Hay veces en que solo mirar la portada
de un juego ya es indicativo de lo bueno que será, y no me refiero a
la tía buenorra ni al tío con la mega pistola en la mano, si no a
la calificación/regulación por edades que se muestra junto a las
tetas de turno.
Los frikis como yo, que ya dejamos la
pubertad atrás -pero no las pajas-, sabemos la importancia de este
hecho, de que un video juego puede ser divertido sea
para la edad que sea, pero a veces divertido no es igual a profundo,
ni a realista, ni a maduro, ni a personal ni a carísmatico ni a
transgresor ni a todas estas palabrejas rimbonbantes que tengo en la
cabeza y que pueden convertir un juego en una obra maestra o hacer de
el otro producto genérico más.
Veamos un ejemplo de lo que quiero
decir:
Final fantasy 7 ¿calificación por
edades? +18
Final fantasy 13 ¿calificación por
edades? +16
¡Ojo al dato! Esto que parece
meramente anecdótico, es un ejemplo real, de como la censura, los
criterios para adaptarse a un número mas amplio de personas =
venderle el puto juego a los niños cabezones, capan totalmente el
potencial a juegos de alejarse de la mediocridad, la novedad, la madurez, el realismo, la trascendencia, la falta de pelotas o la
pura libertad creativa del autor.