No voy a hablar de un fantástico juego, voy a hablar de cómo condicionan mi vida diaria los videojuegos.
Es cierto que me dedico y vivo de esto, pero los límites a los que llega este sector son increíbles y superan mi asombro.
Hoy, al finalizar la clase de Tecnología de la Información Periodística Cibernética de cuarto curso de Periodismo, me acerco al profesor de la asignatura, Fernando Contreras y, poco a poco, empezamos a hablar de sistemas de broadcasting, diseño de páginas webs y demás tipo de frikadas hasta que… llegamos a los videojuegos.
Mi sorpresa fue enorme cuando me dijo que su tesis universitaria la realizó sobre… ¡videojuegos! ¡En el año 1997! Fue la primera tesis en castellano del mundo de los videojuegos.
Impresionante.
Me estuvo contando algunas anécdotas, principalmente los problemas que tuvo para hacer una tesis de ese tipo en esa época. Como él mismo me comentaba, ahora está todo más expandido y el público es menos reticente a este sector, pero en el año 97 no había ‘ná de ná’. Una de las anécdotas que me contó es que el tribunal ante el que recitó la tesis le dijo rotundamente: “los videojuegos nunca en la vida contarán historias, sólo serán matar marcianitos“.
