Hoy día 13 de febrero, a escasas 24 horas para San Valentín, puedo decir que me he enamorado de nuevo como si fuese un niño.
Tenía bastante curisosidad (válgame la redundancia) por descubrir este Professor Layton & the Curious Village, dadas las grandes ventas que ha tenido en Japón, llegando a estar un par de semanas por encima de superventas como WiiFit y Dragon Quest Joker Monster, o de juegos basados en animes archiconocidos como los de Death Note o Bleach. Y la verdad, es que nunca me había sorprendido tanto un cartucho para DS como lo ha hecho este.
Acostumbrados a los ya típicos títulos de minijuegos "tontos" como pueden ser las series Rub Rabbits, Raving Rabbids, Mario Party, etc. Encontrarse con un juego donde éstas minifases son para poner a prueba nuestra inteligencia, y no las capacidades innovadoras de la consola en la que salen, es como mínimo sorprendente y a la vez, agradable.