Tengo que reconocer que nunca había jugado a ningún título de la saga hasta la pasada semana. La conocía, por supuesto, pero sólo de oidas. Mi aproximación a los survival se había limitado al Resident Evil 2 y el Silent Hill 2, ambos de acción mucho más directa que el título de Tecmo.
Tuve la suerte de probar el juego la semana pasada. Eso sí, en perfecto japonés. Sólo un par de horas, pero las suficientes como para formarme un criterio. Y no, no me encontré con ningún bug ni se me bloqueó el juego ni nada.
Acojona. De verdad, da miedo. Yo estaba jugando a las seis de la tarde, en una habitación iluminada y con tres personas trabajando a menos de cinco metros y aún así me rebullía inquieto en el asiento. Me fascina e impacta mucho más el terror oriental que el occidental. Tal vez sea porque la sangre y las vísceras no me dan miedo, sólo asco, pero creo que el verdadero miedo está en el suspense, en lo oculto, en el empleo de la música y no en chorrocientos litros de sangre manchando la pantalla.