Con los ojos llenos de lágrimas hoy me siento el hombre más feliz del mundo.
Después de tanto tiempo batallando, negociando y esperando una oportunidad lo he conseguido.
Por fin tengo en mis manos el juego que me volvió loco en mi niñez.
Que idiota fui al haberme desprendido de él en aquellos tiempos por una miserable cantidad equivalente a 18 euros de los de ahora.
Me ha costado sudor y lágrimas, me he peleado con más de una veintena de personas y he pujado en varias subastas en EBAY pero o siempre se me adelantaba alguien a última hora o el precio se subía por las nubes y no tenía más remedio que abandonar la puja.