A 9 horas y media de mi exámen de Historia de América, con los nervios
acumulados, teniendo que irme a dormir o a repasar, no se me ocurre nada
mejor para aliviar la tensión que comentaros una curiosa experiencia
que desemboca en el análisis de uno de los peores juegos a los que he
tenido el (dis)gusto de jugar.
Se trata del Brink, un título creado por Bethesda Software (Fallout 3, Oblivion),
el modo con el que me hice con este juego fue curioso cuanto menos.
Estaba estas navidades, terminando mi horario de trabajo como Papa Noel,
en el Centro Comercial Carrefour la Sierra, en Córdoba, al terminar mi
jornada laboral, dispongo a cambiarme y a dar una vuelta por el propio
Carrefour para ver que podía regalarle a mi familia. Cual es mi
sorpresa, que al irme encuentro cerca de los montacargas para subir
productos, un juego de la PS3, envuelto, pero el cual no poseía ni
pegatina magnética, ni por supuesto precio de venta. Miré a ver si era
de algún pobre desdichado que se le hubiera caido el regalo de alguien,
pero no vi a nadie y al verlo en esas condiciones (los juegos de
Carrefour siempre están marcados, y el Game quedaba demasiado lejos como
para que a alguien se le hubiese caido) pues decidi guardarlo en mi
abrigo y llevarlo a casa.