30 de Agosto de 2008

Un hombre de tormentoso pasado, el mejor piloto de caza estelar del decadente Imperio Galáctico, emprende la aventura definitiva por: sus ideales, venganza, un amor imposible, amistad y lealtad. Viviendo la determinación de vengar a los suyos, recuerdos tortuosos, luchas de espada contra armas de láser, pruebas de amistad y amor increbantable, combates contra marines espaciales, saltos al espacio profundo sin traje, robo de cazas, viajes al interior de una Tormenta Solar, explosiones nucleares, y un combate final caza frente a caza entre dos hombres que se odían más alla de la vida y de la muerte... ¿te lo vas a perder?

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Sonaban mil alarmas, decenas de luces indicaban daños, se ahogaba, el blindaje exterior se consumía y el escudo perdía fuerza, sin que llegara a ver el fin de la Tormenta Solar.

En el puente de mando del crucero todo regresaba a la normalidad. La Tormenta Solar apenas había causado daños menores, aunque nadie hablaba. Todos pensaban silenciosamente en Enardel. Lilith daba instrucciones para continuar el vuelo hacía la nave de transporte, ordenaba a las escuadras volver a salir para patrullar la ruta de viaje y supervisaba todo, sin que pudiera evitar revisar constantemente las lecturas de los sensores en busca de la nave de Enardel, al igual que todos en el puente de mando. Los minutos se sucedieron en una angustia terrible, hasta que el oficial de sensores estrategicos se pusó en pie sobresaltado.

- ¡Es él, ha sobrevivido¡ - El griterío se adueño del puente de mando por unos instantes, pero el semblante serio del oficial de sensores hizo temer lo peor-. Oh dios mío, casi ha llegado a la nave de transporte. Llega por detrás en rumbo de intercepción. Tiempo estimado: 30 segundos.

Lilith llamo de inmediato al comandante de la nave de transporte.

- El piloto desertor está a punto de atacarlos por detrás – La hostilidad en los labios del comandante cambió radicalmente, para sonreir igual de divertido que cuando se río de Enardel en el prado-. Tiene dos torpedos nucleares y no podemos detenerlo.

- Yo lo haré… - Le cortó la comunicación con una mueca en su sonrisa.

Mientras el hombre que amaba se alejaba hacia la muerte, ríos de lágrimas traicionaron el rostro indiferente de Lilith. En lo más profundo de su corazón, supo que jamás volvería a verlo con vida.

Tras limpiarse las lágrimas y recuperar la compostura, con un nudo en el estomago, Lilith llamó al comandante de la nave de transporte. El verdugo no tardó en aparecer holográficamente frente a ella, con un gesto frío y enojado. Esperó a que ella hablara.

- Tenemos un problema – Dijo Lilith mirándole a sus ojos negros con firmeza, resistiendo el asco y odio que le daban-. Uno de mis pilotos ha perdido razón, ha desertado y se dirige hacía su nave para atacarla.

El crucero estelar del nuevo imperio galáctico, completó el último salto del viaje. Oculto en la cara nocturna del planeta más cercano a un sol. Situado en la periferia más allá del Imperio. Un lugar en espacio de nadie, dónde la seguridad de las flotas del Imperio daban paso a una soledad, de la que pocas naves regresaban por la acción de los piratas espaciales cada vez más fuertes.

La excesiva cercanía del pequeño planeta al sol, hacía de su superficie un océano infernal de lava en continua erupción, salpicado por tormentas de fuego huracanadas de una belleza sobrecogedora.