, los saltos cualitativos en lo gráfico, que apreciamos en los anteriores Uncharted 2 y 3, aquí no están presentes. Todo se ve mejor porque hemos saltado de generación, pero existe una pequeña sensación de esto ya lo he visto, esto me suena, una ausencia de sorpresa que hace, para mí, más meritorios los gráficos de Uncharted 3 que los de esta cuarta parte. No os equivoquéis, jugar a Uncharted es un placer para los sentidos, pero creo que artísticamente la saga no puede dar más de sí a día de hoy. No puedes hacer el mismo juego cada 3 o 4 años e innovar gráficamente cada vez, pero al menos técnicamente sí que está en la cima.

 

 

 

Posiblemente con el sonido pase exactamente igual. Contemplamos un juego gráficamente excelente, con captura de movimientos hasta llegar al nivel de la sincronía de labios, con videos con el motor in game que son exactamente una película de animación, y el sonido está a la altura. Los efectos sonoros, con un amplificador conectado a la consola, son del todo envolventes. Escuchar las explosiones, los disparos, los pasos, las magníficas voces totalmente dobladas al castellano con los actores de doblaje que ya nos son familiares como volver a casa por Navidad. Sully suena como siempre, nuestro viejo amigo, ya de muchos años, sacándonos de lios y Nate el compañero que siempre está a nuestro lado con su particular sentido del humor.

 

 

 

La música es digna de una gran superproducción de Hollywood con las melodías características de la saga remezcladas para la cuarta parte. Apartado nuevamente sobresaliente, de lujo, un gusto. Pero al igual que con los gráficos la sensación de esto ya lo he vivido está presente, no hay sorpresa, aún más, las sintonía principal del juego Nate´s theme pierde protagonismo en el desarrollo del juego, por lo que no se produce el escalofrío que se producía en Uncharted 3 al introducir el disco y escucharla con el desierto de fondo. No se le puede pedir más al sonido, pero es algo que ya hemos visto, y ya hace años.

 

Ahora hablaremos de la jugabilidad. Uncharted siempre ha cosechado su éxito basándose en una cuidada mezcla proporcionada de puzzles, plataformas y disparos aderezados con unos cuantos videos in game. Uncharted 4 no es diferente, tan solo varía, levemente, dicha proporción.

 

Las plataformas en Uncharted han sido siempre automáticas, o llegas o no llegas, y Nate te suele decir si lo vas a conseguir con un gesto. Esta forma de plantear las plataformas ha sido, y sigue siendo, una lacra en el juego. Nada de medir distancias ni habilidad en el salto old school, todo automático para que nadie se frustre. Quizás en este A Thief´s End el camino está más oculto por el detalle que alcanzan los gráficos, pero lo divertido es ver a qué único borde puedes saltar, porque no suele haber alternativas. Observar a qué ventana o imperfección en la pared te señala Nate es lo que normalmente haremos. Hay alguna escalada con algún otro elemento, pero que no implica una novedad real jugable.

 

La novedad en las plataformas es el gancho. El gancho. Parece que estemos viendo Toy Story. Pues sí, Nate le ha copiado a Batman, el de Arkham, y a la nueva Lara Croft el gancho. Es cierto que es una novedad en Uncharted, pero lo único que realmente aporta es poder ampliar la escala de los escenarios o los saltos que podemos realizar en un momento dado. Pero después de toda la partida no se muestra como algo significativo sino más bien como algo añadido a lo que de vez en cuando hay que pararse a resolver. Bien es cierto que también amplia la escala en los escenarios en los combates aportando muchas más movilidad y rapidez, pero aportando más no sé si es mejor.

 

 

 

Los puzzles nuevamente se mostrarán muy sencillos, aún más cuando disponemos del fantástico diario para ayudarnos. Cómo me encantaría una edición coleccionista con una edición facsímil del diario, como la de Ni No Kuni, sería absolutamente genial ¿o no? La coleccionista venía con una figura de Nate, muy chula, pero para mi gusto un tanto sosa ya que tampoco es que representara nada especialmente significativo… Bueno, que me pierdo, que los puzzles son muy sencillos, que no te los puedes perder porque todo lo que necesitas para resolverlos lo tienes ahí y no requieren absolutamente nada de exploración, como en los otros juegos de la saga.

 

Pues al final llegamos a las fases de disparos, que es lo que más se hace en Uncharted. En su primera parte los tres tipos de jugabilidad estaban muy equilibrados, en la segunda los combates y los disparos cogieron mucho peso, y con gran calidad, y en la tercera las plataformas cogieron más protagonismo siendo un juego menos intenso en disparos, aunque siguió siendo su base.

 

 

 

Aquí Uncharted 4 nos presenta la misma base jugable de disparos, con una proporción más parecida a su tercera parte, aunque con mucho menos protagonismo del combate cuerpo a cuerpo, que solo utilizaremos al principio de los combates. Las fases de disparos suelen sucederse tras una fase de infiltración un tanto burda, aunque bien resuelta, pero que es prácticamente imposible resolver en su totalidad si no te sabes de memoria todos y cada uno de los movimientos de los enemigos.

 

Total, que uno acaba disparando y disparando más tarde o más temprano. La inteligencia artificial enemiga es muy elevada, en el sentido de que siempre buscarán fastidiarte rodeándote, rompiendo tu protección o avanzando hacia ti. Lo malo es que siempre harán lo mismo si tú también lo haces. Si te atascas el método ensayo-error te sacará del apuro.

 

Los escenarios y la jugabilidad son más verticales y amplias al haberse implementado los disparos desde posiciones de escalada y colgado, aunque no es algo muy definitivo en el conjunto.

 

Las fases de conducción, que es lo más parecido a exploración que tendremos, serán muy amenas, más por los diálogos y espectaculares vistas que tendremos mientras viajamos, que por la dificultad de encontrar la única ruta que existe con el coche.

 

 

 

Al final nos encontramos nuevamente con un sabroso y espectácular cocktail de ritmo de video, plataformas, disparos, puzzles, video, disparos, plataformas, coche… separado en varios capítulos y espectaculares localizaciones en el juego. Exactamente lo que esperábamos, siendo además más largo que sus predecesores. Si bien no podemos quejarnos de tener lo que queríamos, consiguiendo al cien por cien entretenernos durante todo el juego, nuevamente volvemos a tener una sensación de déjà vu. ¿Todo esto no me ha pasado ya antes?

 

Así tendremos una jugabilidad muy poco profunda, salvo en los disparos, aunque la pistola del principio seguirá siendo nuestra arma más fiable durante toda la aventura, y los enemigos se irán escalando en dificultad de forma escalonada y predecible siendo cada vez un poco más resistentes hasta que al final lo son mucho, sin mucha mayor variedad. Puzles muy ligeros y plataformas automáticas nos dan una jugabilidad apenas notable y, sobre todo, ya nada original. Perfecto para divertir, más para el que aún no conozca la saga, pero que muestra síntomas de agotamiento, dejando por eso aún más a la vista los límites del juego.

 

Estos síntomas de agotamiento de la saga se muestran en la historia, hasta tal punto que es evidente incluso en el tratamiento del juego: El Desenlace del Ladrón. Sin entrar en spoilers con este juego no queda clara la continuidad de Nathan Drake como Uncharted en el futuro, después de su final, algo que no ocurría con sus anteriores juegos. Sinceramente creo que con lo inteligentes que han mostrado ser Naughty Dog ellos mismos son conscientes del riesgo de quemar la saga y de hasta qué punto se puede tensar la cuerda antes de que el nombre de su saga más exitosa baje del olimpo de los videojuegos.

 

 

 

La historia vuelve a ser un conjunto de tópicos en las relaciones entre sus protagonistas, con la novedad en la saga de Sam Drake, hermano de Nate. Sin embargo la implementación del personaje es tan buena que encaja perfectamente con el resto del panteón de Uncharted sin que finalmente aporte más novedad que una historia nueva. Héroes muy heroes, malos muy malos, traiciones, tesoros piratas, aventuras a lo largo y ancho del mundo y el viejo Sully sacándonos las castañas del fuego, como siempre.

 

 

 

Es cierto que hay un esfuerzo por explicar el pasado del protagonista y darle una complejidad más adulta, aunque al final no se trata de un juego donde la historia sea lo importante sino tan solo la guía para divertirte jugándolo. Para mí lo más destacable es el entrañable epilogo final con el que cerrar el juego ¿y la saga? El Desenlace del Ladrón nos dará una historia apenas notable, con la que darnos una excusa para recorrer los espectaculares escenarios y volver a acompañar a nuestro Nathan Drake en sus aventuras.

 

En conjunto el juego se muestra espectacular e intachable en lo técnico, dándonos una jugabilidad muy divertida, ya conocida, con pequeñas pinceladas en forma de novedades y una vuelta de tuerca a las aventuras de nuestros protagonistas. Se trata de un juego que nos da más de lo que queremos, y ése es también su fallo. Uncharted 3 me pareció que tenía mejor ritmo y que aportó más novedades jugables además de representar un logro técnico mayor, relacionado con la jugabilidad, en la generación anterior.

 

Por tanto para mí este Uncharted 4 es un juego muy bueno, notable, aunque de una factura excepcional, debido a lo innecesario de su existencia. Es más de lo mismo, es otro FIFA, es otro Call of Duty, otro Assasin´s, muy bueno, de hecho os recomiendo enormemente jugarlo, pero que sin duda como mérito global del juego queda por debajo de obras como Bloodborne o The Last Guardian, obras que realmente aportan novedades y suponen un impulso en la industria, aunque no lleguen a tanto público y en lo técnico no brillen tanto.

 

Naughty Dog hace juegos maravillosos, ellos son consciente de ello, pero también son conscientes de sus limitaciones haciendo brillar sus cualidades. The Last of Us, aún con su limitada y dura jugabilidad, sí supuso un paso adelante en el mundo del videojuego, pero para poder saltar a veces es necesario tomar impulso, y para eso está Uncharted 4: el Desenlace del Ladrón.

 

Eso sí: vaya impulso.

 

Estamos de enhorabuena, Nate está de vuelta en otra aventura, disfrutadla porque no sabemos cuándo podremos volver a hacerlo.

 

 

 

 

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