Cada consola tiene sus personajes
que pueden ser considerados como sus “buques
insignia”, aquéllos que protagonizan sus exclusividades y son objeto de
debate entre seguidores de una y otra (debates que, siempre que se desarrollen
entre individuos que sepan argumentar y no se cieguen y obcequen sin sentido,
son siempre enriquecedores y entretenidos de seguir). Ejemplos no nos faltan a día de hoy: desde el incombustible Mario,
pasando por el silencioso Link, el mazado Marcus Fenix, el preciso Jefe Maestro,
el sigiloso Solid Snake o el vengativo Kratos.
La entrada de hoy se la dedicaré
al último de ellos, Kratos, protagonista
de la saga God of War, que ha luchado tanto en las dos últimas sobremesas
como en la portátil de Sony. Y es que, tras haber terminado la tercera entrega
numerada y habiendo jugado a todos los títulos con los que el espartano carga a
sus -anchas- espaldas, me planteo si es necesario seguir “explotando” la saga
con una futurible (si hacemos caso de los
rumores) cuarta entrega. A continuación, expondré qué me
parece todo esto.
ATENCIÓN, la entrada contendrá spoilers
sobre el final de God of War 3, y sobre la saga en general.