Seguro que todos nosotros nos hemos encontrado con muchos videojuegos que se nos han resistido por las razones que sean, principalmente porque en algún momento nos encontremos en una situación de la cuál no sabemos como avanzar. En esta entrada voy a opinar sobre la dificultad en los videojuegos.
Mi primera consola fué una Atari 2600 y la mayor parte de juegos siempre seguían el mismo patrón: suma todos los puntos posibles haciendo lo mismo en el juego una y otra vez, solo que complicándolo cada vez más. Simple, viciante y efectivo (la de horas que pude echar con esa consola! xD). Te ponías con el juego patra batir el récord de puntuaciones el rato que quisieras y ya está. A basa de darle al juego lo acababas dominando y obteniendo muchos puntos, o incluso comenzando el siguiente bucle. Vamos, como las primeras recreativas arcade. Esto cambia después con la aparición de los juegos que tienen un principio y un final, en ese momento el foco ya no es obtener la máxima puntuación (o a lo mejor si, dependerá de cada uno xD) sino alcanzar el final del juego. Es en ese momento cuando entra en escena y con mucha importancia la dificultad en los videojuegos.