Episodio 10: Una terrible sorpresa.
Bail Organa regresaba a Alderaán después de varios días en Coruscant, tratando de aportar algo de luz al cada vez más sombrío Imperio. Antes, Bail no notaba fatiga en sus idas y venidas de su diplomática labor, pero conforme va avanzando el tiempo y las cosas se van tensando... los huesos y las fuerzas se van resintiendo. Disimulando su cansancio, Bail saluda a todo aquel o aquella que acude a recibirlo, obteniendo finalmente la recompensa de ver a su esposa y a Leia, felices por su regreso.
-¡Papá, has regresado! ¿Estarás más tiempo que la última vez?
-Espero que sí, cielo. ¿Te has portado bien?
-Claro, R2 me ayudó con algunas cosas, pero pude con todo.
-Una princesita como tú debe poder con todo. No siempre tendrás droides que te ayuden.
-Vale, papá.
Bail se dirige a su esposa y la comenta al oido:
-He comprado cosas para tí y para Leia. Ah, si ves una funda blanca colgante... quería que supieras que es algo que he comprado para mí. Te recomiendo no mirar su interior.