Una coletilla es algo más que, según se mire, lo que le cuelga al
torero por encima de las rodillas o a la altura de la cabeza, y sirve entre
otras cosas para añadir un breve texto a un título. El mundo de los videojuegos no es ajeno a este fenómeno
y muchos de sus grandes títulos nacen con un subtítulo más acorde con la
opinión de los que saben de publicidad, o sea, de los que inventaron el ‘yo te doy cremita, tú me das cremita’
de aquel mítico anuncio de la Once.
Por este motivo, cuando el primer juego de HALO
vio la luz lo hizo bajo la puntilla de Combat
Evolved, porque aquel nombre no lo conocía ni Dios (ahora no hay Dios que
no lo conozca), y porque con ese epígrafe al menos todo el mundo sabría que se
iban a hinchar a repartir hostias a todo hijo del Covenant.
Curiosamente, las continuaciones no
suelen hacer uso de esta práctica, y al Dead
Space 2 me remito, o al menos las de la mascota de Nintendo, que con poner un Super
delante, y detrás, si procede, un nombre astronómico junto a un número mucho
más modesto, se dan más que satisfechos. Vamos, que el día que saquen el Super Mario Universe 1/2 no creo que a nadie
le pille por sorpresa. No obstante, las obras derivadas de la trama original
que no siguen el argumento principal de la saga no suelen encontrarse exentas
del recurso del subtítulo.
Un ejemplo de esto lo tenemos en el Dios de la Guerra: El Fantasma de Esparta,
donde uno no sabe si lo que están tratando de hacer es un chiste malo acerca
del color ceniza o lechoso de la piel del protagonista, para lo cual hubiera
sido más conciso ‘El Casper de Esparta’,
o si están haciendo alusión a su carácter temerario, con lo que en opinión de
un servidor se hubiera reflejado mejor con la siguiente frase, ‘El Farruquito de Esparta’.
DEAD
SPACE MONTAYPEDALEA