Quizá
por mi falta de madurez en aquella época debido a mi temprana edad, o
quizá porque aún no había descubierto el género que a la larga sería mi
favorito, no jugué a muchos JRPG´s de manera contemporánea, sino que
he ido descubriendo joyas "a posteriori". Una de ellas fue el ya
analizado Final Fantasy VI, y por supuesto la obra que nos ocupa.
Mucho
había oído hablar de Chrono Cross: Que fue uno de los "platos
prohibidos" de Europa en el género del rol japonés (junto a Xenogears y
Valkyrie Profile entre muchos otros), que era una continuación de otra
leyenda como Chrono Trigger, que se había lanzado casi simultáneamente
al titánico Final Fantasy VIII...
Pero no fue hasta
2008 cuando, gracias a los chicos de Chrono traducciones, pude probar
el juego completamente traducido al castellano (no es que no fuese
capaz de jugar juegos en inglés, pero me daba algo de reparo y pereza
en cierto modo, cosa que afortunadamente hoy en día no me sucede, y
menos mal, porque la cantidad de obras maestras que hay en la lengua de
Shakespeare es abrumadora).