Sí, amigos, un artículo sobre una actividad totalmente ilegal, despreciable, pero no sobre lo que acontece hoy día, sino sobre los felices 80. El arte del pirateo era una actividad desde luego lucrativa para algunos, pero sobre todo era parte de la cultura videojueguil de la época y en su vertiente más social. No era una ocupación onanista como hoy día, en la que uno se mete en su PC y se dedica a preparar tarjetitas SD, USB con firmwares modificados o pasa las horas localizando torrents. Antes era una ceremonia.

