Antes de hablar de Los otros dos, es justo y necesario que quien esto escribe sea agradecido con el compañero tidus7, quien ha tenido el detalle de mencionarme en una clasificación de blogs de Gamefilia, como principal creador de entradas sobre cine. Teniendo en cuenta que este blog se mudará de alojamiento en poco tiempo, no está de más ir reconociendo a todos esos amigos y compañeros que se han pasado por aquí en estos dos años y nueve meses. Y, con la esperanza de que sigan haciéndolo, gracias...
Los otros dos pretende ser una alocada comedia y, como consecuencia, arrancar carcajadas, pero no lo consigue. Pretende, además, retomar ese género tan popular en los 80, el de las buddy-movies, alzado hasta cotas infinitas de popularidad con Arma Letal, pero tampoco lo consigue. Busca, indudablemente, ganarse al espectador a través del mecanismo que instauraron los hermanos Zucker y Jim Abrahams, es decir, olvidarse de la trama para centrarse en continuos gags hilarantes y casi surrealistas (aunque aquí no alcancen el nivel de locura presente en aquellas comedias protagonizadas por Leslie Nielsen). Tampoco lo consigue. Finalmente, es un nuevo intento de que una de las máximas figuras de la comedia norteamericana de los últimos tiempos, más asiduo a la televisión que al cine, Will Ferrell, se haga un hueco en las preferencias del público europeo. Y nada...