Mi vecino os un hombre amable.
Cada vez que nos encontramos en la escalera nos saludamos y casi siempre me regala alguna de sus anécdotas que me hacen pensar.
Pero hoy me lo he tropezado y llevaba el semblante más serio de lo normal.
Nunca antes lo había visto con esa cara y ese humor de perros.
Ni siquiera se ha dignado en mirarme para devolverme el saludo que yo le he dado.
Cuando he llegado a mi casa, he hablado con mi familia y les he contado el caso.
Y mi padre me ha explicado el porqué de esa mala cara.