Vale, si, lo jodido es el práctico,
porque es el que más cuesta, sobretodo económicamente, y es que hay que ver las
clavadas que te pegan por realizar
cada una de las prácticas, pero o apruebas el teórico u olvídate de presentarte
a nada. Es como si antes de tocar una teta,
es decir, de acostarte con una chica,
ésta decidiera previamente hacerte un test
acerca de tus dotes amatorias, a sabiendas de que aunque todos vamos de sobrados
y decimos que controlamos un montón del tema a la pregunta de ‘¿Qué es un cunnilingus?’ más de uno
escogería ‘un tipo de herpes genital’
de entre las posibles opciones.
Pero si hay algo que tengo claro tras leerme
el Manual del Conductor es que si
has sido alcohólico, politoxicómano, o te automedicas, tienes más posibilidades de sacar el examen
teórico que cualquier abstemio o persona sin este tipo de adicciones, porque visto
el contenido de algunos de sus capítulos, se nota que para conocer a la
perfección tantos efectos y síntomas su autor se ha metido en el organismo todo
lo que llevaba Pocholo en su mochila
y algo más. Que si el LSD produce
alucinaciones durante 10 o 12 horas, que si al cabo del tiempo hay un efecto
rebote, que si con el cannabis
pierdes la concentración y no distingues bien los colores, que si la cocaína te pone agresivo… ¡menudas
fiestas se pega el chaval!. Si lo máximo que conocía yo de las pastillas era que los M&Ms se derretían en tu boca y no en tu mano (lo cual encima era mentira), y tras leerme el librito soy
capaz de vender cualquier clase de estupefaciente.
Ya puestos a entrar en el oscuro mundo de las
drogas y el alcohol y su influencia en la conducción, coño, que la Dirección General de Tráfico o DGT hubiera
dado un paso más allá ampliando el temario incluyendo también el mundo del sexo, y dedicarle unas cuantas páginas
a que posturas y partes del vehículo son las más adecuadas y seguras para
realizar el acto sexual dentro del
coche y su influencia en los amortiguadores,
la caja de dirección, y demás mecánica del mismo, o aclarando si que te
realicen una felación en su interior
provoca algo similar al efecto submarino
(según el manual, un tipo de succión originada al llevar algo bajo el culo que
no sea directamente el propio asiento mientras llevas puesto el cinto de
seguridad y te pegas un tremendo golpe) aparte de un nocivo efecto sobre la
tapicería.