Hoy toca análisis de un juego que me ha costado lo mío pasarme,
a pesar de que lo jugaba en un emulador y podía guardar/cargar
partida donde quisiera, mis principios videojueguiles me impedían
hacerlo. Para un jugador de “la época play” un juego como este
es todo un reto, y a pesar de ser de esa época, mi cabezonería ha
conseguido que mis poco hábiles manos consiguieran superar el reto
que suponía Donkey Kong Country.
Gráficos
Este juego es de la última época de Super Nintendo, en la que
tenía que sacar algo sorprendente si no quería que la PlayStation y
la Saturn se comieran demasiado territorio antes de la tardía
llegada de Nintendo 64.
Y amigos míos, lo consiguió. Rare le mostro una extraña
tecnología a Nintendo para hacer unos gráficos increíblemente
realistas y una calidad de animaciones pocas veces vista. Estamos,
sin ningún tipo de duda, ante uno de los mejores apartados gráficos
de la historia en lo que se refiere calidad/época.
Pero la cosa no se queda ahí, no. El diseño de los dos
protagonistas es muy bueno, demonios, ¡un maldito gorila con
corbata!, ¡¿Cómo no se le había ocurrido a nadie antes!?
Los enemigos también cumplen perfectamente, habiendo una gran
variedad de estos, cada uno con su distinta rutina de ataque y forma
de matarlos dependiendo de qué primate controlamos.