Hace
ya 10 años, la ya extinta compañía Squaresoft, una de las compañías
niponas más queridas por los jugadores por la calidad de sus juegos de
rol, decidió hacer un movimiento arriesgado. Decidió aliarse con Disney
para crear un universo que uniera a los Mickey Mouse, Donald Duck...con
sus personajes de Final Fantasy y una plantilla totalmente nueva,
capitaneada por Sora, el elegido de la llave espada. Cualquiera que
escuchara tal unión pensaría que no era más que algo estrambótico y sin
futuro.
Sin embargo, el tiempo hizo ver que Kingdom Hearts no era
una saga para niños pequeños, sino que tenía una historia muy
competente, basada en los sentimientos, en los valores, transmitidos por
los personajes de Disney, y los combates de unos jóvenes para salvar al
mundo de una amenaza desconocida. Aquel juego original fue un éxito de
crítica y público, y Square Enix, ya tras la fusión, vio que esa
historia podía tener mucho potencial, lo que llevó a una infinidad de
spin-offs en muchas consolas diferentes, con solo dos entregas
diferentes.