La verdad es que me había planteado esta entrada de otro modo. Pensaba comentar que hoy (día 6, que esta entrada la he escrito de madrugada) me habían operado del pie, como estoy haciendo ahora, para luego enseñar una foto del susodicho. En realidad, iba a hacer un poco de broma, con lo típico de ir poniendo "sigue bajando bajo tu responsabilidad" varias veces y de varias maneras hasta llegar a la imagen al final de la página. Luego, en vez de encontraros un dedo asqueroso y tal, estaría simplemente vendado, ya que no considero agradable ir mostrando eso por ahí. Un pequeño chiste, por llamarlo de algún modo.
Pero cuando iba a hacer la foto, me he dado cuenta que aun con venda no es muy mostrable, ya que tengo todo de betadine (que puede parecer otra cosa) y algo de sangre seca se ve a través de la gasa, por lo que me ha parecido lo sufientemente repulsivo como para no mostrarlo.
Una vez contada esta chorrada que me podría haber ahorrado, paso a relataros, por si a alguno le interesa, ya que los blogs personales suelen ir de vivencias propias, de qué me han operado hoy concretamente. Eso sí, pese a no haber fotos, igual el siguiente texto le resulta igualmente molesto a algunos, así que no lo leais si sois un poco sensibles.