Cara de poker. Es la descripción más cercana a mi estado de
ánimo ayer después de ver la “cacafruti” de conferencia de Nintendo. Porque hay
que reconocerlo, pese a que como Nintendero me pese, la conferencia fue, no
solo decepcionante, sino también aburrida más no poder. Comprendo que dichas
conferencias, que en EEUU se retransmiten en directo en la MTV, cada vez están
más dirigidas a los juegos para impacto casual, que al fin y al cabo es un gran
público, pero lo de ayer fue para mear y no echar gota.
Por un lado Nintendo no demostró en absoluto la capacidad
técnica de la consola, cosa que muchos esperábamos, aunque no se el por qué,
sabiendo la tendencia ocultista que tiene Nintendo últimamente con los datos
técnicos de sus consolas.
Por otro lado los juegos, empezando por los más importantes
para los Nintenderos, los “first”. Pikmin es una franquicia que llevábamos
esperando mucho tiempo y nos gusta a todos, pero también hay que decir que no
es un vende-consolas.
El señor de los Playmobils...