25 de Febrero de 2018

personal

En Diciembre de 2008 cumpliré 25 años jugando a los videojuegos, desde que en 1983 mi padre me regalara mi primer ordenador, un Toshiba MSX. Desde entonces, el entretenimiento interactivo ha formado parte importante en mi vida diaria ocupando una gran porción de mi ocio y, por ende, aportándome numerosos e inolvidables momentos a lo largo de todo este tiempo.

Aunque desde un enfoque un poco - pero solamente un poco - más adulto, divertirme a base de teclado y ratón, pad y joystick, me sigue aportando grandes dosis de vitamina anti-estresante y lo sigo viendo como lo que es: un juego. Y como tal, intento divertirme al máximo.

Mi faceta como redactor de MeriStation desde hace bastantes años de algún modo cumple la doble función de permitirme "trabajar" mientras juego y, por otro lado, hablar de esta mi pasión y proyectar mi opinión al gran público, que en ocasiones comparte y en ocasiones no. Como muchos de mis compañeros en la revista, no es por vanidad: es simplemente que aprovechamos cualquier ocasión para hablar de lo que nos gusta.

Sirva esta entrada como presentación - porque así debe ser - y como declaración de intenciones. Podré no poner lo que pienso (sobre algo, sobre alguien) pero si está aquí escrito es que será la verdad. Por lo menos, mi verdad.