Apareciste como un ángel entre la
oscuridad de este mero y duro de mis pensamientos, me miraste fijamente,
cogiste esta cara entre manos y te acercaste sin temor alguno, pues sabías que
iba a caer rendida a tus encantos. Me embrujaron tu mirada, me enamoraron tus
labios, me robaste el corazón con un beso. Enloquecida a estos sueños sin final
sin tenerte a mi lado, dejándome sin tu amor. Ahogada en un mar de lágrimas y
solo la luna me consuela con su luz cada noche…
Noche tras noche, me acuerdo de
esa conversación que una vez tuvimos frente al mar, cogidos de las manos y
mirando como nuestra estrella se bañaba en su luz de plata:
-
Te quiero…- me susurraste en el oído mientras me
abrazabas, después de una noche llena de amor y pasión. Recordando viejos
tiempos querido mío…Mi dulce pasión, tentación…- y yo a ti también mi vida.