Ayer por la tarde, antes de llegar al recinto, comentaba que lo único que le falta al Summercase es personalidad. La personalidad posiblemente la gane con el tiempo, aunque ahora mismo parece más un enorme acto publicitario, con cada uno de sus escenarios llevando el nombre de una marca publicitaria y con azafatas de Movistar por todos los rincones del recinto. Decía que le falta personalidad, porque el resto lo tiene ganado: el recinto es muy espacioso y puede acoger sin problemas a la gran cantidad de público congregado, las zonas de bebida y comida están bien repartidas y hay que esperar poco para ser atendido, el cartel es estupendo y el sonido por encima de la media con respecto a otros festivales en España, aparte, apenas hubo retrasos (15 minutos en el peor de los casos), con respecto a los horarios. Si acaso, lo único que ha cambiado a peor es la distribución de los escenarios, con una carpa en lugar de dos, lo que hace que haya que ver a muchos grupos a pleno sol, con el calor que está haciendo estos días en Madrid.