Después de analizar dos de los juegos que mas me marcaron en mi juventud, ha llegado queridos lectores, el momento de analizar el juego que recuerdo con mas cariño de todos los que he jugado. Un juego que al igual que el Solstice alquile en el videoclub de al lado de mi casa en repetidas ocasiones, y que finalmente me lo compre, por que… ¿Cómo iba a vivir yo sin ese juego? Cuando pienso en el, recuerdo tardes enteras delante de la pantalla de mi TV, peleándome contra ese maquiavélico idioma que apenas me dejaba disfrutar de la historia: El ingles. Pero al final resulto no ser tan importante, por que los sentimientos que me produjo terminarlo después de insistir tanto son algo que nunca olvidare.
El juego en cuestión era el flamante SHINING FORCE II de la Megadrive.