Empezamos manos a la obra. Un nuevo guión que pedía a gritos
un cambio generacional.
Teníamos que cambiar todo y aunque pensábamos aprovechar en
material existente tuvimos que rehacerlo todo desde el principio. Sólo teníamos
en común con el video original unas pocas cosas. Estas cosas, como es evidente son, la abadía,
los monjes, el abad, Guillermo y Adso.
Empezamos a trabajar, pero nos vimos que no teníamos a
nadie. Simplemente nos encontrábamos Diego y yo en el proyecto.
Imagínense como nos sentimos en esos días sin ningún tipo de
ayuda.
Diego estaba completamente desanimado y quería cancelar el
proyecto.
Estábamos a un paso de algo que pudo ser bonito y nunca fue.
Pero no quise darme por vencido y con ese pequeño toque de psicólogo que tengo,
convencí a Diego para seguir luchando por el proyecto, buscando en internet
colaboradores.