La verdadera
NEXT GEN empieza cuando nos sale de los JUEGOS
Me da mucha pena la sorna con la que se ha tratado
a la actual generación de videoconsolas, cuando para mi se trata sin duda
alguna de una de las mejores de las que he podido disfrutar desde que hace más
de 30 años me adentrara en este mundillo con la Philips Videopac.
No obstante, y a pesar de todo este tiempo
transcurrido entre un sinfín de ordenadores, consolas y otros dispositivos que
guardo gratamente en el recuerdo y en el desorden de un cuarto de azotea que ni
siquiera es la de mi propia casa, se trata de una opinión personal, subjetiva,
y tan válida como la que pudiera tener cualquiera que hubiera empezado hace un
par de años.
Sin embargo no puedo evitar reflexionar al intentar
comprender cómo mi visión puede ser tan distinta a la de gente con la misma
experiencia y tiempo, o más, en este afortunadamente cada día más amplio y
generalizado campo del ocio electrónico. Son pocas, aunque no dejan de ser
demasiadas, las voces que se alzan declarando el hastío de los videojuegos, la
falta de originalidad, e incluso poniendo en tela de juicio el salto
generacional que ha supuesto el actual parque de consolas.
Y no seré yo quién les niegue cierta parte de
razón, pero el mundo no es negro o blanco, al contrario, se encuentra
impregnado de un montón de colores, de grises, y de matices, y la industria de
los videojuegos no es una excepción. A mi lo que verdaderamente me sorprende es
que tras treinta años, todavía salgan juegos diferentes, y otros con el mismo
sabor de siempre, pero ambos con la misma capacidad de divertirme y mantenerme
frente a la pantalla de un monitor.