En las profundidades del Mar Sangriento
resonaba el eco lejano de un órgano. Las Sirenas Sangrientas. Vampiras creadas
por la Magia Arcana.
Mujeres hibridas desnudas: de piernas y brazos cubiertos por escamas negras con
membranas, tronco y rostro humano de piel ámbar con alguna escama, ojos de iris
vertical y larga cabellera azabache.
Nadaban hacia un Templo Submarino
circular de piedra blanca terminado en una cúpula abierta, rodeado de altas
columnas, partidas en su mayoría. Los bajorrelieves de su fachada, una mezcla
de dibujos y runas relataban una historia incompleta, perdida en las paredes
que habían sido víctimas del paso del tiempo y del olvido.
El eco del órgano aumentó en
intensidad, introduciendo en los compases de la melodía épica hasta cuatro órganos
más, que seguían la composición con una fuerza creciente. Un coro de voces
femeninas se unió a la canción, entonando con un timbre agudo, rasgado y
gutural cargado de poder, la primera estrofa:
Siglos de sueños al borde del Abismo
Cercanos a la Muerte esperando el Desafío
Que decidiría el Destino del Mundo
El Triunfo de la Sangre Arcana sobre la Ancestral
Las Sirenas Sangrientas
penetraron en el interior del Templo Submarino por la cúpula abierta, y las
cuatro entradas laterales, sin rozar sus escalones. En el centro de la sala
principal, descansaba sobre una losa circular blanca; la única parte del templo
sin bajorrelieves, el esqueleto momificado de un antiguo Rey Vampiro Oscuro.
Reposaba boca arriba con los brazos cruzados sobre el pecho. El último resto de
la vida que un día tuvo, era la cabellera blanca que flotaba en las aguas del
mar de sangre no coagulada. Destacaba en él, la corona platino; una joya de
cinco puntas afiladas, y una perla negra reluciente de gran tamaño, situada en
el centro del pecho.
La sangre del mar conducía
sonidos del mundo exterior: rayos y truenos estremecedores, vientos que
amenazaban con arrancar montañas, gritos humanos desgarradores, e inhumanos aún
más inquietantes, acompañados de pasos y más pasos. Las Legiones de Mundo
Destierro caminaban hacia el campo de la Batalla Final.