11 de Octubre de 2008

el sombrío despertar

Mundo Destierro abre una nueva etapa. Después de un mes entre vosotros, con unos resultados positivos del todo inesperados ¿Quién me iba a decir que un Blog de literatura tendría visitas? Afronto el segundo mes cargado de ilusión y ganas de hacer crecer en Blog en contenidos de calidad y nuevas secciones.

Novedades de Mundo Destierro:

Relatos:

Las aventuras de Enardel “El Barón Negro” van a continuar y de que forma con tres nuevos relatos, ambientados en diferentes etapas de su vida, en hechos posteriores a “El Barón Negro”.

El primero de ellos “El Cantante de la Muerte” nos presenta a Enardel diez años después de abandonar la Marina Galáctica. Convertido en el rebelde más perseguido por el Imperio Galáctico. Una leyenda que va de planeta en planeta luchando contra la opresión, gracias a sus conciertos, habilidades como guerrero y piloto de caza.

----------------------------- Contiene Spoilers -----------------------------

 

----- Recomiendo la lectura previa de "El Sombrío Despertar" -----

 

El Sombrío Despertar es el borrador del prólogo de un proyecto independiente anterior a Mundo Destierro. Narra el viaje del último Señor de la Muerte en el abismo durante un millón de años.

Los Señores de la Muerte es uno de los grupos de Eternos: seres inmortales creadores del universo. Dotados del poder de aniquilar todo ser o criatura inmortal por siempre. A lo largo de la eternidad, las continuas guerras que libraron por el equilibro del universo les transformaron en seres distintos a los demás Eternos. Atormentados y malditos por sus actos. Existieron al abrigo de la soledad y la marginación de los Eternos, como algo incomodo pero necesario.

Escalaba la montaña de la isla flotante desnudo, saltando entre las cornisas de roca impulsado por las alas que batía con frenesí, jadeaba, cubierto de sudor, los pulmones le ardían y los músculos acusaban el esfuerzo continuo, pero nada de eso le importaba. Quería coronar la cima para contemplar con sus propios ojos lo que, en el fondo de su corazón, ya sabía.

Ya estaba cerca de la cumbre cuando, de pronto, se encontró con una elevada pared sin puntos de apoyo. Impaciente, alzó el vuelo con las fuerzas que le restaban. La ventisca le obligó a cruzar el umbral de sus límites para no verse arrastrado al abismo, pero finalmente logró alcanzar la cima, y exhausto, aterrizó de rodillas. Apenas se permitió recuperar el aliento, se incorporó y entonces la vio.