—¿Que pasa chata?—dijo el novio con el mando en las manos y el teléfono entre el hombro y la oreja.
—Ey, mi niño guapo, ¿cómo estás?
—Pues aquí tamos jeje, coño! Me mataron! Ayyyyyy
—Espera, ¿no me digas que estás otra vez con la maquinita?
—No —dijo intentando hacer un salto preciso sobre los cuernos del enemigo—, que va.
—Encima recochineo. Sabes que hoy hemos quedado para cenar ¿no?¿has ido a comprar los zapatos?
—Sí, sí —dijo pensando que ese nivel era mazo de difícil.
—Arg, Me pones de los nervios. Podrías darle al pause un momento y escucharme ¿no? Vamos, digo yo.
—Perdón, no te escuché, ¿que decías?
—GRRRRRRRRRRR!>_<
Esa misma noche...
—Que guapo vienes, al final te compraste los zapatos.
—Sí —dijo pensando en la mala inversión—, me alegro que a tí te gusten.
—Mira, —dijo cambiando su linda mirada por la de un sargento de la
legión—, no quiero volver a eso y menos esta noche delante de mis
padres. Ya tienes bastantes juegos.
—Sí, pero es que el Maxsecuela 10 es el Maxsecuela 10.
—Pss! Calla! Mis padres.
Diez minutos después en el restaurante de moda.
—¿Y que estudiaste? —preguntó el suegro con los ojos semi cerrados y una copa de vino en su mano.
—Pues...