No
es ninguna novedad el hecho de que los JRPG no son lo que eran. O eso
quieren hacernos creer, y ya lo he comentado en otras ocasiones en el
blog. Acusaciones de estancamiento, de falta de ideas o imaginación, de
la necesidad de abrirse a las audiencias occidentales...mil y un cosas
de han dicho sobre los juegos de rol nipones, muchas ciertas, otras
exageradas, y otras tantas pretendiendo aniquilar su identidad y dejar a
un sector de jugadores sin lo que les gusta. Y es que ese género
estancado sigue teniendo su público, mayor del que se podría esperar,
sin necesidad de florituras, campañas de publicidad o efectismos. Venta
por puro talento.
Ni no Kuni es el último juego que viene a callar
estas díscolas voces vendidas al mercado de masas que son hoy los
videojuegos, donde si no eres shooter, no vendes. Level 5 es una
compañía ya vieja en esto desde que dieran sus primeros pasitos con Dark
Cloud, convirtiéndose en una desarrolladora muy valorada en la
actualidad, gracias a su brillante Dragon Quest El Periplo del Rey
Maldito, a la saga del Profesor Layton, o a la popular Inazuma Eleven.